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Las redes de la AFIP tras la clase media: contrapuntos de la política impositiva

Economía

El Gobierno anunció un blanqueo sin sanciones para quienes acepten canjear dólares no declarados por bonos del Estado; la medida, que llega en un escenario de creciente presión sobre quienes no ocultan sus bienes e ingresos, cuestiona los principios de equidad tributaria

Por   | LA NACION

Todo cambia en el mundo de la moda. Si en otra temporada se había llevado los aplausos un modelo de "traje a rayas" -aquel que, al asumir la Presidencia, prometía Néstor Kirchner para los evasores-, una década después los herederos encargados del diseño prefieren vestir, a ese mismo público en situación irregular, con prendas blancas que se dan sin cargo.

El plan de "exteriorización voluntaria" de dólares no declarados , anunciado por el Gobierno el miércoles pasado, aparece como la contracara de la creciente presión que la AFIP y las políticas económicas ejercen sobre la clase media y media baja que tiene sus ingresos y bienes en blanco.

Los impuestos a las ganancias y al patrimonio y las cuotas del monotributo hoy se pagan sobre bases imponibles desactualizadas frente a la inflación. Avanza además la modalidad de pagos a cuenta, que obliga a saldar obligaciones antes de tiempo y con riesgo de quedar con saldo acreedor. Y los contribuyentes quedan en la mira de controles que, si bien son inobjetables en sí mismos, alcanzan puntos controvertidos, como el caso de la presunción de que ciertas familias tienen servicio doméstico no declarado. O las intimaciones del Banco Central por haber obtenido dólares en el exterior mediante mecanismos habilitados.

Desde el lado de las cuentas públicas, la lectura revela que la recaudación logró crecer en buena medida de la mano de un esquema impositivo que suma distorsiones. En abril, según observa la economista Soledad Pérez Duhalde, de la consultora Abeceb.com, el IVA por consumo interno creció muy por debajo de la inflación (13,6% interanual), en tanto que Ganancias, "que ya incluye a quienes no deberían tributar por el salario real que cobran", tuvo una suba, de 40,5%, que superó a la inflación.

Por todo ello, más allá del análisis de los resultados del blanqueo, no pocos advierten que un mensaje contradictorio y desalentador se desploma sobre la sociedad cuando se le perdona todo a quienes conscientemente evadieron. Claro que también es cierto que parte de la clase media está de un lado y del otro.

Con el proyecto, que ya ingresó al Poder Legislativo para su debate, el Gobierno se propone recibir dólares que estén guardados -y sin declarar- dentro o fuera del país, para canjearlos por un instrumento financiero: el Certificado de Depósito para Inversión (Cedin) que emitiría el Banco Central, o el Bono Argentino de Ahorro para el Desarrollo Económico (Baade), que tendría su versión pagaré y que abonaría intereses en forma semestral, de 4% anual.

Los funcionarios del área económica defienden la medida al decir que los fondos que están fuera del circuito económico formal podrían hacer un aporte positivo. Se apunta, en particular, al sector energético y al inmobiliario, que sufre una parálisis por la generalizada prohibición de comprar dólares dispuesta por el Gobierno, que aparece derrotado en su lucha por pesificar las operaciones.

"Para que se invierta, el primer examen a pasar por un gobierno es dar confianza", señala César Litvin, presidente del Instituto Tributario, que sostiene que, al llevar fondos al exterior, un ahorrista considera que ésa es una forma de "proteger su patrimonio", más allá de la cuestión impositiva. Y entonces habrá que ver si se cree que existe una situación propicia para hacer volver el dinero.

Litvin sostiene que la medida debería llegar acompañada por un descuento impositivo en favor de los cumplidores, para evitar la desmotivación. "Debería ser algo importante, no un caramelito", refuerza.

Con el blanqueo de 2009, que tuvo costos para quienes ingresaron (un descuento de entre 1 y 8% del monto), se declararon unos US$ 4000 millones, de los cuales sólo 5% llegó desde el exterior. El proyecto con el que ahora se intenta captar algo de los US$ 158.000 millones que se supone que hay en negro, no prevé descuentos y sí la entrega de bonos con intereses.

Pero se anticipa que habrá un costo que no llegaría por el lado fiscal. "Se estima que el bono que vencerá en 2016 tendrá un precio de negociación en el mercado secundario de entre 75 y 85 centavos por dólar; eso es un costo alto para que la gente se entusiasme", evalúa el ex secretario de Finanzas Miguel Kiguel, director de la consultora Econviews, que opina que la oportunidad de la medida responde a dos objetivos del Gobierno: reactivar el malherido sector de la construcción y juntar dólares, en un contexto de reservas en baja. Teniendo en cuenta ese dato, Kiguel cree que un factor determinante para la adhesión al Cedin será que el Central mantenga separada la cuenta para contabilizar y resguardar los fondos que respalden el certificado, que quien recibe por una venta podrá cambiar por divisas. "Los blanqueos generan la discusión sobre la equidad", reflexiona el economista.

A los efectos recaudatorios, el fisco deberá esperar un año para ver algún fruto. Los activos blanqueados quedan eximidos de tributar por Ganancias y, para el impuesto a los bienes personales sólo se incorporarán a las declaraciones que se hagan en 2014.

Además, las transferencias de fondos quedarán exentas del impuesto sobre créditos y débitos bancarios, una de las cargas consideradas más distorsivas entre las que pesan sobre personas y empresas. "Cuando llegó la reactivación económica [luego de 2001] se les sacó el jugo a las retenciones y al impuesto al cheque, creado en la crisis", recuerda Ramiro Castiñeira, de Econométrica, al analizar las causas de un incremento en la presión fiscal, que llegó sin cambios en la estructura tributaria que surgieran de un debate legislativo.

La inflación hizo buena parte del trabajo. En Ganancias, la deficiente actualización del menor ingreso alcanzado por el impuesto y el congelamiento de los parámetros que definen qué alícuota paga cada contribuyente, provocan que por la suba nominal de salarios, jubilaciones o facturación de autónomos, se eleve la tasa efectiva del tributo (el porcentaje del ingreso con el que se queda el fisco) aun cuando el poder adquisitivo sea igual o inferior. En Bienes Personales, la base para tributar es de $ 305.000 desde 2007. "En los 90 para tributar había que tener al menos dos departamentos de dos ambientes en Capital; con uno de tres no se llegaba; la base actual equivale a un monoambiente", grafica Andrés Méndez, de AMF Economía.

Méndez considera que hay buenas y malas vías para "apretar el torniquete": los controles están entre las primeras; las causas por las que sube la presión, entre las segundas.

El monotributo, por su parte, mantiene congelados desde hace más de una década los montos de facturación tope para estar en cada una de las escalas y tampoco se actualiza el ingreso máximo para estar en el sistema. Sobrepasar esa cifra empuja al contribuyente al régimen de autónomos, con un costo comparativamente muy alto. La AFIP, en tanto, apunta a encontrar situaciones irregulares y recientemente reglamentó la manera en que excluirá a monotributistas por inconsistencias detectadas.

La actitud de la AFIP podría actuar como condicionante para ingresar en el blanqueo. "Algo va a llegar -responde Eduardo Levy Yeyati, de Elypsis, consultado respecto de los posibles resultados-; hay dinero que en algún momento se quiere blanquear, básicamente para poder consumir." El tema, agrega, es que la adhesión "implica confesar que se estuvo evadiendo y uno puede pensar que quedaría en una lista de la AFIP". Entre las curiosidades, dice Levy Yeyati, está el hecho de que sólo se ingresará en el plan con moneda extranjera.

Relata un tributarista que en una comunicación enviada a un monotributista se lo instaba a informar cómo cubría los gastos con su nivel de facturación, cuando, en realidad, la persona percibía un salario en blanco como principal fuente de ingresos. "El problema está cuando frente a esas cosas alguien se entera de que hay un monotributista que se compra la máquina de imprimir billetes", ironiza Méndez, en referencia al caso de supuesta corrupción que involucra al vicepresidente, Amado Boudou.

Las sospechas sobre el comportamiento de funcionarios, más aún por estos días, son otro aspecto que interpela al relato oficial. Por eso, la cuestión de si se analizará el origen de los fondos está sobre el tapete. "La ley de lavado de dinero, de 2011, dice que la evasión fiscal es delito previo al del lavado de dinero", señala Litvin, que se pregunta qué pasará con la presunta segunda ilegalidad, cuando quede perdonada la primera.

Un discurso que se devalúa

Como argumento para que los ahorristas se animen a no ir al dólar como refugio, los funcionarios del área económica afirman que no hay intención de devaluar. Sin embargo, en el último año se produjo una valorización del dólar oficial, hoy en $ 5,24, de más de 17 por ciento. Y la cotización del blue trepó tanto que la brecha con el precio de la divisa en el Banco Nación ronda el 90 por ciento. La situación siembra ruidos en el plan de blanqueo.

El jueves pasado, en el Congreso, el senador radical Gerardo Morales planteó el dilema de qué ocurrirá cuando alguien quiera entregar los Cedin nominados en dólares, para el pago de productos valuados en pesos; ¿a qué precio se tomará la divisa? Desde el Gobierno se minimiza la existencia del mercado paralelo, en el que el dólar vale más de $ 10 y que genera negociaciones entre particulares que tienen obligaciones entre sí. Por otra parte, existen medidas de "devaluación en cuotas", según define el economista Ramiro Castiñeira, de Econométrica. ¿Cuáles son? Una es la devolución de las retenciones a productores de trigo. Otra es el recargo del 20% para las compras hechas en el exterior: en este caso, hay un dólar de $ 6,29, sin contar las posibles comisiones.

MEDIDAS PARA UN MAYOR CONTROL

    La Afip refuerza las vías para cercar al contribuyente
  • Bancos
    Las entidades financieras deben informar diferentes operaciones a la AFIP e indagar sobre el origen de fondos.
  • Compras con cargos
    Por compras originadas en el exterior, hay un recargo de 20%, que puede tomarse a cuenta de Bienes Personales o Ganancias.
  • Servicio doméstico
    Un nuevo régimen hace que la AFIP presuma que quien recibe ingresos por $ 500.000 o más al año, tiene personal para las tareas de su casa.
  • Datos cruzados
    La tecnología es cada vez más usada para cruzar datos. En algunos casos, hoy las deducciones de Ganancias deben hacerse por vía electrónica.
  • La otra orilla
    La AFIP firmó un convenio con las autoridades uruguayas, para poder pedir información cuando se esté investigando a un contribuyente.
  • Dólar restringido
    Con una secuencia de normas, el Gobierno fue cerrando cada vez más la posibilidad de adquirir moneda extranjera.
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