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Catástrofe en el Excel: el costo real de la inundación de La Plata

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PARA LA NACION
Domingo 02 de junio de 2013
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Para aquellos que acusan a los economistas de ser ratas de escritorio, que pasan sus horas con la nariz pegada al monitor de la computadora, lejos del barro del mundo real, bien vale contar la historia de María Laura Alzúa, una investigadora del Conicet y del Cedlas de La Plata, que trabaja últimamente con experimentos de campo en países como Uganda, Mali, Mongolia o Nigeria, tierras castigadas por hambrunas, guerras civiles y desastres naturales.

En las últimas semanas, Alzúa no necesitó tomarse un avión para aplicar herramientas económicas al estudio de una catástrofe. Con el apoyo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y del Cedlas, coordinó la evaluación más ambiciosa que se haya hecho hasta ahora sobre los costos de la trágica inundación del 2 y 3 de abril en la ciudad de las diagonales. Sólo en bienes materiales, el análisis llegó a contabilizar 3400 millones de pesos en pérdidas. A ese valor todavía hay que sumarle días de escuela y de trabajo perdidos, enfermedades, traumas y otros costos que se están procesando.

La encuesta se realizó los días 27 y 28 de abril y 4 y 5 de mayo, y estuvo a cargo de estudiantes de economía avanzados de la UNLP y de investigadores del Cedlas, que relevaron 1337 hogares. El estudio permitió determinar que más de un tercio de las viviendas de La Plata (34,7%) fueron afectadas en forma directa por la inundación, lo cual equivale a 78.631 hogares.

Foto: Archivo

La altura promedio del agua que entró en las unidades fue de 48 centímetros y 21,17% de los damnificados sufrió pérdidas en sus comercios. Por cada hogar, el costo promedio en electrodomésticos dañados fue de más de 10.000 pesos, mientras que en muebles la pérdida media llegó a 24.780 pesos; y en ropa y zapatillas, a $ 4500. La inundación provocó también que se perdieran entre 5,9 y 5,2 días de clases, y los servicios públicos se interrumpieron, también en promedio, por 3,35 días.

"Un dato interesante que permite dar cuenta de la gravedad del fenómeno es el hecho de que 72,8% de los hogares afectados nunca había registrado inundaciones en el pasado", cuenta Alzúa sobre las conclusiones de la encuesta, que fueron anticipadas a LA NACION.

La investigadora acaba de terminar un estudio de economía del comportamiento sobre hábitos sanitarios en la zona rural de Mali, que fue financiado por la fundación de Bill y Melinda Gates. En el medio del trabajo, el norte del país africano fue ocupado por islamistas extremos, y más adelante liberado por tropas francesas y chadianas. Mientras realizaba sus mediciones, la "economista sin fronteras" se sentía, cuenta, "en una historieta de Tintín del siglo XXI".

Aunque sus efectos monetarios son enormes, la "economía de las catástrofes" es una zona relativamente poco explorada por la ciencia sombría. Uno de los escasos estudios amplios que existen al respecto lo realizó el año pasado el economista argentino Sebastián Galiani, de la Udesa y de la Universidad de Maryland, junto con colegas del BID, de la Universidad de Washington en Saint Louis y de la Universidad de Hawaii. Galiani analizó cientos de catástrofes naturales de las últimas décadas, desde los terremotos de Chile y Haití en 2010 hasta el tsunami del océano Índico de 2004, pasando por el huracán Katrina y por tormentas e inundaciones a gran escala.

"Todos los esfuerzos de la academia, por lo general, están puestos en mejorar nuestra habilidad para predecir las catástrofes, pero hay muy poco research sobre el día después", cuenta Galiani. Una de sus conclusiones fue que sólo los desastres muy graves (en el 1% extremo de la distribución) resultan tener costos similares a los de una crisis macroeconómica.

El caso de la inundación de La Plata está siendo objeto de estudio para otras facetas de análisis académico, como la evaluación de políticas públicas y la respuesta del Estado ante situaciones de emergencia extrema. Natalia Aquilino, especialista en monitoreo y evaluación del Cippec, destaca el trabajo que hizo en su momento la Cepal tras las inundaciones en Santa Fe en abril de 2003, y que relevaron pérdidas algo menores a las registradas en La Plata. "Un estudio de este tipo sirvió como apoyo a la formulación de una estrategia de recuperación y reconstrucción basada en los datos sistematizados y los hallazgos encontrados", marca Aquilino.

Una historia de perros

Alzúa vive en La Plata y tiene muchos conocidos que fueron afectados por las lluvias, pero en su casa no entró agua, aunque sí tuvo pérdidas en una vivienda que está refaccionando y a la que se pensaba mudar en breve. Más castigado por el desastre resultó Martín Tetaz, otro economista de la UNLP y del Cedlas, especializado en temas no convencionales, que participó en la medición de costos de las inundaciones de abril.

"En la zona de casa (calles 66 y 30) empezó a llover a las cinco de la tardes, dos horas de diluvio hasta que aflojó un poco la intensidad, cerca de las 19 -recuerda Tetaz-. Pero ahí vino lo peor, porque empezó a bajar el agua que no había escurrido desde la parte más alta de la ciudad (Los Hornos), con lo cual pasaba un río de piedras y barro por la esquina de 66 y 28." Cuando salió a ver qué pasaba, sus dos perras, Pelu y Emma, se escaparon y desaparecieron. Tetaz las lloró y las dio por muertas por varios días.

Tres semanas más tarde, hubo un reencuentro en la plaza Malvinas entre 45 perros encontrados y más de 2000 dueños que habían perdido a sus mascotas. "A los cinco minutos apareció Pelu, fue el primer reencuentro dueño-mascota, una revolución total, los medios sacando fotos -rememora-. Diez minutos más tarde, cuando ya nos íbamos contentos, apareció Emma; la gente pensaba que estaba todo arreglado. ¿Cuál es la probabilidad de ubicar a dos perros, que encima habían sido encontrados en dos puntas distintas de la ciudad?"

¿Qué resultado dará la tristeza acumulada en esas tres semanas sin las mascotas, menos la alegría del reencuentro? Aunque se especializa en temas como el de la economía de la felicidad, Tetaz cree que hay un sinfín de costos que van a ser muy difíciles de medir en estudios económicos: "La ciudad estuvo colapsada por más de una semana y hay mucho miedo, diría pánico cada vez que llueve, como sucedió el lunes pasado". Economistas lejos de la asepsia de las oficinas y de la teoría en la estratosfera, y metidos en el barro hasta el fondo. Literalmente.

Números trágicos

4500Placares vacíosSon los pesos que se calcula que, en promedio, perdió cada familia afectada por las lluvias en ropa y calzado. Además, se estima que perdieron alrededor de 10.000 pesos en electrodomésticos.

3400Daños por el aguaSon los millones de pesos que contabilizó como pérdida de bienes materiales María Laura Alzúa, investigadora del Conicet y del Cedlas cuando relevó los daños de la inundación en La Plata.

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