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Investigación

Un policía mató de un tiro por la espalda a un joven en Zárate

Seguridad

El fiscal ordenó peritajes a la Gendarmería; el uniformado reconoció haber hecho el disparo y quedó detenido

En un confuso episodio ocurrido en la madrugada de ayer, Matías Barreto, de 18 años, fue asesinado por un efectivo de la comisaría 1» de Zárate.

El hecho ocurrió aproximadamente a la 1.30, cuando Barreto fue a buscar a su primo, un adolescente que estaba en la esquina de un jardín de infantes en construcción situado en la calle Pintos al 2200, a sólo 50 metros de su casa.

En ese momento, un móvil de la policía bonaerense arribó al lugar por la llamada al 911 de un vecino, que dijo haber visto a varias personas que robaban en el jardín. Sin embargo, esto fue desmentido por varios testigos, que niegan que algo así haya ocurrido.

Barreto llamó entonces a su primo y emprendió el regreso, cuando uno de los oficiales, por causas aún no aclaradas, le disparó en la espalda con munición de plomo. El joven murió en el acto.

Su padre, Ricardo Barreto, de 33 años, y su abuelo, Juan José López, de 66, lo llevaron, a pesar de todo, hasta el hospital zonal.

El padre de la víctima aseguró que, al recibir las malas noticias por parte de los médicos, el agente que efectuó el disparo le dijo: "Si se murió, te lo pago". Ricardo Barreto intentó tomar el arma reglamentaria del oficial, pero fue refrenado por López.

Esta caso se produce en un contexto de creciente inseguridad en la zona. En menos de una semana hubo cuatro muertos; uno de ellos, una mujer cuyo cuerpo apareció calcinado el martes (ver aparte).

En el caso ya intervino la Auditoría de Asuntos Internos del Ministerio de Justicia y Seguridad de la provincia, que desafectó a los tres agentes que participaron del procedimiento, el subteniente Silvio Barreto -que reconoció ser el autor del disparo que terminó con la vida del joven-, el teniente Daniel Gutiérrez y el ayudante de guardia, capitán Adalberto Loran.

Además, la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) descentralizada de Zárate, a cargo de Matías Zocca, ordenó la detención del policía que se autoincriminó.

Zocca encargó la investigación pericial del hecho a la Gendarmería, para evitar que la propia policía bonaerense participe de la pesquisa que involucra a un camarada.

En la escena del crimen los peritos no encontraron el cartucho detonado del escopetazo con el que ejecutaron al joven, lo que indica además que pudo haber algún tipo de complicidad por parte de los policías para protegerlo.

Si bien aún se aguardan los resultados de la autopsia para revelar si el oficial utilizó o no munición de plomo, como se sospecha, una fuente cercana al caso confirmó a LA NACION que Barreto murió producto de una herida de arma de fuego.

Tras el crimen, vecinos y familiares se juntaron en el lugar del hecho para armar un santuario improvisado en el que pusieron varios efectos personales de la víctima, entre ellos indumentaria deportiva del club Defensores Unidos de Zárate, del cual Barreto era hincha.

A la derecha del santuario había también una bandera con la leyenda "Justicia por Matías", escrita con grandes letras.

"Matías era un buen pibe, no robaba ni se drogaba. Trabajaba con su abuelo todos los días vendiendo helados para Arcor", dijo su tía Nélida.

Además de ese trabajo, también aprovechaba el tiempo para realizar una actividad similar, pero para una empresa local de galletitas.

"El miércoles habíamos tenido una muy buena jornada y Matías me pidió si le podía dar 20 pesos para tomar una cerveza con sus amigos", contó, entre sollozos, su abuelo Juan José López.

La noche anterior, y como recompensa por su compromiso con el trabajo, López le había comprado a su nieto un par de zapatillas; el abuelo dijo que el chico no se las puso para salir a la calle a buscar a su primo por miedo a ensuciarlas. Un par de pantuflas fueron lo último con lo que cubrió sus pies.

El cuarto en donde pasó sus últimos momentos todavía seguía como él lo había dejado. El juego de la consola PlayStation al que estaba jugando todavía seguía en pausa, ya que nadie de la familia se atrevió a desconectarlo..

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