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Punto de vista

Ventajas del proselitismo desde el poder

Enfoques

Por   | Para LA NACION

A veces los abogados entienden más rápido que el resto la inclusión de un fragmento en los discursos presidenciales. Pasó el día que la Presidenta se propuso explicar por qué utiliza con frecuencia la cadena oficial de radiodifusión.

"Las cadenas de una presidenta -dijo el 6 de septiembre de 2012- son legales. No la(s) uso para contar mi vida, ni para pedir que me voten, cada vez que lo hago es para contarles lo que les quieren ocultar para seguir entristeciendo a los argentinos." Al dejar constancia de que en el uso abusivo de la cadena nacional no pide ser votada, la Presidenta se puso fuera del alcance de la prohibición de hacer campaña en cualquier época del año. El Código Nacional Electoral limita la campaña a los 35 días previos a la elección general y a 30 días antes para las primarias. Como las primarias serán el 11 de agosto, se supone que hasta el 12 de julio ningún político puede hacer propaganda. Pero resulta que por violar esa ley el kirchnerismo acaba de denunciar en la justicia electoral a varios opositores, en especial a Francisco de Narváez, firmante de la publicidad "ella o vos".

Efectivamente, la Presidenta nunca pide el voto por cadena. Además de que ella no es -ni será próximamente- candidata a nada, le resultaría empalagoso hacerlo. Tanto como a los opositores que mucho antes de las elecciones (antes, incluso de definir sus candidaturas) invierten en publicidad, de manera esporádica, sólo para posicionarse.

Con la excusa de compensar una supuesta "cadena del desánimo" (los medios críticos), Cristina Kirchner cuela su campaña permanente, desplegada bajo ropaje institucional con recursos del Estado. El objetivo es la exaltación de su figura -y por extensión, del partido del gobierno- asociada a un ritmo frenético de inauguraciones y reinauguraciones. Por su intensidad, ornamentación, puesta en escena con ingredientes partidistas y modus operandi profesionalizado, esa comunicación constituye la campaña más importante que hay en la Argentina. El objetivo es consolidar en el escenario político un posicionamiento excluyente, una voz única. Y eso no está expresamente prohibido. El régimen electoral apenas controla los límites de la publicidad de los actos de gobierno con alguna restricción a las inauguraciones en la semana previa a los comicios.

Es verdad que la prohibición que tienen los opositores de hacer campaña fuera de temporada también abarca al Frente para la Victoria, pero, ¿para qué habría de hacerlo, y con plata propia, si a diario su líder lo hace con eficacia y "gratis"? Aunque parezca increíble, en la práctica las prohibiciones vigentes son sólo para los opositores? ¡quienes en su momento las votaron! Sucede que cuando arrancó la idea de instituir la campaña corta, en 2002, el kirchnerismo no se había inventado y ni las cadenas nacionales ni la cartelería infinita de Presidencia de la Nación ni los entretiempos de Fútbol para Todos eran lo que hoy son.

Los opositores recientemente denunciados por el Gobierno tampoco cometieron la torpeza -legal y publicitaria- de pedir el voto en forma explícita, pero igual la Justicia podría entender (como pasó con un fallo histórico contra José Manuel de la Sota) que el suyo es un reprochable proselitismo a destiempo. Vaya si gobernar tiene sus ventajas..

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