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Inundaciones: alertas desoídas y desvío de dinero

No sólo se desestimaron informes académicos que presagiaban la tragedia, sino que también se usaron fondos hídricos para levantar stands en Tecnópolis

Viernes 12 de abril de 2013
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Una vez más, la tragedia le ha puesto caras a la desidia. Como se sabe, más de cincuenta personas han perdido la vida ahogadas, electrocutadas o infartadas por efecto de una de las tormentas con más caudal de agua en corto tiempo de la que se tenga registro en la zona metropolitana. Cada día que pasa quedan más expuestos la ineficiencia, la sordera y el mal uso de los recursos del Estado. De haberse realizado algunas obras reiteradamente reclamadas por informes académicos y especialistas en hidráulica, el saldo de la catástrofe hubiera sido muchísimo menor.

Entre esas advertencias, figura la realizada por la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires al aceptar un amparo de organizaciones ambientalistas, hace dos años. Para entonces, el máximo tribunal le había advertido al intendente platense, Pablo Bruera, que el nuevo código de planeamiento urbano sancionado en esa ciudad incluyó "variables que sólo parecen tender a una mayor edificabilidad", con un "potencial riesgo para la estructura general" del municipio.

A ello hay que agregar que varios estudios del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata alertaban sobre la necesidad de adaptar el canal El Gato para que el agua escurriera más rápido, cosa que no se hizo. Precisamente, el desborde de ese canal fue la principal causa del último desastre.

Para la cuenca del arroyo El Gato -que atraviesa San Carlos, Ringuelet y Tolosa, los barrios más afectados por la inundación en La Plata- esa casa de estudios había planteado un ensanchamiento e instado a que se impidiera que más gente se asentara a la vera del arroyo. El informe le fue entregado, en primer lugar, al antecesor de Bruera, el actual ministro de Justicia de la Nación, Julio Alak; después, al actual intendente y, finalmente, al gobernador Daniel Scioli. Si bien se inició el proceso de licitación, éste quedó en la nada.

A las alertas desoídas se suma el pésimo manejo político de los fondos destinados a prevenir las inundaciones. Según un informe del Instituto de Desarrollo Social Argentino (Idesa), la inversión del gobierno nacional en esa área se redujo a la mitad durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (de 861 millones de pesos, en 2007, a 411 millones, en 2012).

Mediante un comunicado, el ministro de Planificación, Julio De Vido, descalificó a Idesa al decir que es una consultora cordobesa cercana al gobernador José Manuel de la Sota, pero nada explicó sobre las obras realizadas en el plazo cuestionado. Contrariamente, enumeró las ejecutadas con anterioridad en La Plata, que, está visto, no fueron suficientes.

A la negativa de dotar a los distritos del capital necesario para la realización de obras, se agrega otra práctica objetable: el desvío de esos fondos para actividades de rédito político tangible y rápido como ha sucedido, por ejemplo, con el dinero que ha sido tomado de las cuentas hídricas para costear el montaje de dos stands en la feria de Tecnópolis.

Como reveló oportunamente LA NACION, 16,2 millones de pesos fueron destinados a ese fin en construcciones realizadas en 2011 y en 2012, año este último en el que más de 13 millones de hectáreas resultaron anegadas en el campo bonaerense, con una pérdida estimada en casi 12.000 millones de pesos. Por ese dinero, que terminó en Tecnópolis, se ha abierto una causa judicial. El ministro De Vido admitió que parte del Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica fue a parar a los stands de la feria de propaganda kirchnerista, pero minimizó la incidencia de lo desviado, cuyo destino original había sido ayudar a los productores rurales tras las inundaciones.

Quienes siguen de cerca los vaivenes políticos dentro del Gobierno cuentan que Néstor Kirchner había decidido que se recortaran aportes a La Plata por la postura de Bruera de no acompañarlo en la boleta eleccionaria en la que el ex presidente fue como candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, en 2009, comicios en los que perdió frente a Francisco de Narváez. En ese distrito, el gobernador Scioli también ha venido padeciendo la falta de fondos para varias áreas, especialmente tras haber anunciado su intención de ser candidato a presidente en 2015.

La condición de distrito opositor de la Ciudad de Buenos Aires se ha traducido para los porteños en una negativa sistemática del gobierno nacional para dar curso a los avales que le permitan tomar créditos para prevenir inundaciones. Algunos de ellos están pedidos desde 2008 y sólo se destrabó uno hace apenas un par de semanas.

En esta época preelectoral, en la que el gobierno nacional decidió volver a promover y a asistir con recursos a los municipios que le son afines -incluso pasando por encima de las autoridades provinciales, en otra clara violación de sus autonomías-, la obra vuelve a concentrarse en aquellas realizaciones de mayor "provecho" político.

La repavimentación de una calle o de una ruta tienen en la población un impacto directo. Son hechos visibles. El ensanchamiento de un canal o el entubamiento de un arroyo, en cambio, son generalmente obras mayores y de largo aliento que cuestan más dinero, razón que las hace políticamente "inconvenientes" para quienes anteponen su interés personal a los del conjunto.

Se trata de trabajar sin mezquindades y de reorientar los recursos. Por caso, el Gobierno cuenta con una extendida mano de obra muchas veces improductiva que componen los numerosos planes sociales otorgados en los últimos años.

Es de esperar que la visión egoísta y ventajista de la realidad, dé paso de una vez por todas a una verdadera planificación sobre la base de las más urgentes necesidades de la población. De lo contrario, habrá que volver a lamentar nuevas víctimas.

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