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Editorial I

Más sospechas sobre el vicepresidente

Opinión

El pago de abultados e injustificados viáticos para Boudou por el Senado de la Nación se suma a su comprometida situación en el caso Ciccone

Los funcionarios que ocupan cargos destacados y se ven involucrados en casos de corrupción suelen cuidarse y tratan de pasar inadvertidos en cuanto sus nombres quedan expuestos al escrutinio judicial y periodístico. Una de las raras excepciones a esta regla es la del vicepresidente de la Nación, Amado Boudou, quien se ha convertido en una fuente incesante de escándalos.

Sólo alguien que goza de la máxima protección política puede seguir rodando hacia el abismo sin ninguna vergüenza, luego de haber logrado que se sacrificara al procurador general de la Nación, así como al fiscal y al juez que lo investigaban por el caso Ciccone.

Ahora, casi en forma simultánea, se le han conocido otros dos hechos sospechosos, revelados por la nacion. Uno de ellos consiste en los premios y castigos a funcionarios, según hayan auxiliado, o no, al vicepresidente en sus derrapes judiciales. Precisamente, dos funcionarios sospechados de haber actuado en favor de su presunto testaferro en el caso Ciccone fueron premiados con nuevos puestos y mayores sueldos. En cambio, un tercero, que había cuestionado la actuación de Boudou en favor de la ex imprenta Ciccone cuando era ministro de Economía, tuvo que presentar su renuncia.

Uno de los premiados fue Rafael Resnick Brenner, quien, como jefe del gabinete de asesores de Ricardo Echegaray, titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), intervino para que ese organismo otorgara planes excepcionales de pago a la ex Ciccone. En la actualidad, Resnick Brenner se encuentra al frente de la delegación regional en Salta con un elevado sueldo neto. Otro galardonado por haber asistido a Boudou fue Marcelo Mamberti, titular de la Inspección General de Justicia (IGJ) cuando se produjo el extravío o robo en ese organismo de tres importantes legajos vinculados con el caso Ciccone. Cuando tuvo que renunciar a la IGJ, Boudou en persona no dudó en designarlo como asesor en el Senado, cuerpo que él preside, y en la categoría más alta posible.

A este desparpajo se suman las cuantiosas e inexplicables sumas que, en concepto de viáticos para sus custodios, ocasionan los frecuentes viajes del vicepresidente, que el año pasado superaron los tres millones de pesos. Pero como reveló la nacion días atrás, ahora resulta que, además, las rendiciones de gastos para sus custodios muestran superposiciones con destinos a miles de kilómetros de distancia y numerosos pagos por viajes que el vicepresidente no hizo. Las sospechosas misiones costaron entre 38.000 y 140.000 pesos, y en la mayoría de los casos se liquidaron entre uno y tres meses después. En por lo menos cinco figuran como destino Mar del Plata, la ciudad natal del vicepresidente, y Buenos Aires.

De acuerdo con documentos analizados por la nacion, el área de Contabilidad del Senado, entre otros viáticos cuestionables, autorizó unos 37.900 pesos para un viaje de Boudou a Mar del Plata entre los días 8 y 12 de febrero de 2012, cuando el 11 de ese mes el vicepresidente fue operado por apnea del sueño en un sanatorio porteño. Otros documentos dan cuenta de una visita a seis ciudades del interior del país en forma simultánea entre los días 24 y 29 de febrero del mismo año.

Este alto funcionario arrastra así, como una sombra cada vez más larga, casos que van de la picaresca y la rapiña a otros más complejos, mancillando el cargo que ocupa.

La Presidenta debería advertir de qué forma retribuye Boudou la impunidad con que se lo protege porque, careciendo él de peso político propio, son ella y su gobierno quienes terminan siendo corresponsables de los poco transparentes actos del vicepresidente..

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