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El escenario

Un mensaje directo de Bergoglio

Política

El papa Francisco acaba de enviar el primer mensaje a su país: eligió como sucesor en la arquidiócesis de Buenos Aires al obispo Mario Poli. El heredero se presentó desde una cárcel de Santa Rosa, donde celebraba la misa de Jueves Santo, con una convocatoria al diálogo.

Es muy controvertido determinar las consecuencias que la elección de Jorge Bergoglio como jefe de la Iglesia entraña para la vida nacional. Tal vez tenga razón el sacerdote que la definió como "una bomba de profundidad".

Una novedad de alto impacto cuyos efectos sobre la superficie irán apareciendo con el tiempo. Los gestos y las palabras de Bergoglio son concebidos ahora para un destinatario universal. Pero en la Argentina hay una propensión a malinterpretarlos como señales dirigidas a la peripecia doméstica.

La nominación de Poli y su inmediata convocatoria al diálogo no corren ese riesgo de sobreinterpretación. Son un pronunciamiento de Bergoglio. El obispo de Santa Rosa fue elegido a su imagen y semejanza.

Sus condiciones intelectuales están subordinadas al ejercicio pastoral. Lleva una vida más que austera. Y prefiere ir del centro a la periferia, huir hacia el desierto, rumbo al Río Colorado, en un autito que le regaló Bergoglio, para misionar con Damián Carpano, un viejo salesiano.

La exhortación de Poli a dialogar forma parte de una tradición. Pero se vuelve novedosa por el contexto en que fue pronunciada. La Iglesia Católica adquirió en estos días una centralidad que vuelve más densos sus pronunciamientos. Además, la receptora de esa convocatoria es una sociedad que se ha fracturado como nunca lo había hecho desde que, hace treinta años, refundó la democracia.

Hay también indicios de que la invitación del nuevo arzobispo porteño al diálogo integra un movimiento más general inspirado por Francisco. Es muy probable que Poli lo haya consultado sobre el contenido de su homilía. Y llama la atención que José María Arancedo, heredero de Bergoglio en la presidencia de la Conferencia Episcopal, haya predicado el mismo mensaje el Jueves Santo.

Estas coincidencias podrían ser inevitables: la defensa que la jerarquía católica hace del diálogo es de larga tradición.

Sin embargo, en esta Semana Santa hubo otro detalle significativo: la CGT de Hugo Moyano, sin un motivo explícito, lanzó una declaración llamada "Mensaje del Pescador", en la que se exaltan los valores promovidos por los prelados.

El texto de los gremialistas fue suscripto por un impersonal Consejo Directivo. Allí figuran estos párrafos:

  • "El mensaje de Francisco interpela a gobernantes, empresarios, ciudadanos y dirigentes. «El odio, la envidia y la soberbia ensucian el alma», es una señal directa, es un mensaje para todos, un llamado a evitar la segregación del que piensa distinto, a evitar castigar a quien no acuerda, a reflexionar sobre nuestras propias conductas."
  • "El afecto, la humildad y la esperanza sólo tienen sentido a partir del reconocimiento y del respeto del otro."
  • "Tenemos esperanza en que esta novedad espiritual sirva para inspirarnos en la búsqueda de un camino de diálogo. Esta CGT en ese anhelo nunca cerrará las puertas."

Sería un error pensar que esta declaración fue obra de la casualidad. Bergoglio privilegia a las organizaciones obreras como instrumentos de intervención en la política. Y en la CGT de Moyano militan sus amigos más cercanos.

Uno de ellos redactó la declaración. ¿Se puede afirmar, entonces, que el documento fue promovido por el Papa? No. ¿Hay que descartarlo? Tampoco. No sería extraño que en los próximos días esa CGT inicie una gestión concreta en la línea del pedido episcopal.

Con independencia de esas operaciones, el papado de Bergoglio y la incitación al diálogo pretenden establecer una atmósfera que condicione a los líderes profanos.

La falta de comunicación es universal en el país. Basta observar el paisaje opositor. Los dos experimentos de síntesis que se realizaron en 2009, el Acuerdo Cívico y Social, y la alianza entre Mauricio Macri, Francisco De Narváez y Felipe Solá, no sobrevivieron más que un par de meses. En el proceso electoral de este año persiste esa dispersión.

Pero la recomendación de dialogar interpela al Gobierno más que a ningún otro sector.

El kirchnerismo ha hecho del conflicto su principal estrategia política. Es verdad que en esa inclinación actúan modalidades personales. Cristina Kirchner no pudo incluir en la comitiva que llevó a Roma al alcalde de la ciudad en la que el nuevo papa era arzobispo. Es lo de menos. Ella no dialoga siquiera con su entorno, por lo que Carlos Zannini recomienda: "A la Presidenta no se le habla, se la escucha".

Cristina y Néstor Kirchner entendieron siempre la política como un proceso de acumulación de poder a partir de la confrontación con sujetos caracterizados como enemigos públicos. Esta concepción ya regía cuando gobernaban Río Gallegos. En los últimos años, descubiertas las lucubraciones de Ernesto Laclau, intentaron embellecer esa tendencia espontánea a la hegemonía con un estatuto teórico.

Las relaciones con la justicia independiente, con la prensa crítica, con los políticos opositores o con los dirigentes sociales que demandan, están regidas hoy por una lógica opuesta a la del diálogo. Dialogar supone reconocer que no se posee el monopolio de la legitimidad y que los derechos están distribuidos. Dialogar es fijar reglas y, por lo tanto, restringir la voluntad del que manda. Dialogar es lo contrario de ir por todo.

Acaso esta diferencia explica por qué el ascenso de Bergoglio produjo un descenso automático de la imagen de la Presidenta.

Las invocaciones al entendimiento suelen tener un sesgo voluntarista. Para muchos representan nada más que moralina. Sin embargo, la historia ofrece otras lecciones. En su libro A treinta días del poder, Henry Ashby Turner examinó los vectores que permitieron a Adolf Hitler vencer obstáculos que parecían insalvables y llegar a la Cancillería. Concluyó lo siguiente: la dirigencia alemana sufría un nivel de incomunicación tal que cada dirigente relevante tenía una idea equivocada sobre el plan del otro. La revista History and Theory publicó un largo estudio sobre el trabajo de Turner. Fue para ilustrar con un caso histórico la teoría del caos..

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