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De no creer

¡Muy felices Pascuas, compañero Daniel!

Opinión
 
 

Día tras día agradezco mi privilegiada posición. Estar cerca de Cristina, de Zannini, de La Cámpora, es como hacer un máster en política. No paro de aprender. De desasnarme. Por ejemplo, desde hace unos meses sé que para que en octubre podamos conquistar nuestro gran objetivo político , la provincia de Buenos Aires, lo que tenemos que hacer es incendiar la provincia. Rápido. Antes de octubre.

Es buenísimo. Años atrás yo hubiese creído que para seducir a los bonaerenses había que mimarlos . Parece que es todo lo contrario. Nosotros amamos a la provincia, pero los bonaerenses son unos indeseables que votan a Scioli, que es un indeseable que se dice amigo nuestro y en realidad quiere destruirnos. Que habla con la oposición y con la prensa canalla, toda gente indeseable. Que no se pelea con nadie (¡basta de argentinos con vocación de papa!).

Como los objetivos son la provincia y Scioli, ¡vamos por ellos! Las órdenes se suceden en forma ininterrumpida. Que ataque Mariotto, que tiene un doctorado en zancadillas. Que ataque Berni quemando Junín con sus muchachos. Gran jugada lo de Berni: nadie va a sospechar de él. Los secretarios de Seguridad generalmente no son promotores de la inseguridad. Eso sí, que la próxima vez los muchachos disimulen un poco: fueron contra todos los edificios municipales y provinciales, y d ejaron intactos los del gobierno nacional ; en las puebladas, las turbas enardecidas no suelen ser tan prolijas.

Que ataque Lorenzino (no lo googleen: Hernán Lorenzino, ministro de Economía de la Nación) no enviando fondos. Obliguemos a Scioli a poner más impuestos, muchos impuestos, todo el día nuevos impuestos. Que paguen más los bonaerenses: ése es el castigo por votar a Scioli. De paso nos ahorramos unos cuantos mangos. Que ataque nuestro amigo Baradel, de Suteba, con las huelgas docentes. Castiguemos a 4 millones de chicos bonaerenses por ser hijos de bonaerenses que votan a Scioli. Esos chicos se pierden muchos días de clase, pero aprenden una gran lección: las aulas vacías son una forma de militancia kirchnerista.

Alta estrategia: hay que desciolificar la política, la provincia, el país. Que ataque De Vido dándoles obras públicas a los intendentes que critican a Scioli. Que ataquen nuestros intendentes dándole vuelta la cara a Scioli. Que ataquen nuestros gobernadores reuniéndose todos en Entre Ríos. Todos menos Scioli. Que ataquen nuestros insaciables Kunkel, D'Elía y la Conti, que si en el desayuno no se degluten a alguien el metabolismo no les responde.

El problema de fondo es que Scioli no entiende su papel. Lo usamos en las elecciones de 2003, 2007, 2009 y 2011. Qué le pasa que ahora rechaza ser usado. Justo cuando nos jugamos el futuro el tipo quiere hacer la suya. Enloqueció. Nosotros lo queremos calladito, obediente. Lo queremos testimonial. Nos encantaba esa ficción de que era kirchnerista. Ficción de él y ficción nuestra. La película no ha terminado, Daniel. No nos cambies el argumento. No pretendas dejar de ser un actor de reparto. Mirá que a Cristina el rol de Rambo se le da con mucha facilidad.

Es cierto que nunca elogiaste grandes causas, como YPF y lo de Irán, y nunca criticaste a Clarín y a LA NACION. Pero otra cosa es que te juntes con Massa y con Cobos, que te saques fotos con Macri, que seas amigo de Alberto Fernández, que mandes a apoyar a De Narváez, que rosquees con Felipe Solá. Daniel, Dany, con todo cariño: ¿cómo puede ser que en La Ñata los opositores se sientan como en su casa? ¿Qué les ponés en la sopa que todos están tan a gusto?

Daniel, gran motonauta, no agites las aguas. Ya te bajamos del avión a Roma y tuviste que sentarte en el living con Karina a ver al Papa por televisión (mientras Macri y Juliana se floreaban en San Pedro). Ya no te alcanza la plata para pagarles a los proveedores. En unos meses no vas a poder pagar los sueldos. Te van a faltar remedios en los hospitales. Maestros en las aulas. Seguirán los paros de estatales. Sin duda va a haber más inseguridad, más puebladas, más Berni. Dany, dear friend, ¿no nos extrañás?

Nosotros sí lo extrañamos. Ese Scioli sumiso, encuadrado, es difícil de olvidar. Ese gobernador infaltable a los actos, maestro de la retórica, dueño de sus silencios, estoico, sonriente. Ese Scioli que compartía sus votos y veía pasar por la puerta de su casa el cadáver de nuestros enemigos. Extrañamos al que aprendió bien temprano -se la hicimos aprender- la lección de que con los Kirchner no se juega. De que nunca hubo disenso en el reino de Néstor y Cristina.

Este Scioli con arranques de autonomía no es el que supimos concebir. No queremos un Scioli de pie, sino inclinado, reverente. Él sabe cómo hacerlo. Deberá encontrar la forma de seguir disimulando. A nosotros nos cuesta cada vez más hacerlo. Tantos años temiendo que se nos rebelara, y ahora resulta que nos hemos rebelado nosotros.

Estimado gobernador, ¿será éste el fin del camino? ¿Hasta aquí hemos llegado? ¿Veremos a nuestro primer soldado como general del ejército enemigo? La casa no está en orden, pero igual, imbuidos del espíritu de Francisco te decimos: ¡muy felices Pascuas, Daniel!.

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