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Venezuela

El chavismo, enfurecido con Santos por una reunión con Capriles

El Mundo

El gobierno de Maduro evaluará si continúa participando en el diálogo de paz con las FARC; Cabello dijo que el presidente colombiano "recibió a un asesino en su palacio"

Por   | Para LA NACION

CARACAS.- El líder opositor Henrique Capriles escapó ayer del cerco político y mediático al que lo somete el chavismo en Venezuela para entrevistarse con Juan Manuel Santos, presidente de Colombia. Una victoria diplomática para una oposición necesitada de ellas.

Y, sobre todo, una derrota para el chavismo, que reaccionó con furia tras conocerse la reunión en Bogotá. "Nos sorprende que el presidente de Colombia reciba al ex candidato perdedor en su país. Tanto que nuestro comandante eterno [Hugo Chávez] le dijo a Santos que evitara descarrilar el tren de las buenas relaciones, ahora le pone una bomba. Está recibiendo a un asesino en su palacio", atacó Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y el más radical de los líderes oficialistas.

El canciller Elías Jaua, que también atacó personalmente a Capriles, fue más allá y anunció que Venezuela evaluará continuar su participación en las negociaciones de paz entre el gobierno colombiano y las FARC, que se desarrollan en La Habana.

"[Capriles está] contando la verdad al mundo", se defendió Carlos Ocariz, que fue director de su campaña, una vez terminada la reunión de "carácter privado".

El desayuno con Santos y con la canciller María Ángela Holguín fue "una reunión muy cordial", resumió Capriles, empeñado en que "Colombia y América latina conozcan la situación de las instituciones en Venezuela".

"Cuando usted siente que las instituciones no funcionan, usted tiene que prender las alarmas, y las alarmas son las instituciones internacionales", dijo Capriles.

El líder opositor insistió en el incumplimiento de los acuerdos alcanzados en la reunión de Unasur con respecto a la auditoría de las elecciones presidenciales. En aquella cumbre extraordinaria, celebrada en Lima, fueron precisamente Colombia y Brasil los países que más presionaron para que el presidente Nicolás Maduro aceptara lo que él mismo había prometido en la noche electoral.

"Se robaron las elecciones y no quieren que se diga ni dentro ni fuera de Venezuela", denunció Capriles, que también criticó en Bogotá las embestidas contra los medios de comunicación. "La situación es cada día más difícil. El gobierno está comprando los medios privados para que en nuestro país sólo se conozca su voz", añadió, implorando incluso: "No dejen a Venezuela sola, se lo ruego".

Los ecos de la ira chavista llegaron de inmediato hasta los oídos del líder opositor. "Son picadas de mosquito, me tienen sin cuidado. Mi agenda es transparente", se defendió Capriles, mientras bromeaba a costa del "grupito de personas [manifestantes]" que, según dijo, le envía la embajada venezolana cada vez que viaja.

"Me imagino que la primera pregunta que le hizo el presidente Santos al asesino fascista Capriles fue por los muertos del 15 y 16 de abril", escribió en Twitter Diosdado Cabello.

"Es una actitud poco conciliatoria de un gobierno que dice ser amigo de Venezuela. Cuando Santos le recibe lo hace para que las reuniones con J.J. Rendón [asesor político establecido en Miami] y el narcoparaco Uribe pasen desapercibidas. Santos le dio una patada a la mesa", concluyó el líder del ala militar del chavismo.

Las declaraciones de Cabello sitúan las relaciones entre los dos países en el peor momento tras la "paz" firmada entre Chávez y Santos al llegar éste a la presidencia y transformarse en "el nuevo mejor amigo" del mandatario fallecido. Atrás quedaban los históricos "vientos de guerra" gritados por el líder bolivariano en 2009 y 2010, que enfrentaron agriamente a los dos países. Incluso Chávez ordenó a sus generales que enviasen sus divisiones a la frontera.

Dos hechos, uno de ellos precisamente con el líder del ala militar del chavismo como protagonista, pusieron a la opinión pública colombiana contra Caracas en las últimas semanas. Primero, la emboscada violenta contra diputados de la oposición en el Parlamento, que preside Cabello con mano de hierro. Y segundo, la acusación de Maduro contra el ex presidente Álvaro Uribe, a quien culpó del asesinato de un periodista en Caracas.

Este hecho motivó un pequeño tirón de orejas diplomático de Bogotá. Las investigaciones policiales jamás tuvieron en cuenta la extravagancia presidencial.

En las horas previas a su viaje, Capriles, que también dialogó con los presidentes del Senado y de la Cámara de Representantes, soportó las acusaciones del propio presidente. "La derecha fascista y el imperio me están cazando. Estoy obligado a cuidar mi vida", se lamentó Maduro. Desde que llegó al poder, el líder chavista denunció una treintena de conspiraciones, sin aportar jamás ninguna prueba..

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