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Una nueva misión para el jefe de La Cámpora

Opinión

El Cuervo y Pedro Robledo empezaron a reunirse y a trabajar en conjunto

Por   | Para LA NACION

La nueva misión de Andrés "El Cuervo" Larroque empezó cuando la Presidenta recibió a dos jóvenes militantes de Pro en la Casa Rosada, y fue la misma Cristina Kirchner quien se la asignó (¿quién otra sino?). Fue otra orden de marcha del estilo: "Ocupate, Cuervo", como cuando, delante de las cámaras y para todo el país, le ordenó al jefe de La Cámpora asistir a las víctimas de la inundación, en La Plata.

A partir de aquel encuentro con Cristina en la Rosada, El Cuervo y Pedro Robledo, el joven macrista que había sido agredido por su condición de gay, empezaron a reunirse y a trabajar en conjunto. Primero, fue un almuerzo en el Congreso, en el que Larroque le regaló al joven de Pro una de las biblias de La Cámpora, el manual de Conducción Política, de Juan Perón (subrayado en las partes que debía leer) y luego le mostró varios ejemplares, en árabe, de La razón de mi vida, de Eva Perón. Finalmente, la frutilla del postre: un viaje conjunto a las zonas más afectadas de La Plata, Villa Elvira y Tolosa. Además, y luego de múltiples cruces telefónicos, previos y posteriores, surgió la idea de trabajar en conjunto dos leyes, la modificación de la Ley Antidiscriminación y la de Acoso Escolar (bullying).

Primero, fue un almuerzo en el Congreso, en el que Larroque le regaló al joven de Pro una de las biblias de La Cámpora

Sí; creáse o no, El Cuervo admitió, en la intimidad de las charlas militantes, que los niveles de violencia de la juventud son elevados y preocupantes, y que hay que trabajar para reducirlos, como si La Cámpora, como principal organización juvenil de la fuerza gobernante, fuera ajena a la generación de esa violencia, que descarga ante todo aquel que esté fuera del esquema oficialista.

De hecho, el joven del Pro -al que un sector del macrismo le gustaría impulsar como legislador porteño - venía siendo violentamente agredido por la militancia joven del oficialismo. No por su condición de gay, claro está, sino por su pertenencia macrista. "Sos un careta", lo agredían los chicos K antes del encuentro con la Presidenta. "Cómo se puede militar en un partido tan facho", era otro de los dardos, hasta que la amistad política con el jefe de La Cámpora - publicitada por el propio Larroque en su facebook - lo inmunizó cuando salió a la luz.

A partir de entonces, Piter no fue más un careta sino un muchacho equivocado. Contaminado por "La Corpo". Un joven confundido, que necesita de una urgente rectificación - una purificación, tal vez, una regeneración - de su pensamiento distorsionado.

Cristina había visto la historia de Piter (así, con "i") por televisión, mientras corría en la cinta de Olivos, a las siete de la mañana. Integrante de la Fundación Pensar, el muchacho había sido agredido en una fiesta, en San Isidro, a la que había asistido con su pareja. A la Presidenta le impactó la historia y, sobre todo, su discurso. Lo primero que atinó a pensar fue que Piter era kirchnerista (¿qué otra cosa podía ser un chico gay agredido por su condición de tal, con ese discurso de inclusión, amor y diversidad?), por eso cuando se enteró de que, en realidad, pertenecía al Pro (nada menos) no lo podía creer.

- Te voy a conectar con El Cuervo. El está haciendo un gran trabajo de militancia y quiero que ustedes se conozcan- lo invitó la Presidenta a Pedro, cuando estaba en el despacho de la Rosada, donde fue con su novio Agustín.

No salían de su asombro cuando Cristina ni se mosqueó cuando Piter le preguntó, con respeto pero sin mucho protocolo, qué sentía cuando la gente le decía que era una "careta" por ir con botas Hunter a recorrer las zonas afectadas por la inundación.

- ¿Y eso qué tiene que ver?...A mí también me gusta Queen...- retrucó la Presidenta, quien, más adelante en la conversación, les confesó que nunca duerme de corrido por las noches; que se despierta cuatro o cinco veces en la madrugada. También les contó que atesora 1500 rosarios, de todos los materiales. Y así, hablando del papa Francisco, y de la fe, surgió el nombre de Larroque (porque El Cuervo es, ante todo, más que un político, un religioso cristinista).

- ¿Ves Piter? Aquí triunfó la política - le señaló, didáctico, El Cuervo mientras le mostraba la tarea de reconstrucción que La Cámpora está haciendo en Villa Elvira, en los suburbios de La Plata.

-- No, Cuervo, acá falló la política - respondió Piter - . Porque si hubiera triunfado, en diez años de crecimiento, un barrio que está a cinco minutos de La Plata, no podría haberse inundado así. Fallaron las políticas públicas de fondo para prevenir una catástrofe, que podría haberse evitado.

El Cuervo no estuvo de acuerdo.

Sin perder la paciencia militante defendió no sólo el uso de las pecheras sino la revolución que están llevando adelante los jóvenes de La Cámpora

- La militancia juvenil no está para apoyar todo lo que hace Ejecutivo porque sino estamos al horno - siguió Piter -. Los jóvenes tenemos que revolucionar las decisiones del Ejecutivo; no estamos para ser aplaudidores. Y tampoco me parece bien que La Cámpora medie entre la gente y el Estado, ni que asistan a las víctimas con pecheras de la agrupación. ¿Por qué La Cámpora hace tareas que debería hacer el ministerio de Desarrollo Social?

El Cuervo se quedó pensando y sin perder la paciencia militante defendió no sólo el uso de las pecheras de La Cámpora sino la "revolución" que están llevando adelante los jóvenes de La Cámpora, enquistados en el mismo corazón del aparato del Estado.

- Es muy importante conocer la historia de cada militante - aconsejó, a esta altura, Larroque - Hay que conocer sus historias personales; interesarse por sus vidas. Porque no todo el mundo puede dar lo mismo. Y hay que conocerlos para darle a cada uno la tarea que realmente puede realizar.

Esa idea le gustó a Piter. Pero casi inmediatamente se le ocurrió pensar en la conducción de La Cámpora, que está fundiendo Aerolíneas. ¿Acaso ellos no tienen asignada una tarea que parece excederlos?

El Cuervo le dio entonces una respuesta muy propia de él.

- Lo importante es que recuperamos nuestra línea de bandera.

En el primer viaje conjunto a La Plata (hay programadas más visitas) viajaron en una camioneta provista por La Cámpora.

De ida, partieron al mediodía. Fue entonces cuando El Cuervo vio en medio de la ruta un mural de Néstor Kirchner en malas condiciones. Llamó entonces a una cuadrilla camporista (la idea de armar cuadrillas sedujo a Piter y es la que le gustaría replicar con la juventud Pro) para que se acerque al lugar y lo repare, tarea que supervisó, en detalle, a la vuelta. Ya era la medianoche cuando regresaron, sin embargo, El Cuervo no dudó en bajarse de la Van para alentar a los chicos K, que ya habían empezado los trabajos de reparación. Y a esa hora, de madrugada, se quedó hablando media hora con ellos.

El gesto impactó al chico de Pro. "A nosotros nos falta esa mística", pensó.

Terminada su tarea, El Cuervo, satisfecho, se subió nuevamente a la camioneta y siguieron viaje a la Capital.

Días después de aquel extraño encuentro, Macri estalló en una reunión con los suyos:

- ¡Al final, este chico logró tender, comunicar, en pocos días, lo que en ocho años no logró ninguno de ustedes!

En los varios intercambios que tuvieron, Piter también llegó a preguntarle a El Cuervo por Daniel Scioli. Entonces, el jefe de La Cámpora abandonó por un momento su paciente misión evangelizadora y, diplomáticamente, esquivó la cuestión: "Sobre eso, prefiero no contestarte"..

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