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El pulso económico

Inflación, interés y el relato que no cierra

Economía

La Presidenta da el ejemplo, no da conferencias de prensa ni responde preguntas de periodistas. Y muchos funcionarios sólo hablan con los empleados de los multimedios oficialistas. Las preguntas no pueden ser periodísticas ni cuestionar el relato oficial. Y está claro por qué lo hacen. Les cuesta mucho mantener siquiera mínimamente el relato oficial sin tropezar con sus propias mentiras.

María Lucila "Pimpi" Colombo, subsecretaria de Defensa del Consumidor, se ufanó hace días de que la Super-Card tendría un costo de financiación, para quien eventualmente no pague más que el mínimo al vencimiento del resumen, de "apenas" 22%. Y lo consideró "revolucionario".

Si la inflación es del 10% anual, como dice el Indec, la tasa que se cobrará será de más del doble. ¿Qué clase de revolución será la que encabeza "Pimpi"? O el índice oficial es mentira o la tasa es un robo. Si 22% es poco, ¿por qué el Banco Nación hasta ahora cobra más? Y si hay que hacer una tarjeta gubernamental porque los bancos "ganan demasiado", como dice el relato oficial, ¿por qué no baja los intereses de financiación y las comisiones a los comercios el Banco Nación, que administra nada menos que el propio Estado que quiere inventar una tarjeta nueva?

Algunos bancos con los que el Gobierno tiene excelente relación dicen cobrar sólo 24%. Además, YPF ofreció bonos al 19% de interés. Si 22% es ridículamente bajo, la petrolera estatal entonces les está robando a los jubilados, porque muchos de los fondos salieron de la Anses.

Las intenciones parecen ser otras. En las compañías de seguros están desorientados. Porque el interés del supersecretario Guillermo Moreno sería, dicen, manotear sus fondos de reserva para financiar el consumo con la Super-Card y sostener el ritmo de actividad. "No tenemos ninguna novedad, pero es posible, son capaces de cualquier cosa", dicen en una gran aseguradora. Ya les hicieron repatriar a las compañías los fondos que tenían invertidos en el exterior.

El dinero de las aseguradoras viene de las cuotas que cobran y lo invierten para obtener ganancias que sirvan para cubrir los siniestros. Tener una parte fuera del país es razonable, para cubrirse de los riesgos locales. El Gobierno lo prohíbe. ¿A quién más le harán repatriar fondos que tengan invertidos en el exterior y los obligarán a tenerlos en pesos? Contadores, financistas y asesores de inversión revelan que algunos clientes están aterrados. Son los que tienen inversiones en el extranjero declaradas ante la AFIP. Si obligaron a las aseguradoras a repatriarlas, ¿seguirán con ellos?

Pero hay más relato que no cierra. La presidenta Cristina Kirchner aconseja mirar cómo están los países donde hizo eclosión una crisis financiera devastadora. Los Estados Unidos, por ejemplo.

Los estudios más serios dan cuenta de que en la economía más grande del planeta los salarios de muchos trabajadores de la industria, por ejemplo, pero también de otros sectores, estuvieron cayendo en términos reales en los últimos años previos al estallido de 2008. ¿Cómo mantuvieron su nivel de vida? Con deuda. ¿Era sostenible? La crisis demuestra que no.

¿Y aquí qué propone la Presidenta? Que los aumentos salariales sean inferiores a la inflación verdadera. El kirchnerismo abomina de una propuesta así si se las hace Daniel Scioli a los maestros porque no tiene fondos. Pero si una paritaria logra algo mejor para los trabajadores, el ministro Carlos Tomada tiene orden de no homologarla.

La Presidenta quiere salarios, incluso privados, que en términos reales disminuyan o, al menos, no crezcan. Porque si para Néstor Kirchner los salarios no eran inflacionarios, Cristina cree exactamente lo contrario.

¿Qué hacer para que los asalariados no pierdan nivel de vida? Allí llega la Super-Card al rescate. Y de paso, para garantizarles el negocio a los grandes supermercados, que de otro modo no podrían seguir ganando lo mismo que hasta ahora.

¿De quién será el problema cuando lo invertido para financiar se licue porque la tasa de interés es inferior a la inflación o porque los asalariados ajustados no puedan pagar? Del sector al que le hayan tomado el dinero. De los jubilados, si presta la Anses. La revolución de "Pimpi" dejaría así quebrados a jubilados y trabajadores, y habrá salvado del ajuste a los supermercados.

 
 

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