Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Qué es de la vida del galán de telenovelas Jorge Schubert

Espectáculos

De tercero en discordia a poeta existencialista: fue en los 90 una revelación; hace algunos años decidió dedicarse a escribir libros sobre la vida y la muerte

Por   | LA NACION

 
Un actor que terminó encontrando su vocación en las letras. Foto: Sebastián Rodeiro
 

En los 90 era un galán. Trabajó en Zona de riesgo , fue por poco tiempo el hombre de Mujercitas , también participó de Ricos y famosos y después se radicó en Venezuela, donde enloqueció a las amantes de las telenovelas con su co-protagónico con María Conchita Alonso en Alejandra . Acá, era el tercero en discordia, allá el principal. Como muchos actores del género fue a probar suerte a otros países de habla hispana. Fue en esa cruzada que encontró a la futura madre de sus hijos, una periodista de Radio Caracas, quien -según cuenta el actor- cuando vio su foto dijo que se iba a casar con él.

¿Hoy? Jorge Schubert no reniega de su pasado, aprendió mucho de jugar a ser solamente una cara bonita. "Hay que interpretar un galán, no es cosa fácil", dice, sentado en un sillón verde, mientras acomoda su pelo. Tiene 47 años y a pesar de estar alejado de la actuación conserva su toque seductor, en la voz, en sus movimientos. Habla casi sin eses, es de Pigüe, se alejó de su pueblo para dedicarse al teatro y terminó pasando algunas temporadas en tierras caribeñas. ¿Ahora? Vive en Buenos Aires, tiene cuatro hijos y se dedica a escribir libros sobre las preguntas existenciales y sus respuestas, y, además, da conferencias sobre estas temáticas.

Como un profeta, Schubert elige cada palabra para explicar de qué trata su obra. "Mis libros son para todos pero no para cualquier momento", argumenta. Habla de la vida, de la muerte, de los miedos. Cuenta con cierto guiño que a su primer libro ( Despertar en la tierra, editado en 2008 ) los críticos lo referenciaron con Hermann Hesse y El principito. La literatura filosófica es su norte, elige como modelos a Sócrates y Jesús. ¿La actuación? Por ahora, quedó en el recuerdo.

Acaba de presentar su tercera obra en la feria del libro, se llama Otro punto de vista. Cuando describe cómo llegó a él el impulso de contar a través de la palabra habla de un llamado, de una vocación que lo acompaña desde muy chico, cuando se dio cuenta de que se iba a morir, por eso el segundo libro que publicó en 2011 lo tituló Morir a tiempo .

-¿Cómo surge el Jorge Schubert escritor?

-La vida es algo que uno se va enterando. Un día me enteré de que tenía un bolígrafo, y que tenía ganas de escribir. Entonces, todo se dio, no porqué lo había planeado ni porqué fuera lo mejor que podía hacer por mis necesidades económicas, todo lo contrario. Empecé a escribir y sentí que me había metido en un lugar que no tenía vuelta y en el camino me fui enterando. Yo no escribo para nadie, escribo para mí. Me interesa mucho saber qué quiere decir estar vivo y entendí que si existían esas preguntas, tenían que tener respuestas. El escritor está más cerca de ese recuerda , así surgió Despertar en la tierra.

-¿Te gustaba escribir antes? ¿Qué lecturas preferís?

-Siempre leí y cosas muy variadas. Leí libros más sobre el plano de la existencia, a los 13 me devoré Juan Salvador Gaviota . Me gusta mucho Neale Donald Walsch, sobre todo Conversaciones con dios . He leído mucho sobre ese tema. Me identifico con Sócrates y Jesús. Son los que me inspiran, que capto, los siento de la familia.

-¿Sos católico?

-No, soy de todas de las religiones. Pertenezco a una familia católica y Jesús me llegó por ahí. Dios trasciende todo. En definitiva, todas las religiones hablan de lo mismo, del amor

 
Schubert, desde chico, se siente conectado con las preguntas existenciales. Foto: Sebastián Rodeiro
 

-¿Tenés rutinas a la hora de escribir?

-Con Despertar en la tierra , cuando yo decía "voy a escribir", no podía escribir nada y cuándo decía "voy a enterarme a ver cómo sigue" cambiaba. El plano de la mente estructurada le dejaba paso a la curiosidad. Me dejaba abordar por la creatividad y no que sea mi cabeza ya programada y conocida la que quiera resolver. Eso lo llevo a la vida, y en general me doy cuenta que no tenemos planes y está buenísimo no tener planes pero para eso hay que confiar en la vida.

-Tu carrera actoral fue fluctuante, trabajaste en telenovelas, viajaste, volviste y estuviste haciendo papeles en diferentes programas, también hiciste teatro, pero desde que te abocaste a la literatura parece que dejaste el actor de lado... ¿Extrañás ese mundo?

-Mirá, me pasa esto con la actuación: hacé de cuenta que soy un chico soltero al que le preguntan: "¿te gustan las chicas?" La respuesta es "sí"; ahora "¿estás enamorado?" "Y, no". Eso no quiere decir que mañana diga "Ay, me volví a enamorar". Con la actuación me pasa eso, me encanta. En este momento no estoy enamorado de nada puntual. No siento ese llamado, si el día de mañana aparece ese personaje que me moviliza, que me lleve hacia ahí, iré. Y por otro lado, el actor me dio un regalo fantástico, porque el actor no puede juzgar a sus personajes, los tiene que defender. Entonces esto me abrió mucho el alma y el corazón hacia un asesino, hacia un violador, hacia un ladrón, hacia un tipo que tuviera comportamientos con los que podría no estar de acuerdo pero que, gracias a eso, los comprendo.

-¿Cómo te sentías haciendo de galán?

-Nunca me lo creí a eso. Porque de alguna manera siempre me pareció que mi llegada con la gente pasaba por otro lado y que tenía que ver algo distinto, llamale algo que irradia el alma. No sé cómo se llamaría... Siempre vi que mi relación con la gente pasaba por algo que tenía que ver con el alma más que con lo físico. Después me fui incomodando con lo de galán...

-¿Te divertía?

-Yo todo lo que hice en general me divirtió. Lo más interesante de todo es entregarte a una escena que emocionalmente la pudiste percibir pero que todavía no la experimentaste. Entonces, llegar a esa escena y que suceda todo ese movimiento emocional y comprender que es mentira porque yo le estoy dando entidad, porque está claro que le está pasando a un personaje en una circunstancia que no es la mía. Todo eso me parecía fantástico. Poder mandar a matar a alguien y que eso fuera re legal y que además te pagaran por eso, me parece un privilegio tremendo.

-¿Cómo te definirías: como actor, escritor o filósofo?

-Sería todo eso, depende del momento. Básicamente tengo una enorme necesidad de comunicar para encontrarme. Tengo una frase en uno de mis libros que dice: "De tanto explicarlo lo terminé entendiendo".

-¿No te sentís un poco místico?

-¿Qué quiere decir místico? ¿Sabés por qué escribí? Una de las razones es que la vida no pasa por una sola cosa, es porque a mí me llamaba poderosamente la atención que lo que para mí era muy evidente -por ejemplo que nadie era culpable de lo que nos pasaba- para otros no. Ver que algunas cosas que desde mi lugar, desde mi punto de vista en general no se las veía, eso fue lo que me llevó a escribir..

TEMAS DE HOYArgentina en defaultNarcotráficoElecciones 2015Mundial de BásquetUS Open