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Un fenómeno cinematográfico

Actuar en más de un idioma

Espectáculos

Encabezados por el "compatriota" Viggo Mortensen, un puñado de estrellas de Hollywood ha logrado labrarse una segunda carrera en otras culturas, entre las que se destaca Francia

Por   | The New York Times

NUEVA YORK.- En su última película, el thriller Todos tienen un plan , Viggo Mortensen interpreta a dos hermanos mellizos: uno es un doctor en la crisis de la mediana edad; el otro, alguien involucrado en todo tipo de negocios turbios. En su última aparición en la pantalla grande, Dans la maison (En la casa), Kristin Scott Thomas es la directora de una galería de arte cuyo matrimonio comienza a tambalear cuando su esposo, profesor en una escuela secundaria, siente un interés impropio por una alumna.

Mortensen ha interpretado antes personajes con crisis existenciales, en películas como Promesas del Este y Una historia violenta y, como lo atestiguan El paciente inglés y Gosford Park , Scott Thomas es especialista en criaturas elegantes y reservadas. Pero hay una gran diferencia entre estos personajes y otros en la carrera de estas dos estrellas: en la película de Mortensen, él habla sólo castellano y, en la película de Scott Thomas, ella habla sólo francés.

Ambos actores, nominados al Oscar, son raros ejemplos de intérpretes famosos en Hollywood que han hecho una distinguida carrera en otros idiomas. Scott Thomas ha hecho más de una docena de films en francés y recibió múltiples nominaciones para el César, mientras que Mortensen fue nominado al Goya por Ala triste

"Me gusta el desafío", dice Mortensen cuando se le pregunta por qué eligió actuar en Todos tienen un plan , de la argentina Ana Piterbarg (que se estrenó en los EE.UU. el último 22 de marzo). "Leo todo lo que tengo a mano, y tengo una mente abierta. El juego sólo cambia siempre que siga tratando de hacer cosas nuevas."

Concedido, Mortensen y Scott Thomas tienen una ventaja ante la mayoría de las estrellas de Hollywood. Él pasó gran parte de su infancia en la Argentina y dice que el inglés y el castellano "están en igualdad de condiciones" en su cabeza, mientras que ella fue educada en Inglaterra por monjas belgas, llegó de adolescente a Francia para estudiar teatro y se casó con un francés.

Pero como muy pocas películas habladas en idiomas que no son el inglés logran estrenarse en los Estados Unidos, son muy pocos en ese país los que están al tanto de casos como los de Mortensen y Scott Thomas y de varios otros actores políglotas, como Gillian Anderson, que recientemente actuó en la película de Ursula Meier en francés Enfant d' en Haut , o Kevin Kline, que interpretaba en Joueuse a un doctor norteamericano viudo que vive en Córcega y que recobra su gusto por la vida al enseñarle ajedrez a la señora que limpia su casa (Sandrine Bonnaire).

"Me inclino a buscar cosas diferentes, que de alguna manera puedan convertirse en un aprendizaje -dice Kline sobre su decisión de aceptar el papel-. Siempre me interesó saber si hay alguna diferencia entre los actores franceses y norteamericanos y había una sola manera de descubrirlo. Pensaba además que hablar en francés me brindaría algo diferente y así fue."

Claramente más actores de habla inglesa, incluidos los de probado éxito de taquilla en Hollywood, podrían tomar ese mismo camino si así lo eligieran: después de todo, Sandra Bullock es esencialmente bilingüe en alemán e inglés; Bradley Cooper y Emma Thompson hablan francés, y Colin Firth habla italiano fluidamente (aunque con acento).

Consultada al respecto, Scott Thomas propone a Jodie Foster, que estudió en el Liceo Francés de Los Ángeles y habla un francés casi impecable -y un italiano más que pasable- como a alguien con las habilidades para dar ese salto. En 2004, Foster interpretó un pequeño papel en un film francés Amor eterno , junto a Marion Cotillard y Audrey Tautou. "He visto actuar a Jodie Foster en francés -dice Scott Thomas-. Ella podría hacer mucho más si quisiera."

Pero Mortensen cree que la estructura de la industria cinematográfica puede desalentar a los actores norteamericanos y a otros de habla inglesa a aceptar papeles en otros idiomas. Si bien es habitual que los actores europeos vayan a Hollywood a actuar en inglés, si uno se remite a los días de Charles Boyer y de Sophia Loren, un actor norteamericano que viaje en dirección contraria podría tener que pagar un precio por ello. "Si tienen una carrera activa en TV o en películas en los EE.UU. y les está yendo bien, ir a hacer una película que nunca se estrenará en el mercado norteamericano, filmada en otro país y en otra lengua, podría ser una aventura divertida pero también algo que no querrías hacer más de un par de veces -afirma Mortensen-. Porque si uno está fuera del candelero se pierde el alto perfil, así que hay cierto peligro. Mucha gente de Los Ángeles puede olvidarse de uno."

A pesar de que Mortensen actualmente vive en Madrid -donde el año pasado actuó en la obra de Ariel Dorfman Purgatorio - dice: "Conscientemente no busco hacer algo en otro idioma que no sea el inglés. Siempre me fijo en la historia, en los proyectos, y ésta era una gran historia -explica el intérprete sobre su decisión de filmar Todos tienen un plan , cuyo guión recibió en la sede social de San Lorenzo de Almagro, el club de sus amores- . Lo que quiero decir es que no querría hacer una película argentina sólo por hacer una película argentina".

Scott Thomas sugiere que el temor podría también ser un factor para que más actores de habla inglesa no acepten papeles en lenguas extranjeras. "Vengo haciendo esto hace mucho tiempo, pero sé que empezar fue muy duro. Estaba aterrorizada y me preocupaba por cómo pronunciar esto o aquello. Es divertido, pero realmente uno se expone." Kline tuvo una experiencia similar cuando firmó para hacer Joueuse . Él había interpretado a un francés en Quiero decirte que te amo , junto a Meg Ryan, en 1995, e hizo entrevistas en francés cuando fue a París para promocionar su película, pero descubrió que actuar en ese idioma era bastante más difícil. "Me llevó más tiempo aprender la letra porque tenía que asimilar la construcción de las frases y, de alguna manera, hacerlas mías -recuerda-. Uno no puede estar traduciendo el guión en tu cabeza, hay que comprender las inflexiones y acentos, la melodía del texto." A pesar de eso, Kline está seguro de que hará otra película en francés, para lo que recibe propuestas con regularidad (está leyendo una de ellas en este momento). "Cuando los directores saben que uno ya ha hecho una película, dejan de preguntarse si puede aprender a hablar en francés."

Scott Thomas pasó la mayor parte de su carrera fuera de Hollywood, decisión que le parece "benéfica". Dice también haber adoptado la estrategia de alternar películas en inglés y en francés para maximizar sus posibilidades de representar personajes desafiantes. "Una de las razones por las que me gusta trabajar en francés es que hay papeles interesantes para mujeres de mi edad", afirmó la actriz, de 52 años. A los directores y productores franceses "les preocupa menos contratar a mujeres que tengan más de 35 años. Isabelle Huppert, Juliette Binoche, Charlotte Rampling y yo sobrevivimos y prosperamos en esa atmósfera. Los papeles son menos que cuando uno tenía veinte, pero todavía los hay. La cultura francesa ve a la experiencia, por usar un eufemismo, como algo bueno. El único inconveniente -agrega, en broma- es que tengo que trabajar el doble que los demás porque tengo que mantener ambas carreras activas".

François Ozon, que dirigió a Scott Thomas en Dans la maison y a la también británica Rampling en La piscina sostuvo que "la tradición francesa es bastante especial" al dar la bienvenida a los actores de habla inglesa, "porque amamos a las actrices extranjeras y los acentos diferentes". Hay, de hecho, una larga tradición de intérpretes norteamericanos que se abren espacios en el cine francés: Jean Seberg, nacida en Iowa, fue una de las musas de la n ouvelle vague; Jane Fonda incursionó en películas francesas al comienzo de su carrera y recientemente volvió para filmar ¿Y si vivimos todos juntos? , de Stéphane Robelin.

Pero lo que no está claro es si estrellas como Mortensen y Scott Thomas son fenómenos atípicos. Entre los jóvenes intérpretes hollywoodenses hay posibilidades: Mila Kunis emigró de Ucrania a los EE.UU.; Natalie Portman habla hebreo; Morena Baccarin y Jordana Brewster hablan portugués y Joseph Gordon- Levitt fue alabado en Francia por su dominio del francés. ¿Es una opción que debería buscarse? Mortensen, que acaba de filmar con el argentino Lisandro Alonso y más adelante hará su primer papel en francés en una adaptación de una obra de Albert Camus, piensa que sí. "No nos va a matar. Definitivamente aprenderás algo al intentarlo. Es gratificante actuar en otro idioma, así como representar a alguien de otra época. Si uno tiene cierta habilidad, me parece que hay que aprovecharla."

Argentinos en inglés

De Fernando Lamas a Mía Maestro, los connacionales en Hollywood

Los argentinos, sobre todo galanes como Fernando Lamas y Carlos Thompson, dejaron su marca en el Hollywood clásico. Más cerca en el tiempo, el Oscar abrió las puertas a artistas locales para hacer carrera en Hollywood: Norma Aleandro actuó junto a Anthony Hopkins (One Man's War) e Isabella Rossellini (Cousins) y recibió una nominación al Oscar por Gaby: a True Story, mientras que Luis Puenzo dirigió allí Gringo viejo. El triunfo de El secreto de sus ojos consolidó el prestigio de Juan José Campanella en la industria, labrada sobre todo en la TV. Mía Maestro, por su parte, actuó en Frida y en la saga Crepúsculo, así como en la serie Alias.

Traducción de María Elena Rey.

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