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El relato de un testigo del tiroteo en Boston, en primera persona

El Mundo

Eduardo Marisca, un becario del MIT, narra doce horas clave en Cambridge; mientras, sigue la conmoción por el atentado en el maratón

A pocos días del atentado en Boston,matan a un policía en la sede del MIT. En medio de esta conmoción, un residente en Cambridge, EE.UU, por una beca, cuenta su testimonio en primera persona.

"Tenemos 12 horas en estado de alerta. La noticia llegó por el sistema de emergencia del MIT anoche de que había un sujeto armado en el campus y un oficial herido, y el pedido de que todo el mundo se quedara en sus edificios. Boston está convulsionada desde el lunes y los reportes de paquetes sospechosos y posibles bombas no han parado, así que la policía del campus de MIT, de Cambridge, de Boston e incluso el FBI respondieron. Desde mi ventana en el extremo oeste del campus podía ver al helicóptero de la policía sobrevolando mientras la noticia fluía por Twitter, mucho antes de que apareciera en televisión.

A partir de ahí todo se volvió una espiral de surrealismo. Mientras se reportaba que el sospechoso armado estaba circulando, herido y sangrando, por el lado este del campus de MIT, llegaba la noticia de que el policía había sido trasladado al hospital y había muerto en el camino. La única fuente de información directa era la frecuencia de radio de la policía, que normalmente sólo algunos periodistas o aficionados escuchan como hobby para saber qué está pasando en la ciudad. La información llega sin filtro y sin contexto - descripciones posibles del sospechoso, de vehículos, de ubicaciones - y los que seguíamos la historia compartíamos los retazos que escuchábamos para tratar de reconstruir lo que estaba pasando. Al mismo tiempo, los mensajes de "estoy bien" y de "estoy atrapado en la biblioteca" empezaron a aparecer conforme la gente reportaba su situación.

La frecuencia de la policía empezó a reportar otro incidente donde dos hombres robaron un auto Mercedes Benz - a tres cuadras de mi edificio - y habían sido vistos cargando combustible cerca del campus de Harvard. Parecía un incidente aislado, una mala coincidencia. Luego se volvió una locura: la frecuencia de la policía reportaba cómo los sospechosos en el auto robado le disparaban a un policía de tránsito y luego robaban una camioneta de la policía estatal de Massachusetts.

Cuatro patrullas pasaron por mi ventana en la dirección de los reportes, hacia el oeste de Cambridge, y luego la policía empezó a reportar que les estaban lanzando explosivos desde la camioneta robada. Todos nos volvimos locos, todo había excedido las posibles explicaciones. La policía asustada gritaba por la radio que todas las unidades retrocedieran por el uso de explosivos y establecieran un perímetro en el suburbio de Watertown, a unos 15 o 20 minutos en auto desde el campus de MIT. Se estableció un perímetro de 20 cuadras a medida que llegaban los equipos SWAT, las unidades caninas y los helicópteros para brindar el apoyo aéreo.

Tiroteos y explosivos caseros

Poco después se reportó que habían recuperado la camioneta robada, e inmediatamente que un primer sospechoso estaba detenido, en el piso, con múltiples oficiales de policía apuntando sus armas contra él. Recién entonces la cobertura televisiva se puso al día, y CNN empezó a mostrar las imágenes del primer sospechoso tendido en el pavimento. Tiroteos y explosivos caseros siguieron mientras perseguían al segundo sospechoso a través de un barrio residencial - era como la 1 de la madrugada cuando esto pasaba. El primer sospechoso, bajo custodia, era interrogado por el FBI y trasladado al hospital para tratar sus heridas. Minutos después, empezaría a circular el reporte, luego confirmado, de que habría fallecido. En Watertown, la policía empezaba una búsqueda casa por casa dentro del perímetro de seguridad luego de desplegar un contingente de 9 mil policías.

Como a las 2 de la madrugada, la alerta sobre el campus de MIT fue levantada cuando se confirmó que el sospechoso inicial ya no estaba en el campus. Como a las 4 llegó otro mensaje por el sistema de emergencia - un paquete sospechoso había sido reportado en la dirección exacta de mi edificio y recomendaban "mantenerse fuera de la zona". La policía apareció y estableció un perímetro alrededor nuestro, y recién unos veinte minutos después llegó la segunda alerta reportando de que no había ninguna amenaza. Y casi a las 5 de la madrugada, la policía de Cambridge anunciaba oficialmente que el tiroteo inicial en MIT y la persecución en Watertown eran parte del mismo incidente, e involucraban a los mismos sospechosos, luego de que se reportara que se trataba de los sospechosos del atentado del lunes en el maratón de Boston.

El campus de MIT está completamente paralizado: las clases han sido canceladas y se ha pedido a los trabajadores que no vengan hoy día al campus. El gobernador del estado ha solicitado a la población que no salga de casa y han suspendido los servicios de transporte público, hasta que el cerco policial en Watertown capture al segundo sospechoso, que ya ha sido identificado. Muchos hemos seguido la noticia toda la noche, durmiendo poco o nada, tratando de reconstruir lo que pasa con la poca información disponible. No hay nadie en la calle, con todo el mundo encerrado en sus casas tanto por protección como para facilitar el trabajo policial, y la enorme mayoría de negocios y oficinas cerrados.

El ánimo de Boston está por el suelo luego de cinco días de paranoia y, ahora, de más de doce horas continuas de drama policial. La comunidad de MIT está ahora especialmente golpeada por la cercana relación que existe con la policía del campus, que es tratada siempre como parte de la comunidad interna. Y todos los que hablamos del tema nos preguntamos en qué momento se acaba, después de más de doce horas continuas de que se ponga peor y peor. Un artículo satírico en The Onion anoche resumía el ánimo bastante bien: el consenso generalizado es que esta semana tiene que acabarse, y tiene que acabarse ya"..

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