Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Intercambiar y reciclar ropa, las dos claves del slow fashion

La producción y el consumo sustentables aterrizan en el terreno de la moda; se busca consumir menos y transformar lo que se tiene

SEGUIR
PARA LA NACION
Sábado 08 de junio de 2013
0

El mundo está lleno de cosas. De autos. De papeles. De envases. Y también de ropa. En un contexto en el que ganan lugar tendencias como el consumo responsable, el reciclaje, la recuperación de los residuos, el eco fashion y la slow life , también los procesos de producción, consumo y uso sustentables se hacen presentes en el mundo de la moda. ¿La idea? Consumir menos y transformar lo que ya se tiene, dejar de acumular y resignificar aquello que se dejó de usar. El intercambio y la reutilización: claves del slow fashion .

"Si empezamos a revolver nuestros armarios y los de nuestros amigos, vamos a descubrir que tenemos ropa para rato. Yo veo que hay tanto material en el planeta que quiero hacer algo con eso", cuenta Florencia Dacal, de 27 años, diseñadora, docente y, también, desde hace un año, modista: sus clientes le acercan prendas con un alto valor sentimental y ella las modifica a pedido.

En realidad, más que un emprendimiento vinculado a lo textil, lo de Florencia es un modo de vida. Según cuenta, desde los 12 años modifica ropa y recicla papel. Y no es la única que considera que ya existe suficiente ropa como para seguir produciendo de un modo desenfrenado, con el daño al medio ambiente que todo eso trae aparejado... Las ferias de intercambio de ropa entre amigos, por ejemplo, son una tendencia en alza como alternativa a los desmesurados precios de la ropa de marca y basadas en principios parecidos. ¿Qué proponen? Bajar el nivel de acumulación, valorar la reutilización como algo positivo, que los vínculos sociales no se reduzcan solamente a la lógica de compra-venta.

En Galpón de Ropa, Gonzalo Posse les da un toque cool a las prendas usadas
En Galpón de Ropa, Gonzalo Posse les da un toque cool a las prendas usadas. Foto: Gustavo Biosco

Desde hace cinco años, con cada cambio de temporada, Libertad Fructuoso, docente y licenciada en letras, saca bolsas de ropa de su armario y se fija qué prendas hace ya tiempo que no usa. Después se junta con sus amigas y ponen a disposición de las demás aquella ropa que les gusta mucho, que no está gastada, pero que se aburrieron de usar. La idea no es llevar lo viejo o apolillado, sino una prenda que tenga valor, de modo que el intercambio sea un modo de revalorizarla. "Nuevo es para mí algo novedoso, no algo sin uso. El uso tiene mucho valor, porque muestra el modo de vínculo con el mundo material y natural", define Libertad.

Estas preocupaciones, justamente, forman parte del universo teórico y práctico del escritor especializado en cultura y moda, Javier Arroyuelo, quien da talleres de reciclado de ropa con el fin de estimular el reciclaje. Frente a la gratificación inmediata, dice Arroyuelo, debemos priorizar una actitud más racional, tanto del lado del consumidor como del lado de quien produce. "Hasta épocas recientes, la ropa se conservaba, pasaba de mano, se transformaba. Estaba inscripta en el fluir de las cosas -sostiene-. Pero en estas últimas décadas la moda global entró a funcionar a un ritmo cada vez más acelerado como máquina financiera, saturando al mundo de productos no verdaderamente imprescindibles. Es hora de, por un lado, detener ese proceso, y por otro lado, ocuparse de sacar provecho de esas cantidades aterradoras de prendas desechadas, transformándolas antes de que se conviertan en más basura para el planeta."

Las marcas también

Teniendo esto en cuenta, muchas marcas comenzaron a poner en marcha acciones que buscan concientizar sobre los residuos textiles, bajar el impacto de la producción y apuntar a la sustentabilidad. A nivel local, hay experiencias como Sr. Amor, un proyecto proveniente del Ejército de Salvación, en el que a partir de ropa donada, diseñadores reconocidos la intervienen para armar nuevas prendas.

También está la rosarina Quier, que inventó una tela nueva y reversible a partir de finales de pieza y desechos textiles, lo cual también contribuye al ahorro, ya que una prenda cualquiera tiene más de un uso. Y 12-na, creada por dos diseñadores argentinos radicados en Chile, que intervienen ropa usada y con retazos de tela crean una nueva prenda.

En el mismo sentido, y siguiendo con la tendencia del reuso, la reconocida marca sueca H&M lanzó recientemente una campaña que insta a sus clientes a llevar ropa usada de cualquier marca -cuya tela se reutiliza, se recicla, se usa para generar energía o se comercializa en segunda mano-, a cambio de un voucher con un 15 por ciento de descuento.

Si bien puede resultar paradójico, ya que el gesto no estimula la conservación o el intercambio de lo que ya se tiene, sino la adquisición, el hecho de que grandes firmas lleven a cabo este tipo de acciones da cuenta de la necesidad de concientizar acerca de esta problemática. De esta forma, la actitud de los consumidores está empezando a cambiar, y eso también está influyendo en los procesos de producción.

Al Galpón

Gonzalo Posse creó Galpón de Ropa, un sitio de Internet para la compra y venta de ropa usada: en buen estado, de marca, con onda. En ese criterio de selección, y también en la presentación (todo huele bien, está lavado y planchado), estriba su valor agregado: despegar lo usado de la imagen apolillada, conseguir a buen precio prendas de calidad o vintage . "Darle un toque cool a la ropa usada", como él sintetiza.

"La idea empezó cuando un amigo me dijo que tenía ropa para vender y no sabía dónde llevarla. Empecé a hablar con conocidos y todos me decían que tenían algo para ofrecer. Eso derivó en un depósito de alrededor de mil prendas, catalogadas, lavadas y con fotos", explica Posse.

El gancho es el precio: un jean chupín de marca o unas botas pueden costar $ 70. Y, por supuesto, dejar de pensar que lo usado no sirve más. "La industria textil produce mucha contaminación. Nosotros, al no tener producción, no tenemos contaminación. Lo que queremos es que una persona que no usa algo lo venda, porque por ahí otro lo quiere, entonces actuamos de motor en esta reutilización", grafica Gonzalo.

En definitiva, sea reformándola, a cambio de plata, de descuentos, de otras prendas o por el simple hecho de alargar el ciclo de vida de los objetos que -a costa de energía y polución- se producen, la ropa usada está teniendo destinos mucho más interesantes que el fondo del placard. Las nuevas prácticas culturales y de consumo invierten la ecuación clásica de la primacía de lo nuevo por sobre lo usado. El desafío está planteado: ¿podremos ser capaces de encontrar la novedad en el uso?

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas