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Festival

La Argentina se hace presente en Cannes

Espectáculos

El director iraní Asghar Farhadi presentó Le passé, que protagoniza la argentina Bérénice Bejo

Por   | Para LA NACION

CANNES. Tras ganar el Oscar al mejor film extranjero con La separación , el iraní Asghar Farhadi se arriesgó a rodar en Francia (y en francés) Le passé , película protagonizada por la argentina Bérénice Bejo ( El artista ) y Tahar Rahim ( Un profeta ), que ayer fue recibida con bastante entusiasmo en su estreno mundial en la Competencia Oficial del festival.

Más allá de un desenlace no del todo convincente, el resultado de esta incursión europea de Farhadi (como la que ya había hecho su compatriota Abbas Kiarostami en Copia certificada ) lo mantiene como uno de los directores más inteligentes, precisos y profundos del panorama actual.

Como en La separación , el eje de El pasado es un proceso de divorcio con varios enigmas por resolver, aunque en un contexto muy diferente. Ahmad (Ali Mosaffa) llega a París desde Teherán para sellar ante un juez el fin de su matrimonio con Marie (Bejo), a quien no ve desde hace cuatro años. Al poco tiempo se enterará de que ella está en pareja con y embarazada de Samir (Rahim), quien a su vez tiene a su esposa en un coma irreversible tras un intento de suicidio ¿Más complicaciones? Marie vive con dos hijas de diferentes padres (una de ellas una adolescente muy conflictuada) y con el pequeño y díscolo hijo de Samir.

En la interacción entre estos seis personajes, Farhadi construye un rompecabezas emocional no exento de sorpresivas revelaciones que llevan a cada uno de ellos a tomar todo el tiempo decisiones muy difíciles ligadas al dilema central: ser fieles al pasado o abandonar esa lucha y moverse hacia el futuro. Aunque por momentos (sobre todo, al final) la película para demasiado "escrita" y "calculada", el melodrama está trabajado con esa capacidad de observación, esa sensibilidad y esa agudeza tan infrecuentes en el cine de hoy y que constituyen la marca de fábrica del creador de About Elly . Como pocas veces, el espectador puede entender la historia desde el punto de vista de cada uno de los protagonistas y con todos ellos.

La Competencia Oficial regaló ayer otra muy buena película como A Touch of Sin , en la que el notable director Jia Zhang-ke ( Platform, Unknown Pleasures, The World ) ofrece otra desoladora radiografía de las profundas miserias, injusticias, contradicciones y desigualdades de la China contemporánea.

Con una estructura coral (son cuatro historias de vida casi independientes con mínimas conexiones entre sí) y a partir de casos reales que conmovieron a la sociedad de su país, A Touch of Sin expone con absoluta crudeza situaciones de extrema violencia que tuvieron como protagonistas a personas comunes que se enfrentaron a políticos corruptos, empresarios abusivos y mafiosos. Trabajadores de minas de carbón, empleados de fábricas, masajistas de sauna y hasta marginales y perdedores son los personajes elegidos por Jia Zhang-ke para mostrar la espiral de violencia que hoy resulta la contracara de esa China tan orgullosa y opulenta en ciertos sectores económicos.

"Estoy dedicado a preservar la libertad creativa y hago los mayores esfuerzos para no autocensurarme", aseguró el director de Xiao-Wu y Still Life . "Una vez que trabajo para lograr eso me queda enfrentarme a la censura oficial para lograr que la mayor cantidad de chinos pueda ver la película, que me parece muy importante como disparador para pensar qué nos está pasando hoy como sociedad", concluyó.

La ciudad, entre el lujo y la sordidez

El desembarco de la industria del cine trae aparejadas otras consecuencias económicas
CANNES.- Si bien este balneario de la Costa Azul disfruta de un turismo internacional que llega durante todo el año y es sede de múltiples congresos, sólo el festival de cine más importante del mundo genera una locura como la actual. La ciudad -que tiene 75.000 habitantes- recibe a 125.000 personas vinculadas con el cine. Por un lado, es cierto, le saca un enorme provecho económico (durante los doce días de la muestra y del Marché du Film las tarifas hoteleras se triplican respecto incluso de la temporada alta) y los restaurantes consiguen en ese período el 20 por ciento de su facturación anual.Pero no todas son buenas noticias para Cannes. Se calcula que la prostitución mueve más dinero que el propio festival y los ladrones llegan atraídos por la gran cantidad de ricos y famosos y el desfile obsceno de autos lujosos y yates. Véase, sin ir más lejos, el mencionado robo de joyas de ayer. Contrastes de una ciudad que a cada minuto pasa del lujo a la sordidez..

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