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Una candidatura que ahora quedó congelada

Política

Lázaro Báez aspiraba a la gobernación, pero el escándalo trastocó todos sus planes políticos

RIO GALLEGOS.- Las denuncias que lo vinculan a una presunta red de lavado de dinero con operaciones financieras en el exterior dadas a conocer hace sólo una semana no sólo obligaron a Lázaro Báez a salir del ostracismo que lo caracterizó durante una década para pregonar públicamente su inocencia, sino que dilapidaron sus aspiraciones acuñadas en la intimidad de ser gobernador de la provincia.

Si bien sus intenciones jamás fueron anunciadas públicamente, cuando Néstor Kirchner en 2010 bendijo a Daniel Peralta como el candidato a gobernador, Báez no estuvo de acuerdo, pero acató las órdenes de su jefe político.

Entre sus conocidos cuestionaba al actual gobernador y lo acusaba de falta de gestión. En los últimos años, con algunas breves apariciones públicas, empezaba de a poco a jugar donde aún le faltaba: la política.

Báez confesó a sus íntimos que el momento para saltar a la política y levantar el perfil hubiera sido en 2011, con 55 años.

Por lo bajo le gustaba entusiasmar a su entorno que en 2015 quizá podría encarar la candidatura a la gobernación, sólo lo hacía dudar su edad y por eso confiaba que había llegado "el tiempo de los más jóvenes".

Para despuntar el vicio por la política e intentando generar algún espacio en el desmembrado peronismo local después de la muerte de Kirchner, en 2011 no dudó en ungir a su propio candidato a la intendencia, y se jugó por el ex secretario privado de Néstor Kirchner y actual mano derecha de Cristina en Río Gallegos, Daniel Álvarez.

"El negrito", como lo llama cariñosamente Báez a Álvarez, inundó las calles de Río Gallegos con gigantografías junto a Kirchner y la frase: "Te pido que me ayudes a ser tu mejor alumno para transformar Río Gallegos".

Álvarez no alcanzó la intendencia, pero a instancias de la ley de lemas contribuyó al triunfo de Raúl Cantín, quien por pocos votos se impuso al candidato camporista. Cantín, tío político de Báez, designó a Álvarez en la estratégica secretaría de Desarrollo Social del municipio.

No fue casual la elección de Báez para acompañar a Álvarez en la campaña 2011, ambos son las pocas personas que frecuentan el íntimo círculo presidencial.

El actual secretario municipal maneja el auto de la Presidenta cuando ella está aquí, controla la atención del chalet de la Ría y la mantiene informada de las intrigas políticas del Frente para la Victoria, que por estas horas aparece desdibujado después de perder las internas peronistas ante el gobernador Daniel Peralta.

Pero ni el apoyo de Báez, ni el del secretario presidencial en su gabinete, le permitieron al actual intendente de Río Gallegos enfrentar exitosamente el paro con los empleados municipales, que el lunes cumple un mes. La falta de recolección de basura ha generado un caos descomunal.

Álvarez encabeza junto a los pocos que no están de paro la recolección de basura en las calles. Repite así un gesto de Kirchner cuando fue intendente. Por estas horas, mientras Cantín no logra encaminar su gestión, Báez ya debe haber sepultado su sueño de ocupar el lugar de Kirchner.

Sin embargo, si quisiera reflotar sus aspiraciones políticas, debería empezar por fundar alguna Unidad Básica. El es un outsider tanto del peronismo como del Frente para la Victoria, a él no lo reconocen por militancia política como el caso de Rudy Ulloa, quien le supo manejar las bases militantes del Frente para la Victoria, sino por la cercanía con Kirchner y por su enorme poder económico.

Los intendentes de cada localidad lo tratan con reverencia, en las pocas ocasiones públicas que se lo suele ver, todos buscan su saludo, intendentes, diputados, empresarios o caciques políticos..

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