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La policía admitió el avance del delito en La Horqueta y algunos vecinos ya se armaron

Seguridad

"La mano está muy pesada; años atrás era una zona segura", dijo Rafael Dedyn, que hace 33 años vive en el barrio y sufrió un brutal asalto; ahora lleva un revólver en la cintura; las autoridades prometieron "un operativo de saturación" de patrulleros

Por   | LA NACION

La pesadilla duró casi 15 minutos, pero pareció una eternidad. Parte de su familia y un matrimonio amigo fueron obligados a arrodillarse. Él tuvo, durante el tiempo que duró el asalto, el caño de un arma apoyada en su frente. Los ladrones, que actuaron con una profesionalidad extrema y con guantes para no dejar huellas, se llevaron 15.000 pesos y completaron el botín con joyas, alhajas y relojes de oro que había en una caja fuerte.

Desde esa noche, Rafael Dedyn duerme con un revólver calibre 22 apoyado en la mesa de luz. Sostiene que está dispuesto a defenderse si vuelve a ser víctima del delito. Además, otros vecinos lo están imitando.

Dedyn tiene 65 años y desde 1979 vive en La Horqueta, en el partido de San Isidro. Indignado y resignado, afirma que de un año a esta parte la "zona se pudrió" por el delito.

"La mano está muy pesada. Pensar que años atrás era una zona muy segura", dice Dedyn, un reconocido comerciante, que no sólo deja el arma en su mesa de luz cuando se va a dormir. Cuenta que todas las noches, cuando le abre a su esposa el portón para que ingrese el auto, lleva calzado en la cintura su revólver calibre 22 hasta la puerta.

El robo del que fueron víctima Dedyn, su familia y un matrimonio amigo, se suma a una seguidilla de robos en La Horqueta, que generaron una gran preocupación de los vecinos y asociaciones civiles.

La problemática de la seguridad en La Horqueta fue reconocida por autoridades de la policía bonaerense, que explicaron que se decidió hacer un "operativo saturación" para frenar la escalada delictiva.

Hasta el cura párroco de la iglesia de Nuestra de Señora Merced, situada en Beccar, donde concurren muchos vecinos de La Horqueta, se presentó ante autoridades policiales para hablar sobre el tema. Así lo relató el propio sacerdote en una de las últimas misas, dijeron a LA NACION tres personas que presenciaron la celebración.

Durante las misas, desconocidos abren los autos de los feligreses y roban todo lo que pueden. Los ataques a los automóviles ocurren a toda hora y hasta en centros comerciales, como le sucedió al padre de un alumno del Colegio Cardenal Newman, quien aprovechó un mediodía para almorzar con su hijo.

Además del robo sufrido por Dedyn en su chalet de Vergara al 2300 y de los hurtos en la puerta de la iglesia, en La Horqueta hubo un homicidio de un vigilador privado y una mujer fue apuñalada por delincuentes que circulaban en moto y le sacaron la cartera en la puerta del Goethe Schule, tradicional institución educativa alemana.

El vigilador fue identificado como Ramón Cabral, de 38 años. Fue asesinado cuando intentó impedir que dos ladrones robaran en una casa de la calle Reclus al 2200.

"El comisario de la seccional de La Horqueta fue relevado de su cargo. La comisaría se sostiene por el esfuerzo del poco personal policial que hay", explica a LA NACION el intendente de San Isidro, Gustavo Posse.

El cambio de autoridades en la comisaría 9a de San Isidro, con jurisdicción en La Horqueta, fue confirmado a LA NACION por fuentes policiales. En las últimas horas asumió el comisario Jorge Suárez, que anteriormente se desempeñaba en la seccional 1a de Vicente López, en lugar de Sergio Neibert, que estuvo más de un año.

Si bien reconocieron la reiteración de hechos delictivos en La Horqueta, fuentes policiales explicaron que el cambio de autoridad se hizo por "problemas personales" del anterior jefe de la seccional 9a.

LA NACION pudo confirmar de fuentes oficiales que la dependencia policial tiene un serio problema de personal y que a veces no puede tener por turno cuatro uniformados para que salgan a recorrer las "cuadrículas".

Para combatir el delito, informaron fuentes policiales, los denominados "operativos saturación" serán hechos con uniformados de otras dependencias y divisiones.

En la página web de la Junta Vecinal de Acción La Horqueta, con el título "Incrementos de hechos delictivos", se explica que la falta de personal policial es un denominador común en todo el distrito.

Policías no tan enfermos

"Hay una gran ausencia [de policía] por partes médicos [carpeta médica], de la escasa dotación de efectivos que hoy tenemos. En San Isidro, hemos investigado que sobre 321 agentes en todo el partido, hay en este mes 63 con carpeta médica. Algunos desde hace cinco años y están supuestamente sanos, atendiendo sus comercios. Es claro que si esto lo sabemos nosotros, alguien más lo sabe. En nuestra comisaría 9a, sobre 30 agentes, siempre suele haber entre ocho y diez ausentes", se sostiene en la página de la Junta Vecinal de Acción La Horqueta.

Posse informó que después del ataque de motochorros a metros del Goethe Schule se reunió con padres de alumnos y acordaron medidas para tratar de prevenir los delitos, como instalar fibra óptica para después colocar cámaras de seguridad que registren en vivo el ingreso y egreso de los estudiantes de ese establecimiento educativo y del Cardenal Newman.

El intendente de San Isidro recordó que el municipio tiene móviles propios con policías que hacen horas adicionales que recorren las calles y que la municipalidad también colabora con los patrulleros de la Junta de Acción Vecinal de La Horqueta.

Lo cierto es que los vecinos están cansados de los robos. Se sienten inseguros y quieren una solución urgente.

Otros episodios violentos

  • Vigilador asesinado
    El 8 de abril pasado, el vigilador Ramón Cabral, de 38 años, fue asesinado de un balazo en el abdomen, al intentar detener a ladrones que habían robado en una casa de Reclus al 2200, en La Horqueta, cuando no estaban sus propietarios
  • Apuñalada por una cartera
    El 18 de abril pasado, Claudia Codesido, de 48 años, recibió una cuchillada en las costillas al resistirse al robo de su cartera a pocos metros de la Goethe Schule, también en La Horqueta, a donde poco antes había llevado a su hijo, que cursa estudios allí
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