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Al margen de la semana

¿La gallina de los huevos de oro?

Economía
 
 

No parece haber sido un desliz verbal de la Presidenta sino más bien su pensamiento, justo cuando en estos días se cumple un año de la reestatización de YPF y la asunción de Miguel Galuccio como CEO. En la ciudad santacruceña de Las Heras, Cristina Kirchner exhortó a trabajadores, gerentes y contratistas de la petrolera a demostrar que "no podemos matar a la gallina de los huevos de oro", al tiempo que anunciaba la construcción allí de una terminal de ómnibus y el equipamiento del hospital local financiados a cuenta por YPF, aunque con la salvedad de que esas obras debieron ser encaradas por el gobierno de la provincia.

Esta doble definición presidencial induce a confusión debido a su anacronismo. Por un lado remite a las décadas del 70 y 80, cuando YPF tenía una posición dominante en la producción de hidrocarburos que ya no tiene. Hoy la empresa representa poco más de un tercio de la producción de petróleo y un cuarto de la de gas natural. O sea, que el resto corresponde a compañías privadas, locales y extranjeras. Y aunque al concentrar 60% de la comercialización de combustibles es una pieza clave en el mercado petrolero, le queda grande el argumento oficial de recuperar la "soberanía hidrocarburífera" esgrimido en 2012 para que la expropiación de acciones de Repsol fuera votada en tiempo récord y amplia mayoría en el Congreso. Por otro lado, un factor que contribuyó a su debilitamiento en aquellas épocas fue la combinación de inversiones comunitarias en todo el país, con precios "políticos" inferiores a sus costos de producción.

Las obras anunciadas en Las Heras bien pueden ser atribuidas a la política de responsabilidad social de la compañía, que hace décadas opera en la zona. Pero también podrían marcar el retorno a un desvío de sus recursos para finalidades que corresponden a otras áreas del Estado. En este caso, resulta menos explicable por qué se eligió a Santa Cruz, que desde 2003 fue la provincia con mayor nivel de obra pública por habitante financiada con fondos nacionales. Salvo porque allí la inversión correspondió mayormente a obras viales que tuvieron a Lázaro Báez como adjudicatario monopólico. O por el actual enfrentamiento político del gobernador Daniel Peralta con CFK.

Los precios políticos, a su vez, han vuelto de la mano del extraño congelamiento de los combustibles por seis meses dispuesto por Guillermo Moreno para todas las petroleras, con aumentos previos cuyo techo y plazo aún son una incógnita. A tal punto que la propia YPF, que en 2013 tendrá que importar más naftas y gasoil debido al incendio de su destilería de Ensenada, advirtió en su último reporte anual ante la SEC (el organismo regulador bursátil de Nueva York) que no puede estar segura de que sus precios acompañen a sus costos.

Esta última cuestión es mucho más relevante que la anterior. El plan quinquenal de YPF prevé que más de 70% de sus inversiones (casi 7500 millones de dólares anuales hasta 2017) se financiará con su flujo de caja, o sea, ingresos por ventas y optimización de costos, afectados por la inflación. También aquí el reporte a la SEC admite que "ciertos analistas privados" calculan una inflación significativamente más alta que la del Indec, una forma mucho más elegante que la utilizada por el ministro Lorenzino ante la TV griega. La razón de esta transparencia es que, a diferencia de Aerolíneas, la petrolera cotiza en Bolsa y debe informar a sus accionistas para prevenirse de posibles juicios. Lo mismo vale para la aclaración de que pueden no cumplirse los supuestos y proyecciones incluidos en el programa 2013/2017. Hasta ahora esa precaución no fue un mero formulismo.

A un año de su reestatización, YPF (cuya mejora productiva en 2012 no alcanzó para recuperar la magra extracción de petróleo y gas de 2010) no cerró ningún contrato con compañías locales o extranjeras. Si bien el plan prevé que 12% de las inversiones provendrá de socios estratégicos, sólo firmó un puñado de acuerdos preliminares para la prometedora formación no convencional de Vaca Muerta. En los papeles, estos yacimientos se perfilan como una probable "gallina de los huevos de oro", capaz de devolverle a la Argentina el autoabastecimiento a mediano plazo. Pero explotarla requiere de enormes inversiones, que no llegan pese a los esfuerzos de Galuccio.

Una de las razones es que la expropiación de las acciones de Repsol es motivo de otro juicio contra la Argentina en Nueva York, donde la compañía española amenaza demandar a futuros socios de YPF. Tampoco prosperó el intento de acuerdo extrajudicial para asociarla al 20% en Vaca Muerta e indemnizarla con bonos argentinos por la mitad del monto que reclama. Días atrás, en un seminario organizado por el senador radical Ernesto Sanz, el ex secretario de Energía Jorge Lapeña hizo notar que después de 12 meses, el gobierno de CFK no tasó la compañía, como lo establece la ley de reestatización. "Más que una expropiación, esto se parece a una confiscación", sentenció, para agregar que, si la propiedad de la compañía está en litigio, difícilmente consiga atraer socios y financiamiento externos.

Con este diagnóstico coincidió su colega Alieto Guadagni, quien propuso además enjuiciar al secretario de Comercio (Moreno) por haber autorizado en 2008 al Grupo Eskenazi la compra del 25% de las acciones de Repsol en YPF, a pagar con utilidades que se restaron de la inversión para reponer reservas de hidrocarburos. "El gobierno de CFK, Eskenazi y Repsol vaciaron juntos a YPF", afirmó. Otro de los especialistas, Nicolás Gadano, alertó sobre la necesidad de evitar una maraña legal, ya que todavía siguen vigentes la ley de hidrocarburos de Onganía y leyes dictadas en los 90. Mientras el ex secretario de Energía Daniel Montamat fue tajante cuando dijo que en el mundo petrolero importa más la distribución de la renta (concesiones, precios, regalías, etc.) que el régimen de propiedad y explotación que se discute en la Argentina. "Nadie se lleva un yacimiento puesto", graficó.

En medio de este debate, la Argentina está tan lejos de los "huevos de oro" como de recuperar el autoabastecimiento, que no está a la vuelta de la esquina como lo sugiere el relato oficial. En 2012 las importaciones de combustibles y gas natural orillaron los 10.000 millones de dólares y, según los especialistas, podrían trepar a 12/14.000 millones este año. No depende sólo de YPF sino del resto de las compañías aumentar las inversiones, frenadas por el cepo cambiario, la prohibición de girar utilidades, las trabas de importaciones de equipos o insumos, el aumento de costos en dólares, las marchas, contramarchas con los precios internos y los riesgos que plantea la reforma judicial.

Con estas restricciones, no le sienta bien a Galuccio el apodo de "el Mago" -ya en desuso- cuando la varita, la galera y la capa de las políticas económica y energética están guardadas en la Casa Rosada. Quizá por eso se cree que los grupos con más chances cercanas de ser socios de YPF son los hermanos Bulgheroni y Eduardo Eurnekian. Como diría el catalán Antoni Brufau, otros "especialistas en mercados regulados"..

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