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Fea, ¿yo?

¿Cómo puede una mujer que rompe con todas las convenciones estéticas ser la imagen de una campaña de belleza? Rossy de Palma tiene la respuesta

Domingo 07 de abril de 2013
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LA NACION
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Producción Josefina Laurent

"¡Eres mundial!", le decía su padre, de pequeña. "Y yo me lo creí."

Remera y botas negras, pantalón mostaza. Lleva ambas manos hacia su cara y arrastra el pelo largo por detrás de las orejas, con las palmas, en un movimiento de peinado infantil. Se adelanta en la caminata, entra en un cuarto, gira, se sienta y marca dos tiempos sobre la cama. "Siéntate tranquilita, sin protocolo, que no vale para nada", dice. Rossy de Palma flexiona una de sus rodillas sobre las sábanas y deja caer la otra pierna sobre el borde de la cama. Enciende un cigarrillo y clava una mirada que se vuelve amistosa. Sonríe. La entrevista será en la cama de su habitación de hotel.

Eres mundial , ¿cuánto te ayudó?

Creo que me dio una gran apertura. Y mi madre también, una persona muy culta, aunque eran épocas muy oscuras. Cuando yo era niña estaba Franco, yo era inconsciente de todo eso. Podía preguntar cualquier cosa y ella me lo explicaba. Sin morbo ni clandestinidades. Nos explicó a mi hermano y a mí lo que iba a ser la menstruación mucho antes de que me sucediera. Nos hizo un dibujo de las trompas de Falopio, el óvulo, por qué sucede si es fecundado... A mis amigas les venía la regla (¿aquí se le dice la regla también?) y no sabían nada, ignorantes, pensaban que tenían una herida. Crecí con una libertad de pensamiento muy importante. Mi madre era, y sigue siéndolo, una persona muy creativa; pintaba, escribía, cantaba de maravillas. Mi padre, albañil, tenía un don para las manualidades impresionante. Tengo ese compendio de los dos. Es como si en mi cerebro tuviera dos manitas haciendo las cosas.

Rosa Elena García Echave –así se llama– nació en Palma de Mallorca hace 48 años. De ahí De Palma. Es la del medio de tres hermanos, y la única mujer. Sus recuerdos de infancia le traen muecas de gratitud. A los 6 años escribió la primera poesía. "Pues ya tenía como un mundo imaginario fantástico, se me dejaba crecer e imaginar."

BUENOS AIRES. BLANCO Y NEGRO. La actriz mallorquina vino a la ciudad para ponerle el cuerpo a la nueva campaña de perfumerías Rouge
BUENOS AIRES. BLANCO Y NEGRO. La actriz mallorquina vino a la ciudad para ponerle el cuerpo a la nueva campaña de perfumerías Rouge. Foto: Martín Lucesole

Era una época complicada para eso.

Yo, ignorante, porque recuerdo que iba al colegio y nos dieron el último discurso de Franco, el primer discurso del rey, así [dibuja un rectángulo en el aire] como en unos panfletos. Pero no sentí esa oscuridad, no la viví.

Formaste parte de una movida cultural posfranquista. ¿Sabías lo que hacías?

No. De jovencita empecé con el grupo musical Peor Impossible [en YouTube están los videos de aquella Rossy pre Almodóvar. Vale la pena la búsqueda]. Nos fuimos a Madrid en plena movida, sin pensar en un resultado; había una creatividad que te nacía, todo era una celebración del sé lo que tú eres . Eso que todos los artistas buscamos, tener esa inconsciencia. Siempre persigues esa virginidad. Como decía Martha Graham: "Somos una energía y nuestro deber es llevarla al máximo esplendor sin juzgarnos".

¿Lo lográs?

Sí, creo que sí. Si de algo estoy contenta es de estar poseída y habitada por esta energía. No soy una persona que va por el mundo con las orejeras de burro, veo lo bueno y lo feo también. Hace años, en un rodaje en Marruecos, paseaba con un amigo actor un día que no trabajábamos. Me encontré una baldosita rota, la cogí y él me dijo: "¡Qué suerte tienes, ¡te gusta todo!" Y es verdad: disfruto de la belleza accidental.

Te dijeron que eras culta y respondiste que jamás lo suficientemente, pero sí lo suficientemente lista para saber que no eras feliz.

[Baja un poco la voz y se arquea hacia delante levemente] Tienes que ser muy ignorante para ser feliz. Con ser un poquito consciente… A mí me hubiera gustado muchísimo tener más tiempo para formarme en miles de cosas. Hice muchos años de ballet clásico. Ahora hay un poco ya de todo, pero antes si eras muy alta no podías ser bailarina. La danza me ha dado una base interna... La música ha sido también mi primer amor.

¿Qué te obsesiona?

La música [se ríe], estoy teñida de ella, y es muy terapéutica y necesaria. Creo que es el arte más grande. Pero sobre todo no juzgar y lo hago también cuando soy actriz. No soy una actriz de método, soy una actriz energética. Soy una actriz que hace el vacío para que el personaje venga. No digo ahora voy a hacer este gesto aquí, nunca memorizo el guión; lo estudio, pero dejando que entre en mí. Me concentro mucho en la mirada del personaje y a través de él, si tengo la suerte de que me posea, me invada... luego me sorprendo del resultado, porque tengo unos movimientos de manos que no son míos. Creo en eso, que hay que hacer el vacío para que algo ocurra. Que si estás llena de tu ego no sucede absolutamente nada. Ausentarte de ti es casi como una meditación.

No querías ser madre porque condenarías a un niño a tenerte como… madre. ¿Cómo va esa condena? [Tiene dos hijos adolescentes]

Eso es de cuando te falta el amor a ti mismo y piensas que no vas a ser buena madre. La aceptación de uno hasta el máximo pudo más.

¿Seguís pensando que los condenaste?

[Sonríe y baja la mirada, llega al mismo tiempo un gesto tierno e infantil] No, estoy muy contenta. Mis hijos me han curado de ese pensamiento.

Dijiste que sos de la generación que ha aprendido a vivir sin hombres...

[Interrumpe, fuerte] Que por fin...

Que por fin, ese es el planteo, ¿con o sin?

No, hay mujeres que han encontrado un compañero que merecía la pena. Y ellos encontraron una compañera que merecía la pena. Yo era una persona que me hubiera encantado haber tenido un compañero vital, uno que vas de la mano, de igual a igual, que potencia lo bueno en ti, que te ayuda a devenir tú misma, que no tiene miedos de que tú seas fuerte. Hay mujeres que han encontrado esa fusión perfecta y muchos hombres que lo encuentran con hombres. Algunas mujeres con mujeres también, pero no con tanta fuerza como hombre con hombre. Y consiguen hacer un proyecto vital a largo plazo. Además, el hombre, como separa la sexualidad del amor, lo tiene muy fácil. Nosotras ahí todavía tenemos una tara. Tenemos todo en el mismo saco. No deberíamos.

¿Y qué hay con la soledad?

No me molesta. No sé lo que es el aburrimiento: siempre tengo algo que leer, aprender, ver, estoy siempre entretenidísima. Realmente todos estamos solos.

¿Todos?

Todos. Además de un libro sobre genitalidad femenina que estoy escribiendo, tengo otro. Las mujeres creíamos que con amor podíamos salvar al hombre, que nuestro amor los iba a salvar de algo. No sé por qué, en vez de salvarnos a nosotras mismas. Y acabamos a veces con hombres que no se aman a ellos mismos y nos hacen pagar porque los amamos. O necesitamos amar a un hombre para que nos ame y entonces nos creemos que podemos ser amadas. Que no es lo mismo. Mi hermana artista de la vida, que es Concha Buika, dice: "Me voy a casar conmigo misma". Creo que es el primer casamiento que debemos hacer. Queremos que haya más mujeres que accedan a puestos de poder, creemos que un mundo dominado por mujeres sería un mundo más amable. Pero seguimos cobrando menos dinero por algunos trabajos, y tenemos una Angela Merkel, una Christine Lagarde, mujeres que están en el poder y no nos representan tampoco, porque se han hecho a imagen del hombre. Y quieren ser más papistas que el Papa. Más fuerte que el hombre. No es ese el camino. La mujer debe descubrirse cómo es sin tener al hombre como referencia.

Fuiste ícono Almodóvar...

[Interrumpe] ¡Los íconos no tienen edad y lo de chica Almodóvar me gusta cada vez más!

Exacerbación de lo grotesco...

[Interrumpe de nuevo] No siempre del grotesco, dibuja en el grotesco una realidad que existe, la tragicomedia.

Foto: Martín Lucesole

Bueno, pero dibuja ahí una realidad cruda terrible de una minoría, una periferia. Fuiste modelo de Jean Paul Gaultier, cara de Gap, auspiciaste venta online de Louis Vuitton. ¿Son cosas opuestas?

No. Todas son declinaciones. Como artista, pues si no me interesara la moda no habría podido jugar ese juego. Diseño desde pequeñita, desde que una tía cortó una tela, hizo un patrón para una muñeca y me di cuenta de que algo bidimensional se transformaba en algo tridimensional. Pillé el momento. A los 13 estaba vendiendo mis pantalones en el rastro de Mallorca, los colgaba al lado de las gitanas, los vendía estupendamente.

Diecinueve tomas y perfecta en las diecinueve. Rossy, en La ley del deseo , la primera película que hizo con Almodóvar, era Rossy. "Yo estaba en Peor Impossible y él me preguntaba: «¿Dónde compraste eso?» «Lo hice yo.» «¿Y esos pendientes?» «Los hice yo.» Le dijo al maquillador y al peinador que no me maquillaran ni me peinaran, quería que yo lo hiciera. Lo que se ve era yo en aquel momento. Y ahí escribió mi personaje para Mujeres en un ataque de nervios ." Rescata que Pedro es su padre cinematográfico, dice que fue su Oxford. "Luego de eso que no te vengan con otras cosas", bromea.

Trabajaste en la película Prêt-à-porter (1994), de Robert Altman, una sátira al mundo de la moda. ¿Es un cliché asociarla a la frivolidad?

Es una bendita frivolidad. La necesitamos para compensar toda la gravedad que nos rodea. Está muy denostada. Es un arma maravillosa. Pero un diseñador es un artista en estado puro, lo que pasa es que su medio de comunicación es el tejido.

La marca Rouge te contrató como su cara este año. ¿Cuáles son los cánones de belleza hoy?

Ahora es cuando mejor están porque hay una apertura de edad. Las mujeres hemos ganado mucho en eso, y tiene que haber códigos sociales que acerquen a la gente. Morimos mucho más tarde y tienen que pensar en esa población que sigue necesitando cosas y que no puede sentirse identificada con una juventud. Como yo: a mí no me molestaba la nariz, el problema era de los otros [un dato que viene al caso: según una encuesta de TNS Gallup, la facción de su rostro que menos les gusta a las argentinas es la nariz]. Uno tiene el derecho de ser uno mismo. Soy yo, ¿y qué pasa? Y te plantas. Y cuando te plantas… como esos poetas que hablaban de su intimidad, pero lo hacían honestamente. Hay que ser osados. No hay que quedarse con las prohibiciones reglamentarias.

Pero ser osado es bancarse...

¿Qué es bancar?

Aguantar, resistir, soy esto .

No, tienes que ser honesto contigo. Si no te gusta, puedes cambiarlo. Pero no por las miradas del otro.

En Historia de la fealdad, Umberto Eco dice que debe ser pensada y ubicada dentro de un contexto cultural y período histórico. Lo que para unos es feo no lo es visto desde otra cultura y otro tiempo. Para vos, ¿qué es la belleza hoy?

Es una energía. Y la madre de la belleza es la naturaleza. O la canción de Chavela Vargas, Las simples cosas. La belleza es ser consciente de un momento, de que nada de lo que estás viviendo se va a reproducir. Una mano de un bebe. Las plantas, los animales… , los cachorritos. Ay, pues que todo lo que es bebes... ¿Qué hay más bello que eso? Y luego la belleza estética y las herramientas: ¡lo que te ayuda una raya en el ojo, hija mía! O un pestañón, como se decía en las pelis de Pedro. Que no nos quiten eso. Los hombres más guapos son los que no saben que son guapos. Son ignorantes de su belleza y eso sí que los hace irresistibles. O cuando la belleza no les importa. Tengo una cuñada, la mujer de mi hermano, que es bellísima, pero que no le da importancia a esa belleza que tiene. Y es arrebatadora.

¿Qué tiene?

¡Es un bellezón! Tiene una armonía de su cuerpo, de su cara, de sus dientes, pero sin embargo para ella eso no es importante. Ella es antropóloga, le interesan otras cosas.

Quizá por eso es un bellezón.

No..., ¡porque ya lo era antes de terminar la carrera! [se ríe]. Para ella no es importante, y eso la hace todavía más bonita.

Depende el consumidor decís que sos una guapa fea o una fea guapa.

Sí, pues que cada uno lo tome como quiera, yo no tengo tiempo, tengo que ser.

"Intentar armonizar la relación con los demás es una pérdida de tiempo. Como una casa que nunca se termina de limpiar." ¿Es un caso perdido?

Creo en el taoísmo. Conocer a los demás es sabiduría, pero conocerse a sí mismo es gran sabiduría. Somos múltiples internamente ya. Lo otro es igual a esa película japonesa de la mujer que vivía en las dunas y se pasaba el día sacando la arena para que luego la volviera a invadir. Su vida era limpiar la casa de esa arena porque si no desaparecía. Es un trabajo interminable.

JOVEN A LOS 48. ''¿Puedo enamorarme algún día, no?'', se pregunta luego de reivindicar la soledad
JOVEN A LOS 48. ''¿Puedo enamorarme algún día, no?'', se pregunta luego de reivindicar la soledad. Foto: Martín Lucesole

El diseñador Pablo Ramírez entra a la habitación pidiendo permiso. Busca el baño. Rossy retoma la charla desde un discurrir falso, hilado mental que tejió ella sola. "A mí me encanta el error, lo accidental. Creo que en lo accidental hay mucha belleza. La perfección no es la belleza o la simetría."

¿Aburre?

No es que aburra, es que a veces en un error pasan cosas accidentales que hacen que la vida sea mucho más bonita. De hecho el amor es un hecho accidental: te enamoras y es como que te atropelle un camión. No puedes hacer nada para impedirlo. A veces quieres enamorarte y no sucede. Es accidental, se da o no se da, no te la puedes inventar.

¿De ese accidente cómo andás ahora?

De ese accidente ahora mismo estoy encefalograma plano. Ni sufro ni padezco. Toda la energía que les di a los hombres me la doy a mí. Me gustaría tener un par de amantes, uno o dos. Y si me enamoro algún día…, hombre, soy joven, puedo enamorarme algún día, ¿no?

Se para. Parece enorme. 1,72 y hombros presentes. De esas mujeres que los hombres deben escalar. Con el brazo izquierdo –en el que tiene tatuado un dragón porque es dragón en el horóscopo chino– limpia las cenizas del cigarrillo que cayeron sobre la sábana durante la entrevista, esquivando una cigarrera de mariposas. El dragón serpentea. Y la mira, porque se lo hizo al revés, "no mirando hacia fuera, hacia mí, así puedo mirarlo a los ojos". Rossy se tatuó para ella.

DIXIT

"Las mujeres creíamos que con amor podíamos salvar al hombre. ¿por qué no salvarnos a nosotras mismas?"

"La moda Es una bendita frivolidad. La necesitamos para compensar toda la gravedad que nos rodea"

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