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El Papa destacó el rol fundamental de las mujeres en la Iglesia

El Mundo

En su segunda audiencia general, ante 30.000 personas, Francisco dijo que la misión de las madres es "dar testimonio a sus hijos que Jesús está vivo"

Por   | LA NACION

ROMA.- En su segunda audiencia general de los miércoles, el papa Francisco destacó hoy el rol primario, fundamental, de las mujeres en la Iglesia católica, al recordar que fueron ellas las primeras en creer en la resurrección de Cristo.

"Los primeros testigos del nacimiento de Jesús son los pastores, gente simple y humilde y las primeras testigos de la resurrección son las mujeres. ¡Y eso es lindo! Esta es un poco la misión de las mujeres. De las mamás y de las mujeres: dar testimonio a sus hijos, a sus nietos, que Jesús está vivo, es el viviente, ha resucitado", exclamó Francisco, al hablar ante más de 30.000 fieles presentes en la Plaza de San Pedro. "¡Mamás y mujeres, adelante con este testimonio!", pidió Francisco desatando aplausos. Fiel a su estilo sencillo, cercano a la gente, el Papa argentino se salió del texto preparado, creando inmensa sintonía con los peregrinos.

En su catequesis, el Papa recordó que las mujeres "en la Iglesia y en el camino de fe, tuvieron y tienen aún hoy un rol especial en abrir las puertas al Señor, en seguirlo y en comunicar su rostro, porque la visión de fe siempre necesita de la mirada simple y profunda del amor". "Los apóstoles y los discípulos fatigan más en creer, las mujeres, no", también destacó. "También en nuestro camino de fe es importante saber y sentir que Dios nos ama, no tener miedo de amarlo: la fe se profesa con la boca y con el corazón, con la palabra y con el amor", sentenció.

Entre los fieles había muchos argentinos con banderas y un grupo de 10.000 peregrinos que vino desde Milán, encabezado por el cardenal arzobispo Angelo Scola, el gran papable del último cónclave, según los medios, a quien el Papa saludó calurosamente al final de la audiencia.

También había un grupo de católicos chinos de la diócesis de Tinian. Como sucedió en otras oportunidades en apariciones del Papa argentino, pese a una semana de tiempo horrible, con lluvias intensas en Roma, milagrosamente salió el sol cuando apareció en la Plaza de San Pedro.

Sonriente, vestido de blanco, cuando a las 10.15 locales llegó en papamóvil a la Plaza, el Pontífice fue ovacionado. Y, como otras veces, al saludar a los fieles dando vueltas sobre el jeep blanco, lo hizo detener todas las veces que vio que, desde la multitud, le alcanzaban bebes, que bendijo y acarició con gran ternura, en medio de aplausos.

Francisco retomó la catequesis sobre el Año de la Fe iniciada por Benedicto XVI en la segunda audiencia general de su pontificado. A partir de la expresión del Credo, "El tercer día resucitó según las Escrituras", reflexionó sobre la importancia de la muerte y resurrección de Jesús, que son "el corazón de nuestra esperanza".

Francisco subrayó que muchas veces "se intentó oscurar la fe en la resurrección de Jesús y también entre los mismos creyentes se insinuaron dudas". "Un poco esa fe al agua de rosas, como decimos nosotros, ¿no? No es la fe fuerte", siguió, en tono coloquial. "Esto es por superficialidad, a veces por indiferencia, ocupados por mil cosas que se consideran más importantes que la fe, o por una visión sólo horizontal de la vida", dijo. "Pero es justamente la resurrección que nos abre a la esperanza más grande, porque abre nuestra vida y la vida del mundo al futuro eterno de Dios, a la felicidad plena, a la certeza que el mal, el pecado, la muerte, pueden ser vencidos", continuó. "Y esto lleva a vivir con más confianza las realidades cotidianas, enfrentarlas con coraje y compromiso. La resurrección de Cristo ilumina con una luz nueva estas realidades cotidianas. La resurrección de Cristo es nuestra fuerza", insistió.

El Papa argentino se concentró en los primeros testimonios que pueden encontrarse en los Evangelios. Y destacó que "ante todo", son las mujeres que fueron testimonios de la resurrección. "Al alba, ellas fueron al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús y encuentran su tumba vacía. Sigue luego un encuentro con un mensajero de Dios que anuncia: Jesús de Nazareth, el crucificado, no está aquí, ha resucitado. Las mujeres, empujadas por el amor, saben recibir este anuncio con fe: creen y, enseguida, lo transmiten, no se lo guardan para ellas", evocó. "La alegría de saber que Jesús está vivo, la esperanza que llena el corazón, no se pueden contener", dijo. "La resurrección de Cristo es nuestra certeza más grande, es el tesoro más precioso: ¿cómo no compartir con los demás esto? No es sólo para nosotros, es para compartir con los nuestros, ¡es nuestro testimonio!", aseguró.

A los jóvenes

Al final de la catequesis, el Papa volvió a salirse del texto e hizo un fuerte llamado a los jóvenes presentes a ser testimonios de Cristo. "Vi que hay muchos jóvenes en la plaza: chicos y chicas. A ustedes les digo: lleven adelante esta certeza. ¡El Señor está vivo y camina a nuestro lado en la vida! Esta es su misión: llevar adelante esta esperanza. Estén anclados a esta esperanza. Esta ancla que está en el cielo, sostengan fuerte su cuerda", pidió. "Ustedes, testimonios de Jesús, lleven adelante el testimonio que Jesús está vivo y esto dará esperanza a este mundo un poco envejecido por las guerras, por el mal, por el pecado... ¡Adelante, jóvenes!", llamó, desencadenado una imponente ovación y aplausos en la Plaza.

Como había hecho en su primera audiencia general, Francisco saludó a los peregrinos de diversas lenguas -incluso a los de habla española-, en italiano y un sacerdote tradujo sus palabras. En la Plaza reinaba un clima eléctrico, de inmensa esperanza..

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