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"Vamos por todo": el libro de los pecados kirchneristas

Una entrevista con Marcos Novaro y Eduardo Levy Yeyati, autores del libro que analiza la era kirchnerista; además, una receta para que la economía crezca al 5 por ciento anual

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LA NACION
Lunes 22 de abril de 2013 • 14:23
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La última década de la historia argentina se define en una frase que nadie escuchó, pero que todos dieron por cierta. El " vamos por todo ", que se desprende de la lectura de labios de Cristina Kirchner, cayó como rayo esclarecedor sobre estas pampas. La consigna logró unir a la mayoría de los argentinos. A unos por el amor, a otros por el espanto.

La frase se repite como un mantra o un exorcismo. Pero qué significa realmente. "Es una identificación futbolera. El kirchnerista se identifica con la hinchada. Antes significaba dólar alto, la redistribución, las políticas expansivas. Hoy significa el dólar bajo, el cepo, la lucha contra las corporaciones financieras. Significa muchísimas cosas que pueden ser contradictorias a lo largo del tiempo", sostiene el sociólogo Marcos Novaro, uno de los autores del libro "Vamos por todo". Allí, junto al economista Eduardo Levy Yeyati, se intenta desmenuzar la década del kirchnerismo en el poder.

El libro realiza un minucioso análisis del origen y las consecuencias de las decisiones más polémicas de Néstor y Cristina Kirchner. Y no sólo eso. Durante el recorrido de estos diez años, los autores se permiten realizar tenebrosas paradas para relatar un intento de autogolpe elucubrado en Olivos, denunciar al clientelismo de lujo y escarbar en la raíz antidemocrática del "nunca menos".

Marcos Novaro y Eduardo Levy Yeyati junto a su libro "Vamos por todo"
Marcos Novaro y Eduardo Levy Yeyati junto a su libro "Vamos por todo". Foto: LA NACION / Matias Aimar

¿El "vamos por todo" es un programa o una consecuencia de medidas?

Levy Yeyati: Es un método. Tiene que ver con la máxima autonomía de quien gobierna, la concentración del poder y la impotencia del resto. Y eso justifica que todo pueda entrar en ese programa. No hay contradicción. Si les reprochás la inconsistencia, ellos te responden: "en cada momento, hacemos lo necesario". Lo mismo sucede con el Consejo de la Magistratura .

¿Es el gen más peronista del kirchnerismo?

LY: Es mucho más proactivo que el peronismo tradicional. Creo que ha mostrado una voracidad por el poder y un nivel de actividad que no se veía en la época de Menem.

Marcos Novaro: Hay mayor interés por recuperar el peronismo clásico, que en cualquier otro momento de la democracia argentina. En los 80 y los 90 se intentaba acomodar al peronismo a la democracia y ahora hay un intento de acomodar la democracia al peronismo clásico. Pero más que al peronismo clásico, yo diría al "Evitismo". Reivindican a Eva frente a Perón. Desde los billetes, hasta en cada acto. Y Eva es la figura traicionada por un Perón pragmático y acomodaticio. Perón fracasa por ceder, por no ir por todo, por no liquidar a sus enemigos cuando podía.

"En los 80 y los 90 se intentaba acomodar al peronismo a la democracia y ahora hay un intento de acomodar la democracia al peronismo clásico"
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En su libro dicen que el peronismo encarna el sentido común del ciudadano promedio. ¿Creen que el kirchnerismo lo supo representar en algún momento, que lo sigue haciendo?

LY: El kirchnerismo sabe montarse sobre ciertos prejuicios, que tiene el argentino promedio, pero que también existen en otros países. Hace uso de esos prejuicios para construir un opositor: el monopolio Clarín, los bancos en el caso de las AFJP. Incluso en la intervención del Indec se intentó gestar la idea de una confabulación de los funcionarios echados con los acreedores de los bonos atados a la inflación. Y eso sí, creo que cuenta con la complicidad de un argentino promedio que tiene temores a ciertos sectores de la sociedad. Algunos de ellos, con algún fundamento. Se monta de esos recelos para construir una historia de batallas. Si expropia Aerolíneas, la discusión es entre Marsans (un empresario muy debatible) y [Mariano] Recalde. ¿Con cuál de los dos te quedás?

- ¿El "vamos por todo" no es parte del movimiento pendular de los argentinos? ¿En los noventa no se vivió un "vamos por todo" hacia el otro lado?

LY: El menemismo fue más elegante. No creo que haya sido más diverso intelectualmente. Son comparaciones entre extremos. La discusión tiene que estar en el medio. La pregunta que nos tenemos que hacer es cómo no logramos llevar el debate hacia soluciones intermedias que no estén pendulando entre la fórmula neoliberal y la fórmula puramente estatista. Hay una situación pendular que no se ve en otros estados latinoamericanos. Tal vez porque ninguna termina de fructificar. Tras el fracaso de una, se vuelve a la otra. No me sorprendería que se vuelva a algún tipo de menemismo si el modelo kirchnerista fracasara.

Una receta para crecer

Ustedes cierran cada capítulo del libro con la pregunta "¿por qué fue un error?". ¿Qué error habría que corregir primero para ordenar la economía?

""Si vos quisieras desandar los errores económicos, en muchos casos deberías ir para atrás. Literalmente e incluso secuencialmente""
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LY: Si vos quisieras desandar los errores económicos, en muchos casos deberías ir para atrás. Literalmente e incluso secuencialmente. Para salir del cepo cambiario, vas a tener que llevar el tipo de cambio a un nivel donde puedas vender dólares. Hoy el peso ya no es convertible. Pero para hacer eso, debés lograr que la gente quiera ahorrar en pesos y para hacer eso tenés que pagar una tasa de interés en pesos por arriba de la inflación. Para tener una tasa de interés atractiva deberías controlar la inflación así no tenés que ofrecer una tasa desmesuradamente alta. Pero para controlar la inflación necesitás primero un buen indicador. Para eso tenés que desandar la intervención del Indec, para luego poder armar un buen acuerdo de precios con empresarios y sindicatos. Coordinar precios alrededor de expectativas inflacionarias que posiblemente te tire el Banco Central y que de alguna manera se puedan monitorear. Podés hacer todo esto. Te lleva tiempo, pero no es imposible. Si hicieras esto, hoy la Argentina podría estar creciendo al 5 por ciento.

Sin caer en el escenario catastrófico como plantea el gobierno

LY: Absolutamente. Estás en una situación donde combatir la inflación y desandar alguno de estos errores sería claramente expansivo. Sobre todo, si lo hicieras con convicción, que generara confianza para la inversión.

La fuerza de la oposición frente al "vamos por todo"

El kirchnerismo tiende a preferir que su sucesor sea extremadamente débil, dice Novaro
El kirchnerismo tiende a preferir que su sucesor sea extremadamente débil, dice Novaro. Foto: LA NACION / Matias Aimar

¿Qué rol jugó la oposición en la era kirchnerista?

MN: Hay un dato constante de la década que es el enorme poder del Estado frente a la sociedad. Una situación que no es comparable con otras épocas del 83 hacia adelante, cuando el Estado administraba pérdidas. Esto explica en parte a ese sentido común pro-estatista que acompañó al kirchnerismo y también, en alguna medida, que los controles al poder no sean tan necesarios. Y creo que esto explica en gran parte que la competencia política haya quedado en un lugar marginal.

Pero la sociedad les dio una revancha en 2009

MN: Esa oposición estuvo magnificada en cuanto a su potencialidad. Y por lo tanto, yo creo que el Gobierno acertó mucho en mostrar su impotencia. Le empantanó el Congreso. Fue un gran éxito. Lo que hacen muchos gobiernos cuando pierden elecciones es corregirse. El kirchnerismo, no; redobló la apuesta y le quiso demostrar a la sociedad que se había equivocado. Y creo que acertó. En parte por algunos factores azarosos, como la reactivación económica. Pero mucha gente se convenció de que la impotencia del Congreso era fruto de que había votado mal.

¿El escenario actual es similar al de 2009 previo a las elecciones?

LY: Ninguna situación es similar a la otra. Pero hoy la economía tira para abajo, de manera similar al 2009. En el libro, comentamos que fue un mal timming del Gobierno adelantar las elecciones, porque fueron justo en el epicentro del impacto de la crisis. Eso sin dudas tuvo un impacto en el resultado. En el caso actual, no hay una crisis mundial, pero estamos pagando el costo de años de desidia económica, de postergar decisiones. Hay un malestar asociado a lo económico, muy claro. Hoy la economía es un viento de frente para el Gobierno.

""No hay una crisis mundial, pero estamos pagando el costo de años de desidia económica, de postergar decisiones. Hay un malestar asociado a lo económico, muy claro. Hoy la economía es un viento de frente para el Gobierno""
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MN: La crisis no va a dar cabida automáticamente a un voto opositor, pero me parece que si la oposición no comete demasiados errores, puede apostar a una situación favorable al cambio político.

¿El cambio pasa por forjar nuevos liderazgos o construir nuevas alianzas?

LY: Generar nuevos liderazgos parece demasiado ambicioso.

MN: Pero hay figuras que pueden haber aprendido algo de los errores que cometieron en el pasado. Los principales vencedores del 2009 fueron [Mauricio] Macri, [Francisco] De Narváez y [Felipe] Solá. Desaprovecharon ese triunfo en dos semanas. ¿Aprendieron de esa experiencia o no? Tal vez si ellos no aprendieron, quienes los acompañan sí aprendieron y pueden trabajar para que haya colaboración.

¿Cómo creen que se imagina el kirchnerismo en 2015?

MN: No se imagina fuera del Estado. El kirchnerismo es una construcción hecha desde el Estado. Y en eso tienen mucho en común con el primer peronismo. ¿Podría haber un kirchnerismo opositor? Tal vez sí, porque en un punto apeló a una identidad que tiene presencia en la sociedad: populismo de izquierda, muy intervencionista. Pero en su propia dinámica por seguir dentro del Estado está consumiendo esa posibilidad. El kirchnerismo tiende a preferir que su sucesor sea extremadamente débil y por lo tanto conspira contra la suerte electoral de otros candidatos peronistas, en vez de pensar en la posibilidad de una alianza. Prefieren perder y hacer perder al peronismo. Es una visión muy mezquina.

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