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Bafici | Entrevista con Park Chan-wook

Invasión coreana en Hollywood

Espectáculos

El director de Corea del Sur habla de su nuevo film, Lazos perversos, su primer trabajo hablado en inglés y filmado en los Estados Unidos, que se exhibirá mañana en el festival y se estrenará este jueves en la cartelera

Por   | LA NACION

LONDRES.- En el comienzo de la grabación, y por varios minutos, se escucha, como si lo hubiera planeado, como si este encuentro con la prensa internacional fuera parte de algunas de sus películas, el sonido del agua que se sirve en el vaso y nada más. Todo ocurre mientras un grupo de periodistas-entre los que se encuentra la nacion-, espera al intérprete que traducirá al inglés lo que dirá Director Park, como llaman todos, desde sus actores hasta sus colaboradores de siempre, a Park Chan-wook, conocido por su trilogía de la venganza, especialmente por Oldboy , uno de los realizadores más talentosos, imaginativos y exitosos del mundo, que es surcoreano y no habla inglés. Al menos no lo habla durante esta entrevista y no lo habló en todo el rodaje de su primer film en inglés, Lazos perversos , que se exhibirá gratuitamente mañana a las 20, en el anfiteatro del Parque Centenario, como parte del Bafici, y este jueves Fox estrenará en la cartelera comercial.

El agua sigue cayendo, las miradas se cruzan. Llega el intérprete y empiezan las preguntas. Todo ocurre en cámara bastante lenta, un ritmo pausado que sin imponerse visiblemente impone el entrevistado que, consistente, lo primero que dice sobre el rodaje tiene que ver con la velocidad. Su máxima preocupación durante la filmación no fue el idioma ni la adaptación a un grupo de actores que no conocía ni siquiera las peculiaridades de rodar ya no en Seúl sino en la muy ajena Nashville. Lo que más le costó fue la velocidad, tener que filmar mucho más velozmente de lo que está acostumbrado.

"Dos veces más rápido de lo habitual", dice con una sonrisa que calla más que lo que cuenta del mal trago de tener que rodar en 48 días este relato ominoso, tan sublime en su belleza visual y tan desatado en su delirio como contenido en su narrativa. Un thriller con estilo que atrapa, un auténtico producto Park Chan-wook aunque esté protagonizado por Nicole Kidman y Mia Wasikowska ( Alicia en el país de las maravillas ) como una madre y su hija tan desconectadas del mundo exterior como de ellas mismas. Una distante relación -volcán siempre a punto de erupción- que se vuelve aun más compleja cuando el día en que la chica, India, cumple 18 años, su padre muere en un aparente accidente y aparece en escena el tío Charlie (Matthew Goode), un personaje tan misterioso como atractivo para las mujeres.

Inspirada por y con más de un punto de contacto con La sombra de una duda, de Alfred Hitchcock, la película escrita por el actor Wenworth Miller, protagonista de la serie Prison Break , parecía ser el proyecto ideal para que el director Park desembarcara en Hollywood después de años de ser tentado por la industria y justo el año que Spike Lee estrenará su versión de Oldboy y otros dos reconocidos realizadores surcoreanos Kim Ji-woon ( El último desafío ) y Bong Joon-ho ( The Host ), se animaron a dar el gran salto desde los festivales internacionales a los complejos multisalas. La apuesta supone replicar en el resto del mundo lo que ya lograron en su país: ser autores cinematográficos y líderes de la taquilla al mismo tiempo.

El vértigo de la inspiración

Desde que sus películas empezaron a cosechar premios en las muestras de cine más importantes del mundo como Cannes y Berlín, (que hace tiempo se rindieron a sus contorsiones de géneros), Park habla de su admiración por Hitchcock y hasta le achaca a Vértigo la responsabilidad de haber decidido su carrera como director cuando era un universitario en busca de vocación. Parece casi una cuestión del destino que después de rechazar proyectos de alto perfil haya puesto su mirada en una historia con tantos aires hitchcockianos.

"La verdad es que no elegí esta historia por sus conexiones con Hitchcock sino a pesar de ellas. La elegí porque era el mejor guión de todos los que me ofrecían. Como cualquier cineasta, siempre estoy buscando buenas historias. No me importa si están escritas en inglés o en noruego. Con respecto a los cruces con Hitchcock, intenté no dejarme influenciar por ellos. Claro que Hitchcock no es solamente un director de cine, es un género en sí mismo, así que al hacer un film como Lazos perversos no hay forma de escapar de eso", explica Park que, mucho tiempo antes del rodaje, comenzó a trabajar en el guión transcribiéndolo palabra por palabra. La idea era meterse en ese mundo inquietante, minimalista de personajes y acciones aunque pleno de imágenes evocativas y en el proceso de hacerlo, inevitablemente, fue editando, destacando algunos pasajes, modificando otros.

"Cada película que hice tuvo su batería de problemas y desafíos, ninguna fue fácil de hacer, pero al final los resultados me hicieron tan feliz que valió la pena el esfuerzo. En este caso fue igual y por eso mi intención es hacer mi próxima película en los Estados Unidos también. Y tal vez después de eso vuelva a hacer un film coreano. La idea es ir y venir de un idioma y una industria a la otra", dice el realizador al que, está claro, las barreras del idioma lo tienen bastante sin cuidado.

Es que según cuenta su protagonista, la actriz australiana Mia Wasikowska, antes de filmar una sola escena. Park ya tenía toda la película en su cabeza con un nivel de detalle que incluía el color que debían tener las paredes de la mansión familiar y el del vestuario de India (amarillo), su madre Evie (rojo) y Charlie (marrón y beige). "Antes del rodaje nos repartió una especie de biblia en imágenes con cada plano, movimiento de cámara y básicamente toda la narrativa visual de la película. A veces lo escuchábamos fascinados describir la puesta de una escena . El la tenía clarísima, pero nosotros estábamos medio perdidos. Pero al ver el film en pantalla está todo ahí", recuerda Wasikowska, la única intérprete que Park imaginó para India, esa chica en pleno viaje de autoconocimiento.

"Mia emana una cualidad misteriosa. Interpreta a India de una manera que hace difícil entender inmediatamente que está pensando, tiene una opacidad muy interesante que hace que los espectadores literalmente quieran inclinarse hacia la pantalla para entenderla mejor, enterarse de sus secretos y observarla más de cerca. Otra cuestión con respecto a ella es que tiene un aspecto clásico, atemporal y para Lazos perversos , quería crear un mundo que fuera así de atemporal y en el que no se pudiera identificar precisamente ni la época ni el lugar dónde transcurre. Para crear ese mundo ambiguo y no exactamente realista, Mia era la actriz perfecta", detalla Park, que aquí construye una suerte de cuento de hadas gótico digno de sus extremos visuales, de esas imágenes indelebles que el director consigue en cada uno de sus films. Del tentáculo de pulpo ondulante sobre los labios del protagonista de Oldboy , a la paciente psiquiátrica vuelta metralleta en su peculiar relato romántico Soy un Cyborg ( I'm a Cyborg, But That's OK) hasta el plano de India dentro de la herradura construida por sus propios zapatos, refugiada de las palabras de su madre: "Estoy ansiosa de ver cómo el mundo te rompe a pedazos". Todo parte de un relato cruel con el que Director Park, así, con mayúsculas, se acercó a Hollywood o, más bien, consiguió que Hollywood se acercara a él..

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