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Reunión

Repsol contraataca y le apunta a Galuccio por su "sueldo secreto"

Economía

MADRID.- El presidente de Repsol, Antonio Brufau, decidió jugar fuerte cuando se enteró de que YPF amenazaba con denunciarlo por un supuesto reparto de sobresueldos en el directorio de la petrolera antes de la expropiación.

Encomendó a su equipo legal analizar posibles demandas por injurias, ordenó desmentir las acusaciones y puso el dedo en la llaga: la multinacional española recordó que Miguel Galuccio, el CEO nombrado por el kirchnerismo, cobra un sueldo cuyo monto se preserva como un secreto de Estado.

Así y todo, en Repsol sospechan que la denuncia no se formalizará y que se trató de una operación de la Casa Rosada para embarrar a Brufau antes de la junta anual de accionistas, que el ejecutivo catalán presidirá esta tarde en Madrid.

Cristina Kirchner sueña con forzar un cambio de mando en Repsol. Cree que así podrá llegar a un acuerdo beneficioso sobre la expropiación, que ella decidió hace un año, para cerrar el pleito que le impide conseguir socios internacionales para explotar el megayacimiento de Vaca Muerta. Para eso, abrió canales de diálogo con accionistas de la petrolera, hasta ahora sin resultados a la vista.

YPF incluyó entre los temas por tratar en una asamblea que se desarrollaba anoche en Puerto Madero qué medidas tomar ante la supuesta "percepción de honorarios en exceso" de los antiguos directores. Según dejó trascender esta semana la empresa, una auditoría interna determinó que se habrían distribuido en 2011 unos $ 44 millones de manera irregular.

Pero había motivos para suponer que el kirchnerismo se quedará en amenazas. Si considerara ilegales los pagos a los miembros del directorio expondría a su representante en ese cuerpo en tiempos de Repsol, Roberto Baratta, funcionario de máxima confianza del ministro Julio De Vido. Además, dejaría en evidencia que todos los recibos eran sellados por el entonces gerente de Recursos Humanos de la petrolera, Fernando Dazo, hoy un director muy allegado a Galuccio.

"La suma de todos los honorarios atribuidos a los miembros del directorio durante los pasados años, incluidos los que YPF asegura que corresponden a sobresueldos, es prácticamente igual a la que reportó YPF este año (111 millones de pesos en 2011, contra 100 millones en 2012)", señaló ayer Repsol en un comunicado. Allí agregó: "Eso sí, se continúa sin conocer la retribución actual del presidente Galuccio".

Añadió que el CEO kirchnerista creó un "comité de compensaciones" en el que se deciden los honorarios sin control del directorio (en el que Repsol todavía tiene el 12% de las acciones). Ese comité -que integran Dazo y otro director- dispone cuánto se lleva cada ejecutivo.

Repsol enfatizó que todos los honorarios se pagaron de acuerdo con la legislación vigente y constan en la contabilidad pública. "Fueron siempre aprobados por el directorio, por todos sus miembros, incluido el representante del Estado argentino", señaló. En esa línea, difundió lo que cobró Brufau por su papel de presidente de YPF-Repsol: $ 408.240 en todo 2010 y $ 498.888 en 2011.

Brufau pasó todo el día en su despacho de Madrid para terminar su presentación de hoy ante los accionistas, atento a los datos que llegaban de Buenos Aires. A varios de sus asesores les tocaría trasnochar a la espera de la asamblea de YPF, que empezaba en Buenos Aires cerca de la madrugada española.

¿Se animaría el Gobierno a aprobar la denuncia judicial contra Brufau? Ayer por la tarde, no estaba decidida. Fuentes kirchneristas sugerían que la amenaza buscaba darles argumentos a los accionistas de la compañía para empujar la salida de Brufau (algo que no se discutirá en la junta de accionistas).

El plan oficial de conspirar para cambiar al presidente es una operación al menos compleja. Repsol tiene en su directorio a Caixabank, la mexicana Pemex, la sociedad Temasek (de Singapur), la constructora Sacyr y varios fondos de inversión norteamericanos.

Brufau no tiene intención de rendirse. En la junta de hoy se espera que haga referencia al caso YPF y que ratifique la batalla judicial contra la Argentina mientras el Gobierno no acepte pagar por la expropiación. "Es preferible un buen pleito a un mal acuerdo", suele decir.

En la última reunión del directorio fue descartado por unanimidad el borrador de propuesta que le transmitió el Gobierno a Isidro Fainé, presidente de Caixabank, el mayor accionista de Repsol (con un 13%). La Casa Rosada le ofrecía una compensación en bonos y una participación minoritaria en una nueva empresa controlada por YPF para explotar una zona de Vaca Muerta. "Nos echaron con una pistola en la cabeza y ahora quieren que volvamos a ser socios de ellos", se quejan en la sede de la petrolera.

Brufau ya advirtió que sólo aceptará un pago en efectivo o en activos líquidos. En la reunión de hoy, el empresario presentará números positivos de Repsol después del terremoto que significó la expropiación. Intentará mostrarse blindado ante la ofensiva argentina..

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