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El regreso de Damián Szifrón

Después del silencio

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Las palabras fluyen a borbotones de la boca de Damián Szifrón. También los ambiciosos proyectos de esta nueva y ambiciosa etapa iniciada el 8 de abril, cuando se puso en marcha el rodaje de Relatos salvajes, su tercer largometraje, hoy en pleno desarrollo. Szifrón tiene muchas ganas de hablar tras siete años de voluntario silencio. Después de hacer Hermanos & detectives , notable continuación televisiva del camino iniciado por la extraordinaria serie Los simuladores , dice que sintió la necesidad de tomar distancia, de alejarse de las presiones, de leer, estudiar, viajar y embarcarse en un camino de búsquedas, descubrimientos y aprendizajes que define como "transformador". Frente a LA NACION, el director anticipa su esperado regreso en una larga charla que en los hechos resulta casi un virtual monólogo, preciso y emocional a la vez. "Tanta libertad, tanta abstracción, devinieron en una especie de explosión creativa", confiesa. De aquí en más todo indica que veremos a un Szifrón hiperactivo, que viajará sin fronteras de la intriga al humor y del western a la ciencia ficción.

Cada paso de esa caudalosa búsqueda ya parece tener un lugar en la cabeza de Szifrón. Por ahora se dedica día y noche a Relatos salvajes , que escribió y dirigió, y cuyo rodaje se extenderá hasta fin de mes en Buenos Aires, Salta y Jujuy, con productores españoles (El Deseo, la usina creativa de los hermanos Almodóvar) y argentinos (Kramer&Sigman, Telefé, Corner), la distribución de Warner Bros. y un elenco que incluye a Ricardo Darín, Oscar Martínez, Darío Grandinetti, Leonardo Sbaraglia, Erica Rivas, Rita Cortese y Julieta Zylberberg, entre otros. Para más adelante promete muchísimo más.

- Te ganaste al público y a la crítica con tus dos películas ( El fondo del mar y Tiempo de valientes ) y tus dos series de TV ( Los simuladores y Hermanos & detectives ). Después, el silencio. ¿En dónde estuviste?

-En 2006, mientras terminaba Hermanos & detectives, empecé a desarrollar El extranjero , una historia de ciencia ficción cuya idea tuve a los 17 años. De hecho, creería que fue mi primera idea. Al principio lo pensé como una sola película, pero cuando el primer borrador rozó las 400 páginas entendí que estaba ante otro tipo de monstruo. Finalmente la expandí a tres películas, una trilogía. La ciencia ficción y el universo de esta película me capturaron tanto que me alejé de todo lo demás. Quería leer, estudiar y dedicarme a imaginar sin presiones. Necesitaba embarcarme en otro tipo de proyectos. Y la experiencia fue transformadora.

-No fueron nada inactivos, entonces, todos estos años.

-Pasé noches enteras solo, en lugares remotos, en medio de la montaña, bajo las estrellas, haciéndome preguntas: ¿qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Cuál es el origen de la inteligencia humana? Llegué incluso a asustarme porque creí encontrar algunas respuestas. Tenía revelaciones durante los sueños. Alquilé viejas casas en las que viví siendo chico para encarar una especie de saludable regresión a la infancia. Volví a dibujar con lápices de colores. ¡Hasta fui a comprar arcilla para modelar! También vi mucho cine, me volví fanático del jazz y de noche trazaba con asociaciones libres la trama de El extranjero y de las otras historias que se me iban apareciendo.

-Nuevos proyectos.

-Que se sucedían sin parar. Por eso decidí asociarme con un distribuidor de cine y TV para montar una productora de guiones. La llamé Big Bang, en relación directa con lo que me pasaba. Cuando Esteban Student, mi antiguo maestro y mentor de guiones al que convoqué para que me ayudara a organizar todo ese caudal, vio mis cuadernitos llenos de anotaciones dijo que parecían los del psicópata de Seven . De ese período surgieron los guiones de La pareja perfecta , una comedia romántica que ya escribí con el aporte de Esteban, Ángeles Rizzone y Luz Márquez, y de Little Bee , un western para rodar en inglés que desarrollé con Esteban, Julián Loyla y Germán Servidio.

-¿Y Relatos salvajes en qué momento se concibió?

-Aparecieron durante mis ratos libres, o más libres aún, cuando deliberadamente trataba de no pensar y no escribir. Son historias que surgieron del sector más libre de la imaginación, del que no espera ningún reconocimiento porque ignora que en algún momento podría ser visto por los demás. Como tenía tantos proyectos en desarrollo, a algunos les daba un tratamiento del tipo "bonsái" para reducirlos a su mínima expresión. El resultado fue un conjunto de cuentos breves de mucha potencia.

- Relatos salvajes es un film en episodios. ¿A qué se parecería más? ¿Al modelo italiano de los 60 y 70 o a los Cuentos asombrosos de Spielberg?

-En principio no son de género fantástico. Y tampoco tan costumbristas como los de Los monstruos . Son historias contemporáneas, actuales. A veces pienso en nuestra sociedad occidental y capitalista como una especie de jaula transparente que reduce nuestra sensibilidad, distorsiona los vínculos afectivos y nos hace perder enormes cantidades de tiempo en cosas que no nos importan. Relatos salvajes opera sobre los individuos que viven dentro de esa jaula y no son conscientes de su existencia. Y también sobre el mecanismo imperceptible de aire comprimido que nos convierte a todos en una bomba de tiempo.

-¿Y del argumento qué podrías anticipar?

-Prefiero no revelarlo todavía. Puedo decir que un episodio transcurre íntegramente en un avión, otro en un casamiento. Lo más parecido es la experiencia de comprar un libro de cuentos, donde cada uno brinda una experiencia distinta, pero todos integran una misma constelación. Hay suspenso, intriga, violencia, humor, acción, romance. ¡Parezco un productor berreta vendiendo así la película! Tiene mucho de álbum discográfico, con distintos tracks .

-Trabajás con un elenco soñado por cualquier director.

-Es uno de los máximos placeres de este proyecto. Darín es una maravilla. Preciso, pícaro, profundo, hiperprofesional, tiene una conciencia cinematográfica que impacta. Grandinetti, además de talentoso, es un caballero. Abre la película y le inyecta un gran magnetismo al prólogo. Zylberberg y Cortese interpretan a una cocincera y a una moza de un parador de mala muerte. Suenan tan bien juntas que es como escribir una pieza musical con los mejores instrumentos. Y ahora me encontrás en el episodio central, el de la mitad de la película, con Erica Rivas y Diego Gentile haciendo reír y emocionar en cada toma. La semana que viene filmo con Oscar Martínez y la última con Sbaraglia. Tengo muchas ganas de explorar sus personajes con ellos.

- A los que esperan en tu regreso algo parecido a Los simuladores, ¿qué les dirías?

-Que si bien tienen muchos puntos en común con los proyectos anteriores, lo que viene ahora pertenece a otra etapa. Hay en mí otra manera de ver y pensar, y sería muy difícil que no se tradujera en la forma de abordar los temas. Yo lo vivo como una evolución, pero sé que no hay garantías de que este nuevo paso vaya a ser celebrado. La libertad tiene su precio, pero siempre es bajo en relación a no ser libre.

-¿Y en lo personal cómo se expresa este tiempo de cambios?

-El surgimiento y el desarrollo de estos proyectos tuvieron una relación directa con el embarazo de mi mujer, María Marull, y el nacimiento de nuestra hija, Rosa. Al ser padre todo lo que pensás y sentís cambia o se potencia a niveles cósmicos. Y la energía familiar tan intensa me conectó con otra dimensión. María fue fundamental: actúa en Relatos salvajes y opinó sobre cada versión del libro. Confío mucho en su mirada y la verdad es que la pareja y la familia se convirtieron contra todos mis pronósticos, porque era bastante fóbico, en algo muy liberador. Fue un viaje muy, muy largo. Y ahora tengo inmensas ganas de compartir un proyecto con la gente, de estrenar una película y ver qué pasa. El acto comunicacional requiere que alguien reciba todo lo que uno tiene para expresar..

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