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Pensé que iba a haber fiesta

Las mujeres y su destino

Espectáculos

La directora Victoria Galardi habla de su tercera película, estrenada el jueves y protagonizada por Valeria Bertuccelli y Elena Anaya

Por   | LA NACION

"Siempre me pasa que cuando estoy montando una película, me empiezan a aparecer ideas para hacer una nueva. Mientras estaba con el montaje de Cerro Bayo , empecé con una idea de que quería contar una historia sobre una actriz y una amiga", dice Victoria Galardi, al hablar del nacimiento de su nuevo film, Pensé que iba a haber fiesta . Fue precisamente ese disparador (el de la amistad entre dos mujeres) el que se combinó con un deseo anterior: el de contar una historia que transcurriera en la vertiginosa y siempre conflictiva semana que transcurre entre Navidad y Año Nuevo.

Sobre estos cimientos construyó su guión, que, fiel a la idea inicial, gira en torno al lazo que une a dos íntimas amigas: Ana (interpretada por la española Elena Anaya), una actriz extranjera que batalla con los altibajos de su profesión y de su vida sentimental, y Lucía (Valeria Bertuccelli), quien parecería disfrutar de una vida cómoda en su casa con pileta ubicada en la zona norte del Gran Buenos Aires. A priori, todo parece ser manejable, tranquilo. Pero la aparente armonía entre ellas se quiebra cuando, mientras cuida la casa de Lucía, Ana se descubre enamorada del ex marido de su amiga. A partir de ese conflicto, las preguntas se disparan solas: ¿cuándo expira un "ex"? ¿Qué entendemos por amistad? ¿Cuáles son sus límites? ¿Qué califica como un acto de traición?

A pesar de que el vínculo entre las protagonistas se ubica en el centro de la trama, también se trazan otros lazos, otros cruces, otros mundos internos y, por consiguiente, otras preguntas. "Creo que es una película que está más centrada en los personajes que en los temas, porque a mí, por lo general, me interesan menos las películas sobre temas, sobre conceptos -dice la directora. Lo que más me interesa investigar son los vínculos entre las personas. Además de la amistad, hay muchos otros vínculos en la película: los vínculos con las ex parejas, con las nuevas parejas, con las familias de las nuevas parejas, con los amigos, con los hijos de los amigos... Creo que en la película aparecen otros temas que me interesaban como subtramas de la trama principal."

Por esta idea de evitar el cine "de temas" o "de conceptos" y acercarse a un cine de personajes y de vínculos, para Victoria Galardi, la elección del elenco es uno de los aspectos cruciales en la construcción de sus películas. "En este caso, uno de los personajes era una extranjera. La había visto a Elena en dos o tres películas, y viajé a España y me contacté con su representante. Le pasaron mis dos películas [ Amorosa soledad y Cerro Bayo ], a Elena le encantaron, y me dijo: "No sé lo que me vas a ofrecer, pero lo quiero hacer". Entonces fue buenísimo porque ya de entrada hubo una gran aceptación. Por otra parte, creo que Valeria Bertuccelli es una de las mejores actrices de su generación en la Argentina. Era la otra actriz con la que siempre quería trabajar.El resto del elenco es gente a la que admiro y respeto. Para mí, es muy importante la elección del elenco, tanto como el guión. Trato de hacer mucho hincapié en que sea gente que entienda o que se va a entregar al tono de actuación que voy a pedir, muy naturalista".

Para esta creadora neuquina una suerte de outsider , que se formó en dirección de actores en el Actors Studio de Nueva York y que aún no estrenó un film en Bafici, los silencios y la quietud son también una valiosa estrategia para contar. "A veces, no hay que hacer nada en cine. Creo que pasan muchas más cosas cuando no se está haciendo nada, o cuando los actores se están mirando, sin caer en una peli de observaciones, aburrida."

Pese a la innegable feminidad que atraviesa toda su filmografía, Victoria Galardi elige ubicarse lejos del cine "de chicas", y asegura que su inspiración para escribir nace de sus propias inquietudes y del haberse nutrido de universos disímiles, pero igualmente estimulantes como el de Chejov, a quien describe, como el hombre "que lo contó todo" o el del mismísimo Woody Allen.

"Para mí, siempre fue importante que no fuera una película de chicas. Creo que va más allá de eso y habla de muchas cosas que tocan tanto a las mujeres como a los hombres. Aunque sí hay una impronta femenina, porque soy mujer y dirijo", asegura. Con respecto al lugar de las mujeres en el cine nacional, agrega: "Hay un montón de mujeres buenísimas haciendo películas y eso no pasa en muchos países"..

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