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La identidad digital es tan importante como la real

Pueden crear contenidos que afectan nuestra reputación, nuestro pasado o el más prominente presente

Miércoles 08 de mayo de 2013 • 00:10
PARA LA NACION
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La identidad caracteriza a una persona. En el universo de carne y hueso nos definimos en base a hechos, a nuestros atributos personales, nuestro carácter, nuestra forma de ser, lo que los demás perciben de nosotros, lo que damos a entender, lo que fluye. Las palabras, se las lleva el viento.

Pero las tecnologías de la información han generado un nuevo concepto de identidad: la digital. El perfil de la "persona virtual" se define en la red y se nutre de los contenidos que la misma proporciona respecto de un determinado individuo o compañía: la web otorga contenido, identifica e individualiza a la persona de una u otra manera.

Y no se trata de una moda pasajera. La identidad digital es tan importante como la real: una complementa otra. Juega un papel esencial al momento de elegir un candidato para una corporación, la "cita del sábado a la noche" o el perfil del cliente que vamos a enfrentar en la reunión del lunes.

"Esos contenidos que definen nuestra identidad digital están dados por nuestras propias acciones como también pueden tener causa en el accionar intencionado de otros"

Y el buscador de Internet participa del partido. Google define identidad, es el medio o el vehículo para la definición. No solo busca, sino más bien nutre de resultados, de contenidos que conforman la identidad digital de cualquier mortal: "Si no pasás la prueba del previo googleo no existís", refieren las consultoras de recursos humanos.

Esos contenidos que definen nuestra identidad digital están dados por nuestras propias acciones como también pueden tener causa en el accionar intencionado de otros. El de aquellos que mediante plataformas digitales, como Blogguer o Wordpress, pueden crear contenidos que afectan nuestra reputación, nuestro pasado o el más prominente presente.

Si se quiere afectar la reputación de alguien alcanza con crear medios digitales con contenido que lo desacrediten, palabras que se esparcen como reguero de pólvora vía Twitter o perfiles falsos de Facebook que ilustran supuestos contenidos difamatorios. El anonimato de Internet favorece estas acciones que dotan de falso contenido a la identidad digital de la víctima. Estos hechos afectan a personas y compañías y requieren de un freno judicial, de una adecuada reparación por el daño causado y de la eliminación inmediata de los contenidos ilegales.

"Si es tan fácil difamar mediante la creación de contenidos virtuales ilegales o falsos, debe ser muy costoso reparar el daño causado"

El derecho personalísimo a la identidad personal como así también el derecho a la autodeterminación de los datos personales (esto es la facultad de decidir qué datos relativos a nuestra propia existencia pueden ser divulgados por terceros) se encuentran amparados por derecho interno y por tratados de rango constitucional, y deben ser respetados a rajatablas. Caso contrario deberá responderse por los daños causados. Máxime cuando el daño se multiplica por el efecto viral de la web.

Si es tan fácil difamar mediante la creación de contenidos virtuales ilegales o falsos, debe ser muy costoso reparar el daño causado. La medida de la reparación estará dada por la extensión del daño provocado a la identidad. Así lo establecen nuestras normas del Código Civil que consagran un "derecho de daños", que encuentra su fundamento en el principio del art. 19 de la Constitución Nacional de "no dañar a otros" (alterum non laedere) vinculado directamente a la idea de reparación por violación a derechos personalísimos (que le corresponden a la persona por el solo hecho de serlo).

Estos principios se vinculan directamente a la nueva identidad digital y requieren de un mayor rigor en su aplicación ante una realidad virtual descontrolada donde reina "el todo vale" a la espera de alguna regulación legal supranacional lógica y equilibrada que pueda contener semejante descontrol de información que navega segundo a segundo por Internet.

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