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Dos monjas latinoamericanas, entre los primeros santos de la era Francisco

El Mundo

Francisco marcó un récord al canonizar 802 religiosos en la primera ceremonia de este tipo en su pontificado; entre ellos, hay una colombiana y una mexicana

 
 

CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Francisco proclamó hoy los primeros santos de su pontificado, al canonizar en una ceremonia solemne en la plaza de San Pedro a dos monjas latinoamericanas -la colombiana Laura Montoya y la mexicana María Guadalupe García Zavala- y a 800 mártires italianos que se negaron a convertirse al islam en el siglo XV.

El sumo pontífice aprovechó la ocasión para lanzar un firme llamado a favor de la pacificación de México y Colombia, y a manifestarse en contra del "aburguesamiento del corazón que nos paraliza" y las persecuciones religiosas que sufren los católicos en todo el mundo.

En la homilía, bajo un sol primaveral, ante unos 100.000 asistentes y las delegaciones oficiales de Colombia y México, el Papa invitó a los fieles a seguir el ejemplo de las nuevas santas, que dedicaron sus vidas a los pobres, a los enfermos, a los marginados y a los indígenas.

Frente a la fachada de la basílica colgaban los enormes retratos de las monjas latinoamericanas y un tapiz que representaba a los mártires italianos, encabezados por el humilde zapatero Antonio Primaldo, todos cruelmente decapitados por los musulmanes y emblema de la iglesia perseguida de todas las épocas, al negarse a abjurar de su fe.

"Los incluimos en el libro de los santos y establecemos que en toda la Iglesia sean devotamente honrados entre los santos", dijo el Papa tras pronunciar la tradicional fórmula en latín.

Dos meses después de inaugurado su pontificado, Francisco celebró una de las ceremonias más imponentes y emblemáticas para la Iglesia y marcó un récord al canonizar a un número tan elevado de santos en un solo acto.

No se sabe si el pontífice jesuita, que desea una iglesia de "los pobres para los pobres", seguirá el camino de uno de sus predecesores más populares, Juan Pablo II, considerado el mayor fabricante de santos de la historia de la Iglesia al haber canonizado a 482 personas en 27 años de papado.

En cambio, el papa emérito Benedicto XVI proclamó sólo a 44 nuevos santos en casi ocho años de reinado.

El camino para llegar a santo es largo y complejo y no se excluye que Francisco santifique este año al carismático beato polaco Juan Pablo II, después de que en sus funerales en 2005 una multitud reclamara que fuera proclamado "santo súbito", de inmediato.

Quiénes son las monjas canonizadas

La primera canonización del pontificado del primer pontífice de América Latina y primer jesuita, fue para proclamar santas a dos religiosas de esa región, cuyo culto se extenderá así a todo el mundo: la monja Laura Montoya y Upegui (1874-1949), que se convirtió en la primera santa colombiana, y la religiosa mexicana Guadalupe García Zavala, conocida como Madre Lupita, (1878-1963).

De Laura Montoya y Upegui, considerada "la madre espiritual de los indígenas", Francisco elogió su eficaz pedagogía, el respeto por la cultura indígena y el "no haberse contrapuesto a ella", como ocurría al inicio del siglo XX, cuando los indígenas eran despreciados y discriminados.

Ayer justamente, el Papa envío un mensaje a la comunidad Qom en la Argentina. "Estoy familiarizado con sus reclamos y espero que sean escuchados", dijo en una charla con el titular de la Fundación Alameda, Gustavo Vera.

 
El presidente colombiano se mostró orgulloso por la primera santa colombiana. Foto: AFP 
 

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, que presenció la ceremonia y mañana tendrá una audiencia con el Sumo Pontífice, manifestó a los medios el orgullo de haber presenciado la canonización de la primera santa colombiana: "Madre Laura nos deja un legado muy oportuno, la reconciliación y su permanente interés por la justicia social. Me siento muy emocionado de ser el Presidente a quien le tocó este importante día para el país".

Por su parte, el Papa ponderó que Santa Guadalupe García Zavala "renunció a una vida cómoda para seguir la llamada de Jesús". "¡Cuánto daño hace la vida cómoda!, ¡cuánto daño hace el bienestar! El aburguesamiento del corazón nos paraliza. Madre Lupita, sin embargo, renunció a una vida cómoda para servir a los enfermos y abandonados y eso se llama tocar la carne de Cristo", expresó.

"La Madre Lupita se arrodillaba en el suelo del hospital ante los enfermos y los abandonados para servirles con ternura y compasión", comentó el Papa, aplaudido por grupos de mexicanos, entre ellos varias monjas con el sombrero de mariachis.

Francisco encomendó a la segunda santa mexicana que "interceda" para que México "destierre toda violencia e inseguridad", generando emoción entre los peregrinos que asistían.

La segunda santa mexicana, después de María de Jesús Sacamentado, vivió la persecución religiosa en México, durante la llamada "guerra cristera" en el siglo pasado, que comenzó en 1911, pero se intensificó entre 1926 y 1929.

La fundadora de la Congregación de las Siervas de Santa Margarita María de los Pobres, enteramente dedicada a curar a los enfermos particularmente necesitados, cuenta ahora con 22 fundaciones en México, Perú, Grecia e Italia.

Agencias EFE y AFP.

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