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La difícil tarea de volver a empezar

Especialistas en salud mental e intervención en catástrofes destacan que es vital el acompañamiento

Viernes 05 de abril de 2013
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LA NACION
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Pasado el primer momento de desconcierto, hay que despertar a la pesadilla de la realidad. Es entonces cuando empiezan a manifestarse los efectos más insidiosos de la tragedia de la inundación: como el lodo negro que arrastraba el agua, la desesperación se cierne sobre miles de personas que lo perdieron todo y tienen que volver a empezar.

"En estas situaciones uno pasa por cuatro etapas -explica el doctor Marcelo Cetkovich-Bakmas, especialista del Instituto de Neurología Cognitiva y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro-: negación (no puede creer lo que le ocurrió), rechazo (tiene sentimientos de bronca, de violencia), negociación con el duelo y finalmente aceptación. Dependiendo de diversos factores, y especialmente del acompañamiento que se reciba, algunos pueden sufrir estrés postraumático (sobre todo, los que perdieron a seres queridos o vieron amenazada su vida)."

Este cuadro se caracteriza por sueños o recuerdos intrusivos, evitación (el afectado no quiere pasar cerca de lugares o tener cosas que le recuerden la situación que lo motivó) y embotamiento afectivo (le cuesta vincularse con su entorno). Son personas que estarán irritables, ansiosas, distantes, a las que les costará concentrarse en el trabajo o faltarán sin justificación.

El psicólogo social Carlos Sica, referente de la ONG Emergencias Psicosociales ( www.contencionemocional.com ), que reúne a más de 100 especialistas en la intervención en catástrofes, conoce muy bien estos signos. Fogueados desde 1991 en algunas de las mayores tragedias vividas en el país, como la AMIA, la inundación de Luján o el motín de la cárcel de Caseros, Sica y sus colegas ya estaban ayer trabajando en La Plata.

"Nos acercamos a estas personas que están en shock, con conductas alteradas, pero que son normales frente a un hecho traumático, sin invadirlos, en un vínculo muy humano -cuenta, en un alto de su tarea con una familia de Tolosa-. Son escenas muy fuertes. Nos muestran las marcas del agua... Es como si necesitaran muchos ojos para absorber el desastre que padecieron."

Después de lograr el encuentro entre asistente y asistido, el protocolo de intervención se desarrolla en otras tres etapas: la catarsis (desahogo de las emociones contenidas por medio del llanto o el estallido colérico), verbalización (poner en palabras los sentimientos) y proyecto de futuro.

"Normalmente, estamos acostumbrados a reprimir nuestros sentimientos -dice Sica-. A los varones nos enseñan que no tenemos que llorar y a las mujeres que no tienen que explotar. Nosotros sostenemos todo lo contrario. Porque esos sentimientos, si no se liberan, se manifiestan luego en la mente, como fobias, miedo a salir de noche, ataque de pánico, y en el cuerpo, como cardiopatías, por ejemplo. Tenemos técnicas para propiciar el llanto. Y es increíble."

Los psicólogos también buscan ponerles palabras a los sentimientos. "Es muy importante, porque lo que prevalece hasta ese momento son imágenes, pesadillas dantescas -afirma Sica-; al verbalizar se puede ordenar y compartir con otro. Es como exorcizar fantasmas. ¡Si supiera la cantidad de veces que nos cuentan con lujo de detalles lo sucedido!"

El último paso es formular un proyecto, aunque sea mínimo: ¿qué hacer cuando se vuelve a casa?

Contención, acompañamiento, sentir que se ofrecen respuestas son conceptos que ambos especialistas repiten como la forma de mitigar la angustia de los que fueron empujados al abismo. "La intervención es fundamental para que puedan transitar este momento de la mejor manera -dice Cetkovich-Bakmas-. No sólo hay que reconstruir lo material, sino también lo familiar y lo psicológico."

Solidaridad de las víctimas de Once

Los familiares y amigos de las víctimas de la tragedia ferroviaria de Once se solidarizaron con los damnificados del temporal en la ciudad de Buenos Aires y en La Plata. "Desde nuestro lugar de lucha inquebrantable, nos unimos a la exigencia de protección que cada argentino realiza a los poderes públicos, ya que una vez más tenemos que pagar con muertes evitables. A pesar de la tristeza, a pesar de sentir que la vida puede ser innecesariamente cruel, unámonos en la ayuda, la asistencia y la irrenunciable demanda para que nadie más tenga que atravesar catástrofes que dejan desconsuelos eternos", se expresó en un comunicado.

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