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Estreno

Cuando Pinocho conoció a la bella Coppelia

Espectáculos

El bailarín Leonardo Reale habla del nuevo espectáculo que hoy llega a la Ciudad Cultural Konex

Por   | Para LA NACION

"En la vida hay circunstancias que te obligan a replantear cosas", sostiene el bailarín y coreógrafo Leonardo Reale, a punto de estrenar un nuevo espectáculo con su compañía. Cinco años atrás, uno de los discos de su columna le presionaba la médula y se hizo urgente una operación. "Casi quedo paralítico -dice, aludiendo al riesgo de ese difícil trance que le sobrevino en 2008, cuando tenía 33 años-. Por suerte, en 2011 volví a bailar. Y acepté dirigir el Ballet Metropolitano, que depende de la Asociación Arte y Cultura, como una experiencia nueva." Con ese grupo, hoy dará a conocer en el Konex Pinocho y Coppelia en el mundo real , con música de Walter Oliverio, según guión de Juan Lavanga.

El otrora aplaudido bailarín démi-caracter del Ballet del Teatro Colón siempre disfrutó con la diversidad ("Me encanta pasar de un rol a otro"), y es lo que salta a la vista al revisar su trayectoria: un Corsario completo con Silvina Perillo en 1999; el Bufón de incontables versiones de El lago de los cisnes ; el Joker de Jeux de cartes (Stravinsky-Cranko), y tantas otras intervenciones. "Como intérprete -aclara- me gusta que haya una historia, un argumento; los divertissements , en cambio, no." Hizo un taller con Serguei Radshenko, del Russian Nacional Ballet, cuando éste interpretó el Torero en la versión de Zarko Prebyl de Don Quijote . "Esas experiencias son buenas para aggiornarse -asegura-, como lo fue también trabajar como coach de Marianela Núñez, cada vez que viene. ¡Aprendo yo más que ella!"

 
Reale, coreógrafo y bailarín. 
 

Reale rescata, además, las aperturas de temporada del Mozarteum de Rosario, donde se hicieron creaciones de María Rovira, Paul Vasterling, Alberto Méndez y de -entre otros- Oscar Aráiz, a quien admira especialmente: "De él me importan más las ideas que los pasos. Y de los demás retengo cosas, absorbo sus respectivos legados con pasión". También valora las salidas al exterior con su compañía; en especial, unas actuaciones en Rusia ("¡Una de las mejores giras de mi vida!"), donde ofreció A Buenos Aires , la muy frecuentada suite tanguera de Gustavo Mollajoli y una creación propia, Bastones dorados , en cuya banda sonora se atrevió a mezclar a Vivaldi con Duke Ellington y Benny Goodman. "Todas las funciones -puntualiza- se veían coronadas con sonoras standing ovations . Era extraordinario."

Para un público infantil

En 2011 Reale estrenó su propia versión de El cascanueces , con la compañía que dirige, en Ciudad Cultural Konex. El éxito fue tan rotundo que se repitió en 2012 y este año se repuso para abrir la temporada. Ahora viene Pinocho y Coppelia en el mundo real 2013, una insólita asociación de personajes que provienen, por un lado, del relato de Carlo Collodi y, por otro, del célebre cuento de E.T.A. Hoffmann.

-¿Cuándo y dónde se conocieron estas criaturas? ¿Cómo Harry y Sally? Porque maliciosamente se podría señalar que Coppelia no estaba en el taller de Gepetto?

-Es cierto. Pero la idea de juntarlos vino de una propuesta de Luis Ovsejevich [el dueño de casa], cuando vio el éxito que obtenía nuestro Cascanueces : material de cuentos infantiles en horarios matutinos o, al menos, tempraneros. No es habitual que se gesten ballets para chicos. Así fue que Ovsejevich nos encargó a Juan Lavanga y a mí encarar esta historia.

-¿Cómo y dónde transcurre?

-En la ciudad y en el "hoy". Son jóvenes de la ciudad: Swanilda, Franz y Otto. Este último se interpone en el amor de Franz y Swanilda. Después, en el interior de la casa, descubrirán a Coppelius y a Gepetto, que son los viejos artesanos que trabajan en el taller. Hasta que a Gepetto se le cae la llave; Otto la recoge, y ahí es cuando los jóvenes bailan una mazurca, que nuestro compositor, Walter Oliverio, transformó en rock'n roll. Y entran al taller. Y descubren que Pinocho y Coppelia no son humanos. Hay una narradora, Gladys Ciber, una especie de sabelotodo que cumple una función didáctica.

En todo esto hay una especie de homenaje a Olga Ferri, que fue la primera que hizo un ballet narrado con La niña de los ojos de cristal , proverbial creación de la gran bailarina..

Pinocho y Coppelia, en el mundo real

Por el Ballet Metropolitano
C C Konex, Sarmiento 3131.
Domingos , a las 11.
Entradas, desde $ 90.

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