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El escenario

El equipo económico: Cristina y cinco más

Economía

Cristina y cinco más. Eso parece ser el equipo económico que anunció el blanqueo de divisas para intentar bajar el dólar blue y reactivar el mercado inmobiliario. En realidad, parece haber un jugador fantasma, un sexto, que el día del anuncio sabía detalles ignorados por el quinteto que presentó la iniciativa.

No hay una autoridad que dirija o coordine, como en otros tiempos. Todos suman individualidades, con perfiles muy diversos.

El secretario de Política Económica, Axel Kicillof, es el ideólogo y fundamentador teórico; la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, aparecieron como instrumentadores técnicos. El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, es el jugador que conoce las mañas del juego. "Mañana me junto con las cuevas, que la corten con el blue, ahora se les abren otros negocios", prometió anteanoche. Cumplió en la mañana de ayer. Pero la cotización marginal no cede , como prometió Kicillof que pasará.

La noche del martes el equipo de cinco no quería divulgar el proyecto de ley hasta que no entrara al Congreso. Parecían ignorar que a las 18.30 ya había sido presentado. Creían que entraría por Diputados, pero fue por el Senado. Los cinco habían hablado de dos instrumentos para blanquear, pero en el proyecto hay tres. Como para confirmar que existe un sexto jugador fantasma y éste no es siquiera el jefe de Gabinete, jefe de todos los ministros, pero especialmente del equipo económico.

Quizás sea simplemente una cuestión de apariencias. De desinteligencias en las presentaciones. Pero en un momento de cierta conmoción y expectativas, las apariencias importan mucho.

Moreno maneja la teatralidad. En la conferencia se ocupó de mostrarse como si estuviera por encima de sus pares. Que se aburre cuando Kicillof habla y que cree que debería sintetizar sus exposiciones. Es una actitud de jefe del equipo, de "patrón" en la cancha.

Marcó del Pont no gusta de las conferencias de prensa. Se pone nerviosa. Alguien podría creer que Moreno la amilana. Nadie podría pensar que en un encuentro de trabajo la dama del Central es capaz de cortar una argumentación del malevo del comercio con un contundente "Eso es una pelotudez".

En sus respectivos estilos, Kicillof y Moreno son ideológicos. Y Marcó del Pont y Echegaray, técnicos. El jefe de la AFIP se ayuda con su iPad mini blanca con smart cover celeste. Kicillof es más joven, pero informáticamente menos moderno. Usa una laptop.

¿Quién será el encargado de revelar que los papeles con los que se entusiasmó Lorenzino saldrán de la Casa de la Moneda, que usará máquinas de la ex Ciccone?

Moreno se comporta, según su propia definición, como un soldado. Si es cierto que alguna vez culpaba de todos los males cambiarios al banquero Jorge Brito y hasta se lanzó a perseguirlo, ahora parece resignado a que aparezcan negocios que apacigüen la intermediación de divisas y el mercado inmobiliario y de la construcción,

Son diferentes visiones. Echegaray quiere el blanqueo. Al secretario de Comercio le aparece el pragmático rápidamente. Si alguien con fondos negros compra Cedin, nunca podrá ir a pedirle los dólares al Banco Central, que se quedará toda la vida con esas reservas. Esa clase de razonamientos pone incómodos a Echegaray y a Marcó del Pont.

Y pareciera que Kicillof con sus discursos ejerce una fascinación sobre Cristina Kirchner que sería inversamente proporcional a las ganas que tienen sus colegas de escucharlo. Tal vez lo consideren demasiado didáctico para personas que entienden del tema. Pero sus argumentaciones y convicciones son casi un calco de las que muestra la Presidenta en sus apariciones televisivas y en sus cataratas de tuits. Es muchísimo menos enfático y casi nada gesticulador en charlas más reducidas que cuando toma el micrófono ante un público numeroso.

Lorenzino, que es abogado, parece preferir esas lides y oficiar de componedor. En público mostró que tiene un trato afectuoso con Echegaray, al que llama "Negro". Descontracturado, es más "canchero" en el trato con sus compañeros. Y es el único que en algún momento hasta reconoció que legalmente lo que armaron con el Cedin es "una caja de conversión". Alguno de sus colegas admite que "en realidad es" una suerte de nueva convertibilidad.

Marcó del Pont se ha obsesionado y puesto firme con que no permitirá maquinaciones con el Cedin. Porque hay un solo modo de que quien blanquee los fondos recupere los billetes: que haga una construcción por el valor equivalente y con fondos blancos. "Voy a pedir todos los papeles, a mí no me van a venir con que inventaron una construcción o que trucharon un emprendimiento para llevarse los dólares de nuevo", dice que dijo más que firme. Es un aviso claro. Habría que ver quiénes son los destinatarios.

Kicillof cambia el tono, pero no dice en reuniones más chicas cosas muy distintas a las que dice en público. Está totalmente convencido de que el blue es un mercado insignificante y de que con mala intención algunos diarios lo amplifican. La Presidenta no parece haber dado a ninguno la cinta de capitán..

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