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Con una gira, Maduro busca más apoyo de la región

Tras varios días de tensión en su país, visitará hoy a Mujica, mañana a Cristina Kirchner y, luego, a Rousseff

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PARA LA NACION
Martes 07 de mayo de 2013
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CARACAS.- Nicolás Maduro inicia hoy una gira relámpago por Uruguay, la Argentina y Brasil en un intento de recuperar la iniciativa perdida dentro y fuera del país luego del triunfo en las elecciones del 14 de abril. La excusa esgrimida por el primer presidente del chavismo sin Chávez, en el peor momento para la revolución en la última década, es "fortalecer" el Mercosur y continuar la "integración". Pero la realidad, como tantas veces en la Venezuela bolivariana, es muy distinta.

Maduro se reunirá con sus pares José Mujica, hoy; Cristina Kirchner, mañana, y Dilma Rousseff, pasado mañana, para buscar apoyos tras varias semanas aciagas, en su segundo viaje internacional tras asumir el poder el 20 de abril. El primer país visitado fue Cuba, donde mantuvo una reunión de varias horas con la plana mayor del gobierno castrista.

"El enchufado mayor [por Maduro] otra vez sale de viaje desesperado por tomarse fotos con presidentes para tratar de tapar su ilegitimidad. Con fotos y reuniones no se quita la sombra que le acompaña a donde vaya. ¡Se robó la elección, todo el mundo lo sabe!", protestó Henrique Capriles tras conocer el anuncio.

Maduro, en un encuentro con líderes comunitarios, ayer, en Caracas
Maduro, en un encuentro con líderes comunitarios, ayer, en Caracas. Foto: EFE

Según Maduro, la gira tiene como objetivo "fortalecer la reserva" de productos alimentarios en Venezuela. "Vamos en función de eso, mientras seguimos estabilizando la capacidad de producción y distribución y seguimos poniendo en cintura a los sectores que sabotean. Una gira para ratificar el camino de la integración profunda", dijo Maduro ayer. Su viaje no incluirá a Paraguay, también integrante del Mercosur.

En Montevideo lo espera hoy un presidente aliado y una oposición que lo recibirá con uñas y dientes. El Partido Nacional (Blanco) y el Partido Colorado ya adelantaron que mantendrán posiciones críticas ante un presidente en entredicho que llega a Uruguay en una visita "inoportuna e inconveniente".

El directorio blanco exige "pleno respeto a las instituciones democráticas" en Venezuela, mientras el máximo órgano colorado fue taxativo al afirmar que es "un imperativo democrático" alertar sobre los peligros políticos y sociales que corre el país sudamericano.

Verónica Alonso, diputada del Partido Nacional, que fue veedora en las elecciones venezolanas, desveló ayer que había presenciado in situ varias "irregularidades".

"Hay una clara desventaja en el uso y abuso de los recursos del Estado", afirmó Alonso, que también denunció "el voto asistido" en algunos centros electorales.

El viaje seguirá mañana en Buenos Aires, donde lo espera una de sus grandes aliadas, Cristina Kirchner. En la Argentina coincidirá, sin embargo, con los dirigentes opositores Leopoldo López, uno de los políticos más cercanos a Capriles, y Nora Bracho. Esta diputada fue una de las que grabó con su celular la emboscada chavista en la Asamblea Nacional del martes pasado, que ocasionó lesiones a siete parlamentarios.

La oposición venezolana presentará ante los Congresos de Uruguay y de la Argentina un informe sobre la crisis política que vive Venezuela tras las elecciones.

La gira terminará pasado mañana en Brasilia, donde la opinión pública local se pregunta por qué el oficialismo no acepta la auditoría de las elecciones. Precisamente fue la diplomacia brasileña la que más presionó durante la Cumbre de la Unasur en Lima para que Maduro aceptara el famoso recuento. Demanda que no sólo exige Capriles, sino también el 70% de los venezolanos, según un sondeo realizado por Datanálisis.

Los resultados "irreversibles" dados a conocer por el Consejo Nacional Electoral arrojan que el candidato chavista sólo superó a su rival por 1,49% de los votos. La oposición impugnó todo el proceso electoral: antes, durante y después.

La violencia oficialista provocó además una corriente de simpatía hacia los opositores, reforzada por la disputa con Perú y con el ataque contra el ex presidente colombiano Álvaro Uribe. Con el país sudamericano se firmó la tregua, tras llamar al embajador en Lima y pese al enfado manifiesto de la oposición local, que no se da por satisfecha.

En uno de sus ya habituales arrebatos verbales, Maduro acusó a Uribe, a sicarios, a paramilitares, incluso a la "derecha fascista", de estar detrás de la muerte del periodista deportivo Jhonny González, baleado el viernes. Según el mandatario, se trataría de una conspiración para fastidiar su jornada de "gobierno en la calle". Uribe decidió apelar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a la que solicitó medidas cautelares.


Del editor: por qué es importante.Aunque ninguna instancia judicial torcerá su triunfo, Maduro sabe que debe generar más confianza en un gobierno que nació debilitado.
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