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Regreso al reino de Westeros

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Dragones, intrigas, violencia, sexo y más dragones: las cinco cosas que se pueden esperar de la nueva temporada de Game of Thrones, la magnífica "fantasía realista" ambientada en un mundo tan terrible y mágico como el nuestro

Por   | LA NACION

1.La muerte segura de uno (o varios) de sus personajes preferidos.
Es una de las razones por las que la serie logró saltar los prejuicios que despertaba el género fantástico y convertirse en un éxito a nivel global: la ejecución, al final de la primera temporada, de Ned Stark (Sean Bean), quien hasta entonces funcionaba como el héroe de facto de la historia, dejó a su público atónito y lo convenció que ésta no era "sólo" una historia de espadas y dragones. Desde entonces, Game of Thrones ha demostrado una y otra vez que nadie allí es un héroe ni un villano todo el tiempo -la complejidad psicológica de los personajes es de la variedad maquiavélica- y que, en aras de este encomiable realismo, ninguno de ellos tiene la pantalla asegurada. Ni siquiera quienes han llegado vivos a la página 1073 (la última, en su flamante edición castellana) de Danza de dragones , el quinto volumen de la obra en la que se basa la serie, Canción de hielo y fuego, de G.R.R. Martin. Con el autor de la serie profundamente involucrado en el programa, sus productores tienen la venia de alterar algunos destinos, nombres y personalidades en pos del mayor impacto dramático, lo que no hace más que enloquecer a sus fanáticos "literarios" (que, por cierto, han logrado mantener silencio sobre la naturaleza del acontecimiento que cerrará esta temporada).

2. Armas de destrucción masiva.
Como ocurre desde el comienzo de la serie, Daenerys Targaryen (Emilia Clarke), la blonda heredera del sangriento Trono de Hierro, continuará su historia lejos del resto de los personajes, anclados en la arrasada Westeros. En esta nueva temporada, la Khaleesi continúa su forzado exilio al otro lado del mundo, donde recibe (a los golpes) su educación política. Y buena parte de ésta consiste en cómo emplear sabia y eficazmente la única arma de destrucción masiva que existe en este mundo: sus tres dragones. Lejos de ser simpáticos agregados a los exóticos trajes de la "Madre de Dragones", los seres han comenzado  a cumplir su trabajo: aterrorizar a quienes intentan detenerla. Por suerte, el éxito de Game of Thrones ha traído aparejado un crecimiento exponencial de su presupuesto, lo que permite que Viserion, Rhaegal y Drogon -tales los nombres de las criaturas- tengan en esta tercera temporada el tiempo en pantalla que merecen, dado su rol fundamental en este pasaje de la historia (adaptada de la primera parte de Tormenta de espadas ).

3.Nuevos enemigos para viejas rivalidades.
En el mundo de Westeros -una versión de la Europa medieval o una adaptación de la Guerra de las Rosas, según a quién se crea-, el "juego de tronos" al que alude el título ha dejado de ser el pasatiempo favorito de las casas nobles para convertirse en una muy real guerra civil. Y los cuatro pretendientes al trono (el cruel niño-rey Joffrey Lannister, el gris Stannis Baratheon, el romántico Robb Stark, el brutal Balon Greyjoy) saben que es reinar o morir. No hay otros ciclos en pantalla que demuestren el escaso valor de la vida humana para los poderosos (sobre todo si se es mujer o niño). Por lo pronto, los Lannister, actuales ocupantes del trono -construido con las espadas aún afiladas de sus enemigos- intentan una alianza con la florida casa Tyrell, buscándole esposa al maligno Joffrey. Tal jugada le permitirá al espectador disfrutar de dos adiciones al elenco: Natalie Dormer ( Los Tudor ) como la seductora novia, Margaery, y Diana Rigg como su intrigante abuela, apodada -y con razón- la Reina de Espinas.

4.Excesos por doquier.
Game of Thrones no sería Game of Thrones si no incluyera en cada uno de sus diez capítulos al menos una escena que nos deje con la boca abierta, tanto por la ambición de su concepción, como por la maestría en su ejecución o la audacia de su alcance. En algunos casos, la sorpresa tiene que ver con los meandros de la trama y la violenta visión de la humanidad ya presente en la historia original, pero en otros son hallazgos de la experta adaptación, como la ya famosa sexposition, en la que se explican detalles fundamentales de la laberíntica trama con la "apoyatura" visual de escenas de sexo explícito. En otras oportunidades, el impacto está en la composición del formidable elenco del ciclo: como los envenenados hermanos Lannister (Lena Headey, Nikolaj Coster-Waldau y Peter Dinklage) y los desesperados hermanitos Stark.

5.La llegada del invierno .
Por supuesto, no hay que olvidar que los Stark siempre tienen la razón, sobre todo en sus pronósticos más agoreros ("El invierno está llegando" es el lema de su cota de armas). Una de las mayores diferencias del mundo de Game of Thrones con el nuestro es que allí las estaciones pueden durar décadas, incluso siglos. Y, al comienzo de esta tercera temporada el verano ha concluido y la paz se ha roto. Con el frío arribaron los Otros -y su ejército de zombis disecados- hasta ahora contenidos por el Muro que custodia Jon Snow (Kit Harington) y el resto de la Guardia de la Noche. La magia está volviendo al mundo y, con ella, las amenazas sobrenaturales al mundo de los hombres (quizá lo único que puede reunir a los distintos reinos: un enemigo común). Snow continúa su viaje por el dominio de Mance Ryder, el Rey Más Allá del Muro (otra gran adición, Ciarán Hinds, el "Bill Clinton" de Political Animals ), una travesía hacia el fin del mundo conocido que proveerá material para algunas de las escenas más memorables de la temporada. Y terminará por hacer dudar a Jon de todas sus nobles convicciones.

  • Game of Thrones
    Estreno de la tercera temporada de la serie
    Esta noche, a las 22, por HBO (repite a la 1.15). Previamente, a las 20.50, se emitirá el último capítulo de la temporada anterior y, a las 16.45, una recapitulación de la historia hasta ahora
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