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Cómo evolucionó la educación según los apuntes de los alumnos

La historia, reflejada en los cuadernos

Información general

El tiempo pasa y muchas cosas caen en el olvido. Pero los cuadernos de clase guardan curiosidades y sirven para intentar descubrir cómo evolucionó la educación en las aulas argentinas a lo largo de los años.

Ese es el objetivo que se fijó la doctora Silvina Gvirtz, investigadora y directora de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés, que acaba de publicar por Eudeba la tesis de su doctorado en educación, sobre "El discurso escolar a través de los cuadernos de clase", obtenido en la Universidad de Buenos Aires y en la brasileña de Campinas.

La primera impresión que se llevó la autora tras inspeccionar 781 cuadernos de distintas épocas, desde 1919 hasta la actualidad, es que sólo los buenos alumnos guardan los cuadernos de la escuela primaria.

"Me costó encontrar malas notas o calificaciones regulares", confesó la autora, que trabajó más de un año con cuadernos de todos los grados de la primaria, de distintas décadas y pertenecientes a escuelas públicas y privadas, de varones y de mujeres, de Capital Federal y del interior.

Continuidades escolares

La investigación confirmó que el cuaderno de la escuela primaria es una de las formas privilegiadas de registro de la enseñanza.

Entre los aspectos que más le llamaron la atención al inspeccionarlos, Gvirtz mencionó que la inmensa mayoría de las actividades está escrita de puño y letra infantil, pero el estilo de redacción corresponde al de un adulto.

A lo largo del tiempo, dijo, muchas cosas se mantienen. Es idéntica la forma de corregir y de poner las notas. "No hay variaciones y parece que todas las correcciones fueran del mismo maestro", dijo la especialista, mientras examinaba la grafía de las calificaciones en cuadernos que databan de 1949, 1966 y 1993, entre otros años.

Otra característica común es la estructura del cuaderno, que agrupa distintas disciplinas. Sólo después de la década de los 70 comenzaron a utilizarse en los grados superiores carpetas diferentes para cada materia, aunque en los grados inferiores se mantiene la estructura tradicional.

"Al ejercicio 117 de matemática le sigue el ejercicio 123 de lengua o el 78 de ciencias naturales", describió, al mostrar que el orden estructurado de los cuadernos prevalece muchas veces por encima de los contenidos.

Sistema de control

La especialista explicó que el desarrollo del cuaderno de clase se vincula con la estructura del sistema educativo, que encierra un mecanismo de control muy fuerte.

Explicó que en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial surgió el movimiento de la Escuela Nueva, que propició el uso del cuaderno único. Ello simplificaba el trabajo de los supervisores y directores. "Mirando un cuaderno, el director sabía qué se enseñaba en el aula; y mirando siete cuadernos, el supervisor conocía qué se había hecho en la escuela durante un día de clase", comentó.

Enumerar los ejercicios ayudaba a medir el índice de productividad de los maestros, un criterio que hoy está cambiando, dado que ahora el control ya no se hace sobre los procesos, sino sobre los resultados. "El maestro puede hacer lo que quiere, pero lo importante es que los alumnos obtengan un buen rendimiento en los operativos de evaluación", expresó la autora de la investigación.

Expresión libre

Los primeros cambios en los cuadernos de clase se presentan "a partir de los años 70, cuando se intensifican las ilustraciones libres, se abandona el clásico Simulcop y se permite al chico expresarse sin límites, en vez de calcar", reveló Gvirtz.

Los chicos comienzan a elegir los colores, lo que permite distinguir los dibujos de las niñas de aquellos de los varones. Además, aparece el uso del marcador, y la birome comienza a sustituir la vieja lapicera. Pero una característica singular se mantiene invariable: las carátulas.

"El que más trabaja en el cuaderno es el estudiante. Sin embargo, es el último que aparece en la primera hoja, donde se mencionan la escuela, el supervisor del distrito, el director, el vicedirector, el maestro y, sólo al final, el del propio alumno", advirtió la doctora Gvirtz, quien aconseja dejar de lado ese esquema para mejorar la estima del verdadero protagonista del cuaderno de clase.

Ejemplos de rechazo a decisiones políticas

A lo largo del siglo, Gvirtz percibió dos rupturas en el sistema educativo: en la época de Perón (entre 1949 y 1955) y durante el último gobierno militar (1976/1983).

A partir de 1949, el gobierno quiso imponer en las aulas ciertas enseñanzas vinculadas con la doctrina peronista, entre las que se incluía la lectura obligada de "La razón de mi vida", la autobiografía de Eva Perón.

"Pese a esa imposición, en los cuadernos de clase se refleja un rechazo por parte de los docentes. No se trataba de una oposición político-gremial, sino político-pedagógica, ya que los maestros no aceptan ninguna injerencia en la actividad escolar", comentó la autora.

En 1981, durante el gobierno militar, el intendente la ciudad de Buenos Aires dictó una resolución por la cual sólo se podían enseñar en primer grado 13 letras del alfabeto, lo que obligó a editar nuevos libros de textos para acompañar el cumplimiento de esa resolución.

"Sin embargo, ningún cuaderno refleja la enseñanza de 13 letras, por considerarla una medida arbitraria", explicó Gvirtz. Al principio, algunos maestros hacían trabajar a los alumnos en dos cuadernos, uno "oficial" y otro "real", pero luego la disposición cayó en desuso. .

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