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Pensamientos Incorrectos

La primera mujer que dio la vuelta al mundo

Opinión

Hace algún tiempo (durante el siglo XVIII), cuatro grandes potencias dominaban el mundo: España, Portugal, Francia e Inglaterra. Se disputaban a tarascones las colonias, las islas de valor estratégico, los territorios fértiles, los fondeaderos de paso entre los océanos. En fin: la riqueza y la gloria. Dondequiera que pisaban ingleses, franceses, portugueses y españoles, plantaban su bandera, su idioma y sus privilegios.

El primero que intentó poblar las islas Malvinas fue el marino francés Louis Antoine de Bougainville. Estuvo en las Malvinas durante los años 1763, 1765, 1767 y 1768. En la primera visita fundó el Puerto y Fuerte Real de San Luis, tomando posesión del archipiélago en nombre de Francia y dejando en tierra a 29 colonos canadienses, entre ellos cinco mujeres y tres niños. Pero el núcleo fuerte del nuevo poblado estaba integrado por experimentados marineros de St. Malo. A ellos se debe el nombre de "malouines", que se aplicó a las islas. Luego se produjo una protesta de la corona española, soberana de las islas, y Bougainville las devolvió, aunque reclamando un pago por las mejoras introducidas en la propiedad. No sólo casas, galpones y corrales, sino también hacienda en pie que había comprado en Montevideo.

Dondequiera que pisaban ingleses, franceses, portugueses y españoles, plantaban su bandera, su idioma y sus privilegios

Se cumplen estas disposiciones, se efectúa el pago y los colonos "malvineros" son autorizados a permanecer en el lugar, haciendo su vida, que no era fácil. El Rey de España comunica al Virrey de Perú (todavía no había sido creado el Virreinato del Río de la Plata) que las islas serían dependencia de la capitanía general y gobernación de Buenos Aires, siendo su gobernador don Felipe Ruiz Puente.

Aquel gran marino francés es recordado porque su apellido sirvió para denominar a una lindísima flor: la bougainvillea. Nosotros la conocemos por santarrita.

Luego de devolver las islas a España, Bougainville siguió viaje, pues pretendía nada menos que dar la vuelta al mundo. Como todos los grandes exploradores de su tiempo, llevaba a bordo a geógrafos y naturalistas, que aportarían un capítulo científico a sus mapas e informes para la corona. En el caso de Bougainville, los sabios a bordo eran el eminente botánico francés Philippe de Commerson y su ayudante, el joven Baré. Estas dos personas recogieron muestras de frutos y yuyos en el helado Estrecho de Magallanes, en las islas tropicales del Índico y en las bellas costas del Pacífico.

Así fue que los franceses llegaron a Tahití. Las dos naves, llamadas La Boudeuse y L'Étoile, con sus cuatrocientos tripulantes a bordo, anclaron frente a una hermosa playa de arena blanca. Allí se habían congregado, para darles la bienvenida, numerosos jóvenes tahitianos, varones y mujeres, felices de ver gente nueva. El lector puede imaginar a docenas de muchachitas de linda figura desnuda, parecidas a aquella Vaitiare que formaba pareja con Julio Iglesias, bailando el tamuré o el hula-hula. Los distintos pueblos y reinos de la Polinesia son célebres por su amistad con la naturaleza y su libertad para mostrar el cuerpo.

Había puesto especial cuidado en no desvestirse delante de los marineros, ni orinar frente a ellos.

En su libro Viaje alrededor del mundo, Bougainville narra lo que sucedió: "Los muchachos invitaban a nuestros marineros a elegir cada uno una muchacha, y por señas sugerían lo que podrían hacer con ellas. No dejaban lugar a dudas. ¿Cómo contener a mis tripulantes, que llevaban seis meses encerrados en un barco?"

Es entonces cuando baja a tierra el botánico Commerson, seguido de su aplicado ayudante, monsieur Baré. Este último llevaba unos cartapacios bajo el brazo, y una cesta para juntar muestras vegetales. Pero los muchachos desnudos de Tahití los interceptaron alegremente. Dirigiéndose a Baré, lo invitaron a participar de la fiesta. Pero pusieron especial énfasis en recomendar a Baré la compañía libre y generosa de los varones. Habían captado al instante que, en realidad, Baré no era un hombre, sino una mujer travestida.

Por otra parte, algunos en el barco habían notado ciertos detalles llamativos en las actitudes de Baré. No es para menos.¡Después de medio año de navegación!

Pero Bougainville subraya que el pobre Baré había puesto especial cuidado en no desvestirse delante de los marineros, ni orinar frente a ellos. No tenía barba, es cierto, y era de cuerpo menudo, pero su conducta extremadamente discreta lo mantuvo a cubierto de preguntas incómodas. Cuando Bougainville lo interrogó, ya de regreso a bordo de L'Étoile, Baré se echó a llorar y contó su historia al capitán.

Desempeñó mil oficios y atravesó todo tipo de aventuras. Finalmente, se enganchó en el viaje para conocer el mundo

Era una chica nacida en Borgoña, de un hogar humilde, pero había fingido ser varón para poder trabajar. Desempeñó mil oficios y atravesó todo tipo de aventuras. Finalmente, se enganchó en el viaje para conocer el mundo. Bougainville la describe con breves trazos: "No es ni linda ni fea, no tiene más de veintisiete años y se condujo a bordo con la más estricta moralidad". A pesar de que los marineros, enterados de que había una chica en el barco, intentaron algunos avances.

No ha quedado su nombre en la historia. Simplemente, fue la primera mujer en dar la vuelta al mundo.

Queda un apunte marginal: aquellos despreocupados jóvenes de Tahití tenían más olfato, para las cosas del sexo, que los franceses. No es poco..

Dedicada a los héroes de Malvinas.

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