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El deporte más lindo del mundo

LA NACION
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Juan Manuel Trenado
Domingo 21 de abril de 2013 • 23:29
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Le quedan nueve fechas al torneo Final y, por repetición, uno puede adivinar lo que nos espera en cada una de las jornadas. En cada partido.

Siempre habrá un posible desencadenante para disparar sospechas y enojos. Un técnico que se equivoca, una falta fuera del área que se cobra como penal, un línea que no convalida un gol, un jugador que se pierde una oportunidad clara, una derrota, un empate. Cualquier motivo será bueno para irritarse y tratar de buscar un culpable. Cada hincha tendrá la plena convicción de que hay una conspiración en contra de su club.

Si alguna vez se digitó la voluntad de un juez, ¿por qué no creer que todos los arbitrajes están arreglados? Mientras nadie pueda probarlo, hasta la prensa estará involucrada en las conspiraciones. Nuestro fútbol es difícil. La mayoría de los partidos son feos. Hay motivos. No interesa el Fair Play, hay que ganar. El "cómo" es naíf. Hay que ganar.

Ir a la cancha será un suplicio, como el que viven los hinchas que quieren salir de la cancha. Serán reprimidos por la policía. Hay explicaciones. Los hinchas deben entender que estarán encerrados en sus tribunas porque si se los dejara salir, ¡podrían cruzarse en la calle con gente que simpatiza con otro equipo! Sería gravísimo. La única conclusión posible ante una situación así, se sabe, es que ambas parcialidades se enfrenten violentamente. Permitirlo sería un error inaceptable de la seguridad. Entonces, para que no se peleen con otros, la policía asumirá la batalla. Y la tendrá bajo control, con sus bastones y su gas pimienta; con su ley.

Y qué decir de las barras... Invadirán entrenamientos para castigar a los eliminados de la Copa Argentina. ¿Porque perdieron? No. Porque al perder limitan el margen de negocios por no avanzar en el torneo. Se estila, en esos casos, recuperar las ganancias del bolsillo del cuerpo técnico y de los jugadores. Si no llega voluntariamente, deberán ser amenazados y asaltados. Y habrá futbolistas o dirigentes que supuestamente encubrirán a los barras. La trama, en cada caso, será explicada con lógica inequívoca. Naturalmente aceptada.

Tratar de decir que irse al descenso no es grave es una reflexión que, por sencilla, será tomada como tonta. Pasaron tantos años desde que se instaló este clima de tensión, angustia y violencia justificada... Tomarlo con calma no es una opción. Mientras tanto, hay quienes se preguntan por qué estos temas ocupan tanto espacio y no se habla de lo deportivo. Que es lo que importa.

Todo en una semana. En nuestro fútbol. El deporte que nos emociona. El deporte más lindo del mundo

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