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Fariña se presentaba como un intermediario del poder

Hace dos años ofrecía negocios a empresas telefónicas, donde dejó una muy mala imagen por sus errores e inconsistencias

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LA NACION
Martes 16 de abril de 2013

Expansivo, suelto de lengua, como quedó inmortalizado anteanoche en televisión, Leonardo Fariña ya había dejado una impresión similar dos años antes, en distintas reuniones empresarias a puertas cerradas. Ocurrió cuando se presentó en varias compañías telefónicas para anticiparles potenciales negocios con el Gobierno para los que, de inmediato, se ofrecía como indispensable intermediario.

Sin embargo, el hombre de confianza del empresario kirchnerista Lázaro Báez, que ante una cámara oculta involucró al ex presidente Néstor Kirchner en supuestas transferencias millonarias de dinero al exterior, no dejó entre sus interlocutores una buena impresión. Más bien, la imagen que dejó fue "pésima", según indicaron varios de ellos a LA NACION. Entre otros motivos, porque en una de las reuniones apareció con una remera blanca, a la moda, pero con manchas flagrantes de tuco.

Fariña impresionó menos aún a los ejecutivos porque les dejó una carpeta de presentación de su "consultora", en la que a lo largo de 23 carillas combinó errores de ortografía, pocas precisiones y varios tropiezos groseros. Por ejemplo, indicó que uno de sus "proyectos en curso" de "estructuración financiera" lo compartía con el "Stanley Morgan", en alusión al banco de renombre mundial Morgan Stanley.

Fariña se presentaba como intermediaario del poder
Fariña se presentaba como intermediaario del poder. Foto: Archivo

Fechada en octubre de 2010, aunque la distribuyó sin retoques varios meses después, la carpeta trata sobre la consultora "Andrómeda Corporate Finance". Y en su misma portada indica que "el contenido de esta presentación es confidencial", según consta en la copia que fue entregada a LA NACION.

La carpeta ofrece unos pocos indicios sobre Fariña, cuyo verdadero nombre de pila es Jorge (no Leonardo), y sus socios, aunque identificó por su nombre a uno solo: Daniel Bryn. Pero aun así sostuvo que se trataba de "un grupo de jóvenes profesionales" con "visiones complementarias y experiencia en las áreas de nuevos negocios y proyectos".

Fariña es un contador de 26 años, graduado en La Plata; Bryn también es contador, diez años mayor que su socio, y su último trabajo formal conocido lo tuvo en la empresa Dow Agrosciences Argentina. Ahora figura "sin empleador" en los registros.

Esa experiencia se combinaba, según Fariña y Bryn, con una "atención permanente al contexto, cuidado del prestigio e imagen de la organización y sus clientes", además de, se enfatizaba en la presentación, la "confidencialidad".

Ese énfasis en el bajo perfil, sin embargo, contrasta con la imagen pública que el propio Fariña comenzó a tejer junto a su esposa, la modelo Olga Karina Jelinek, su exhibicionismo a bordo de Ferraris, sus viajes de lujo y su grupo de amigos, con los que tejió varias leyendas.

Entre esos amigos se destacaron dos en particular. Su hoy enemigo y entonces dueño de la financiera SGI, Federico Elaskar, y Matías Molinari, uno de los hijos del empresario Carlos Molinari, quien en 2011 acompañó al intendente de José C. Paz, Mario Ishii, como su compañero de fórmula en la candidatura a la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

Las fuentes tienen distintas versiones respecto de quién fue el responsable del distanciamiento entre los tres amigos. Algunos se lo adjudican a Fariña; otros, a "Peto" Elaskar y a Molinari. Pero todos coinciden en que la pelea se debió a problemas de dinero, que de repente faltó o desapareció.

Montañas de dinero

Si se cree en lo que Fariña solía repetir en sus reuniones empresarias e incluso escribió en la carpeta de presentación de su consultora Andrómeda, movieron mucho dinero. Muchísimo. Al menos 2102 millones de dólares, mediante proyectos de "estructuración financiera" y "de venta", "obtención de garantía bancaria", "prefinanciación de exportación" y "due diligence".

Con domicilio en la calle Carlos Pellegrini 1163, piso 12, departamento C, a metros de la avenida Santa Fe, y luego en Avenida del Libertador 2423, piso 23, ambos de la ciudad de Buenos Aires, a uno de los ejecutivos que se reunieron con Fariña también le llamaron la atención otros dos detalles de la carpeta.

El primero es que en ningún lado aparecía un teléfono fijo -fuera conmutador o directo- de la consultora. Sólo aparecían los números de telefonía celular de Fariña, con prefijo de La Plata, y de Bryn, con prefijo de la provincia de La Pampa.

El segundo detalle resultó todavía más llamativo. Tampoco los e-mails de ambos, Fariña y Bryn, eran institucionales de Andrómeda, algo singular por tratarse de una consultora que declamaba gestionar más de 2100 millones de dólares. Por el contrario, eran dos cuentas de gmail. Peor aún, en el caso de Fariña correspondía a otra supuesta empresa, a la que no identificó en ningún lado en toda la carpeta: "CSC Consulting".

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