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Julie Delpy

Recuerdos de familia

Espectáculos

Muchos ni se acordarán del Skylab. Lanzada al espacio en 1973, la primera estación espacial norteamericana en la cual numerosos experimentos científicos pudieron concretarse durante su vida operativa hasta que, en el verano boreal de 1979, tras sufrir daños que no llegaron a ser reparados a tiempo, entró nuevamente en la atmósfera terrestre y se desintegró. Mucho se especuló entonces acerca del lugar donde caerían sus restos. Una versión señalaba al noroeste de Francia, a la Bretaña, justamente la zona en que transcurrían las vacaciones de Albertine, la chica de 10 años a través de la cual Julie Delpy cuenta la historia en buena medida autobiográfica de Verano del 79 , el film cuyo estreno anuncia Alfa Films para mañana. Le Skylab es, precisamente, el título original de esta nueva experiencia de la actriz francesa en la dirección. Como intérprete, Delpy, que es hija de actores y se inició en el cine con Godard ( Detective ), ha trabajado junto a directores del renombre de Leos Carax, Bertrand Tavernier, Volker Schlöndorff o Aki Kaurismaki, entre otros.

 
Todos los integrantes de esta rocambolesca familia se reúnen para celebrar el cumpleaños de la abuela. Foto: Alfa films
 
Delpy también ha sido protagonista femenina de Europa, Europa, de Agnieszka Holland, y de Blanc, la segunda parte de la famosa trilogía de Kieslowski Trois couleurs. Pero si hay un personaje con el que enamoró al público y se ganó su admiración es el de Céline, la encantadora francesita cuestionadora y parlanchina que viene viviendo su romance cinematográfico con el norteamericano Jesse (Ethan Hawke) en Antes del amanecer (1995) y Antes del atardecer (2004), dos maravillas de Richard Linklater a las que la pareja hizo su contribución actoral y autoral y que acaba de prolongarse en un tercer encuentro, Antes de la medianoche, recientemente ovacionado en el Festival de Berlín. Es Grecia el escenario donde se reanuda la historia -caminatas y conversaciones- de los muchachos que se conocieron en un tren a Viena hace 18 años y nueve después volvieron a encontrarse en París, con él ya convertido en escritor de éxito. Sólo puede anticiparse que los diálogos, siempre brillantes, continúan, y las ocasionales discusiones, también.

Con estos antecedentes y el de su celebrada comedia Dos días en París, que escribió y dirigió, además de protagonizar y componer su banda sonora (Julie también canta), ya se sabe bien de su persuasiva labia, de modo que no sorprende que hayan sido tantas y tan elocuentes las declaraciones que hizo en ocasión del estreno de Le Skylab en septiembre de 2011. Dejemos, pues, que sean sus palabras las que se refieran a la que por ahora es su penúltima realización (en 2012, rodó Dos días en Nueva York, la secuela de Dos días en París, esta vez con Chris Rock como pareja):

  • "Tenía ganas de hablar de una reunión familiar sobre la que planea una amenaza, el Skylab, que termina cayendo muy lejos, pero que está presente a lo largo de la película. Es importante para Albertine, porque todo podría ser destruido: su infancia, su familia, sus primeras emociones. En cierto modo, ella sufre otro cataclismo: se enamora y deja la infancia. ¡Y confieso que también me gustaba la idea de confundir las pistas y hacer una comedia sobre una familia con el título de una película de ciencia ficción!"
  • "Mi madre murió hace dos años y quería rendirle una especie de homenaje, pero sin caer en lo tristón. Quería una memoria brillante y optimista. Las familias no son perfectas, pero a la vez la familia lo es todo. Si leés cualquier libro de psicología, te va a decir que cuando dejes de echarles la culpa a tus padres empezarás a crecer como persona. Sin duda hay familias en las que pasan cosas terribles, pero si la tuya no es una de ellas, los problemas serán menores y só lo crecerás cuando dejes de culpar a los demás."
  • "Quería utilizar la metáfora de algo grande que amenaza la Tierra cuando en la realidad todo lo que pasa sucede aquí abajo. La vida es un poco así: la gente se preocupa por cosas de gran relevancia cuando lo importante son los pequeños dramas de la vida cotidiana. Para mí, es en los momentos sencillos de la vida donde se pueden expresar cosas fuertes. Así que seguí el punto de vista de la niña y sus recuerdos, tratando de mantener en vilo al espectador gracias a las tensiones entre los personajes: la familia que se reúne en verano para celebrar el cumpleaños de la abuela (Bernadette Lafont) es numerosa. Pero tengo que señalar que la película no es totalmente autobiográfica: inventé muchos personajes, entre ellos el del viejo tío Hubert. Además, desde el principio tenía claro que no quería una trama narrativa clásica, sino unos personajes definidos que narraran una historia con muy pocos elementos dramatúrgicos."
  • "Estuve trabajando bastante el estilo del vestuario de los personajes con Pierre-Yves Gayraud. Es muy importante que cada uno de ellos exprese quién es a través de la ropa que lleva. La gestualidad de los actores, su forma de sostener un cigarrillo o de mover las manos, e incluso su peinado son también muy reveladores."
  • "Mientras estaba escribiendo el guión, pensé interpretar el papel, corto, de la tía Clémentine. Pero cuando la película estaba en la fase de producción, algunos años después, me di cuenta de que tenía la edad de mi madre en la época del Skylab, así que decidí interpretarla en la pantalla, como una forma de rendirle homenaje." (La abuela materna de la pequeña protagonista, Lou Alvarez, conviene anotar, es Emmanuelle Riva, recientemente aplaudida en Amour, y el padre, Eric Elmosnino.)
  • "Me gusta el reto de hacer reír a la gente. Psicológicamente es bueno para mí porque en mi vida ha habido períodos muy oscuros, así que prefiero concentrarme en lo luminoso. Me gustaría que todos los días fueran brillantes, aunque sé que eso no va a ser así. Quise para el film una luz viva, alegre, solar, que reflejara la alegría que se vivía en el rodaje y que emanaba de los personajes."
  • "Rodamos en Bretaña, y aunque fue un embrollo, lo pasamos muy bien: todos estábamos alojados en el mismo hotel y eso facilitó que se estrecharan relaciones. Los actores estaban contentos de encontrarse en el plató y de trabajar juntos. Para mí, es fundamental que los actores estén contentos: odio que haya tensiones y relaciones conflictivas durante los rodajes. Por eso, organicé muchas reuniones entre los actores para ver cómo funcionarían las parejas de la película. Por ejemplo, Noémie Lvovsky y Candide Sanchez, unos tíos bastante singulares. Cuando se logra encontrar esa química, todo empieza a fluir sin ningún problema."
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