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Las palabras

El "remedio" de Cristina

Opinión
 
 
  • "A veces debemos tragar un remedio (el blanqueo) que no nos gusta tanto."
    (Del diputado kirchnerista Héctor Recalde.)

T antos años de dosis altas hacen estragos. Es que no a todos les cae bien el mismo medicamento. Si a Néstor le hacía efecto cierta dosis de sulfato de hierro para imponer su voluntad, a Cristina esa prescripción acaba de sacarla de quicio, "sulfurándola" en público contra los que cree que no la defienden. Si al ex presidente le sentaba una pócima diaria de calcio para no fisurar más al peronismo, Cristina terminó calcificando al histórico movimiento en el cristal de La Cámpora, el único espejo que hoy le devuelve la imagen que quiere ver.

Si la automedicación política es peligrosa, la sobredosificación nos planta al borde del abismo.

Cristina debería leer el prospecto con atención. El "remedio de la democracia" promete una "acción terapéutica" saludable, pero está visto que ella la entiende hipnótica y se dedica a soñar hasta dónde puede forzarla para garantizarse un poder compacto, sin "efectos secundarios". La manipulación de la Justicia está expresamente prohibida en las "precauciones" del medicamento. El prospecto democrático advierte sobre los costos de tensar la cuerda de las instituciones, de convertirlas en elásticos cuyos latigazos terminen agrandando los surcos de pobreza, inseguridad y corrupción. Y hay una diferencia enorme entre digerir un remedio que no gusta y tragarse un sapo, aunque se nos pida hacerlo "a veces, cuando estamos en un momento difícil", como dijo el diputado kirchnerista Héctor Recalde respecto del insidioso perdón que dispuso el blanqueo de capitales.

La democracia está indicada para el "tratamiento a largo plazo", pero con alternancia. Buscar eternizarse es una "contraindicación" elemental de la cura trabajosamente recobrada. El "abuso y dependencia" son sus mayores "reacciones adversas".

Aunque farmacológicamente ilógico, en democracia no hay mejor garantía que "el efecto de la discontinuación" del ejercicio del poder en cumplimiento del recambio establecido por ley. Mientras tanto, ejercitar la "tolerancia" y procurar las "interacciones" entre quienes piensan distinto está indicado para completar con éxito el tratamiento.

Y, si de remedios se trata, no hay prescripción más efectiva que la de garantizar las libertades para que siempre estén a nuestro alcance, incluso, "al alcance de los niños". Aunque esto último contradiga a los prospectos..

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