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En la Feria: cómo comprar los mejores libros con sólo 50 pesos

Opinión

Si usted sufre, como yo, de una marcada fobia a las multitudes, a los turistas, a la publicidad y las promociones, a la folletería, al ruido, a los anuncios de los altoparlantes, a los espacios cerrados, a los bestsellers, a las colas de descuentos y firmas de ejemplares, a los actos y las conferencias, a los stands de las colectividades y a la gente que va a la Feria del Libro de Buenos Aires a pasear en familia, creo que me va a agradecer este artículo. La propuesta es la siguiente: pasar el menor tiempo posible dentro del predio de la Rural de Palermo (una hora será el tiempo límite) para evitar el pánico desatado por cualquiera de los factores mencionados más arriba, gastar poco dinero (cincuenta pesos o menos: cuatro atados de cigarrillos, medio kilo de lomo o cinco dólares en el mercado paralelo) y salir, como mínimo, con un buen libro bajo el brazo.

La primera instrucción a seguir es entrar por la puerta de la Avenida Sarmiento y zambullirse enseguida en el que llamaremos el "pabellón de los pobres", que en esta edición es el que está designado con el color azul. Hasta hace un par de años, la única entrada posible a la Feria, si uno ingresaba por Sarmiento, era por el stand del diario Clarín; pero como al gobierno nacional eso le resultaba intolerable, sugirió abrir las puertas que siempre estaban clausuradas y que ahora se muestran abiertas al inmenso stand de Presidencia de la Nación. Segunda instrucción: esquivar ese monumento a la fealdad construido con caños y libros lo más rápido posible: todo a su alrededor se despliega una colección de puestos de librerías de usados y de saldo, en el que siempre es un placer remover escombros y encontrar algún que otro hallazgo.

La primera instrucción a seguir es entrar por la puerta de la Avenida Sarmiento y zambullirse enseguida en el que llamaremos el "pabellón de los pobres", que en esta edición es el que está designado con el color azul

En el stand de la Librería de las Luces (número 304) se puede comprar Carta al padre de Franz Kafka (10 pesos), La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa (20 pesos) o Las armas secretas de Julio Cortázar (40 pesos). Cerca de allí, en El Aleph (stand 210), se pueden conseguir los retratos de Vida de vivos de María Moreno (29 pesos) y los ensayos reunidos en Conceptos de filosofía de la historia de Walter Benjamin (48 pesos). A pocos metros, en Galerna (304), están Infancia y Juventud, los dos libros de J.M. Coetzee, a 55 pesos cada uno (pagando en efectivo se realiza un diez por ciento de descuento, por lo que el precio queda en 50 pesos redondos). Siempre sin salir del Pabellón Azul, ahí nomás, en Roberto Basilico (stand 610), se puede comprar la gran crónica de Norman Lewis titulada Nápoles, 1944 a apenas 10 pesos, y la interesante guía de la sueca Erika Lust Porno para mujeres (30 pesos). En Canal de Ventas (stand 515) venden el clásico pacifista de Dalton Trumbo Johnny cogió su fusil (30 pesos) y una de las mejores novelas del escritor brasileño Ferréz: Manual práctico del odio (también a 30 pesos). En Edicol (stand 415) exhiben la biografía de la primera mujer de Raymond Carver, Maryann Burk Carver, que se llama Así fueron las cosas (40 pesos). Y también tienen a precio de remate (10 pesos) Los cien días de Joseph Roth. En Librería Libertador (un clásico de los saldos de la Calle Corrientes, que ocupa el stand 422) venden A este lado del paraíso, de Scott Fitzgerald, a 20 pesos, y la Antología personal de Jorge Luis Borges a 22. En el 529, de Gradfico, se consiguen los cuentos de Dublineses, de James Joyce, a apenas 24 pesos. Y en El Túnel Libros (stand 222) hay viejas revistas El Péndulo (una debilidad de coleccionistas) a 15 pesos y al mismo precio se consiguen Los siete locos o El juguete rabioso, de Roberto Arlt. También, en el mismo stand, están a la venta La liebre de la Patagonia de Claude Lanzmann (30 pesos), la novela Toda la verdad de Juan José Becerra (otros 30) y los cuentos de Bestiario de Cortázar, a 40.

Uno puede comprar alguno o todos estos libros recorriendo muy pocos metros en menos de una hora, y escapar raudamente

Uno puede comprar alguno o todos estos libros recorriendo muy pocos metros en menos de una hora, y escapar raudamente. Pero si en verdad los libros son su debilidad, cuenta con algo de tiempo o ya tiene uno o todos los que se mencionaron más arriba, haga lo mejor que se puede hacer sin desplazarse en lo más mínimo: extienda el límite de su tarjeta de crédito y úsela a discreción en el stand de Jorge Walduther, también en el Pabellón Azul. Recorra despacio las mesas con novelas y ensayos (la mayoría importados de España) que pocas veces encontrará en las librerías argentinas. Walduther logró traer para la Feria una selección de los mejores sellos españoles, como Alpha Decay, Periférica, Nórdica, Errata Naturae, Acantilado, Atalanta y Libros del Asteroide. Revuelva, también, en la mesa que está al lado de la caja: encontrará ofertas de viejas ediciones de calidad como las de Alba y Montesinos. Si hay un lugar en donde vale la pena invertir una buena cantidad de dinero en libros, es allí..

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