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El Martín Fierro como castigo

Jueves 28 de marzo de 2013
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Gito Minore (37 años) es poeta y editor, está por recibirse de licenciado y profesor de filosofía en la UBA, y da clases de tecnología en la escuela primaria ("Es la materia que reemplazó a actividades prácticas, pero ahora está dirigida a la construcción de herramientas de todo tipo").

En el colegio secundario, siguió perito mercantil; todavía recuerda que un día, como castigo, la profesora de literatura le hizo aprender de memoria las diez primeras estrofas del Martín Fierro: "Así lo conocí, terminé leyéndolo entero y ahora estoy a punto de sacar una edición".

El taller literario "Elías Castelnuovo" del barrio de Liniers fue decisivo en su formación. Hasta entonces, como en su casa no había libros, había leído los Grandes Novelistas de Emecé, en la biblioteca de su tío, y algunos textos sobre religión que tenía el cura del colegio. Un día, a los 18 años, descubrió en el parque Rivadavia "millones de libros de poesía, a $1,50". Desde entonces, todo lo que era poesía "lo compraba"; cuando tenía algo de plata, "compraba Benedetti, Cortázar, Arlt, las colecciones de libros de los diarios (así conocí a Bukowski y Jack London)". Dos circunstancias afortunadas contribuyeron a su formación: empezar a trabajar en Librerías Yenny y frecuentar la Bbiblioteca Popular "José Hernández", también en Liniers. La cadena se completó así: lectura de Paul Auster, la de las traducciones de Pascal, hechas por Auster al inglés y, por fin, El Anticristo de Nietzsche.

Se anotó en filosofía a los 26 años y ahora coordina un grupo literario en Boedo, en "La Imaginería", y hace el ciclo "Poesía bajo la autopista", una propuesta a la que adhieren en su mayoría jóvenes de entre 18 y 20 años, se acercan estudiantes de Chile o Colombia que vienen a Buenos Aires a cursar carreras universitarias, y "también mucha gente mayor, pero todos conviven bien, se respeta la pluralidad de voces y de calidades poéticas". Hay lecturas de homenaje (por ejemplo, Guitarra negra, de Spinetta; poesía de Jorge Atilio Castelpoggi, la obra de Álvaro Yunque); se dan consignas y se proponen lecturas. "Ahora vamos a leer poesía erótica; yo propuse Safo, que muy pocos conocen." Y el 28 de abril, la experiencia se extenderá al microcentro porteño, con "Poesía en el Obelisco".

G.M.

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