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El perfil

Alejandro Slokar, el juez K que impulsa desde adentro la reforma judicial y aspira a la Corte

Enfoques

Discípulo de Zaffaroni, académico destacado y funcionario ambicioso, es uno de los armadores de la agrupación Justicia Legítima

Por   | Para LA NACION

Habla de terminar con la aristocracia judicial, pero se viste como un hacendado, tiene una chacra y una 4 x 4, y vive en Recoleta. Discípulo de Raúl Eugenio Zaffaroni, es un prototipo del llamado "garantismo". Escribió cientos de artículos y hasta un tratado de derecho penal en el que sostiene que la prisión preventiva no es una pena, pero se niega a conceder arresto domiciliario en los juicios por delitos de lesa humanidad, aun cuando el acusado tenga más de 80 años. Alejandro Slokar, juez de la Cámara de Casación Penal y secretario de Política Criminal y Asuntos Penitenciarios de Néstor Kirchner, es un jurista repleto de contradicciones.

Es uno de los precursores y armadores políticos de Justicia Legítima, la asociación de fiscales, defensores y jueces que nació en diciembre de 2012 para impulsar "desde adentro" del Poder Judicial la "democratización" de la Justicia que encaró el Gobierno y que la oposición cuestiona. Defiende la reforma judicial K con algunas reservas, ambiguas, pero reservas al fin. "Es alguien que apoya este proceso, quiere sacar y saca ventajas con él, pero no es uno de sus ideólogos", precisa un jurista que habla off the record.

"Justicia Legítima no tiene un padre o una madre, sino que somos varios y nos manejamos de una manera bastante horizontal (lo cual lo hace un tanto caótico, aunque divertido)", dice un fiscal del grupo. "Por eso ahora tuvimos que hacer una asociación y poner autoridades, para que alguien ordene el debate. Pero no hay mandamases. Ahora están comenzando las represalias de la corporación, de gente que ha visto cuestionado su poder absoluto. Denegaciones de licencias, demoras en contratos y designaciones, entre otras cosas. Pequeños actos de poder mezquinos y, por supuesto, mediocres", sigue.

Un juez que conoce a Slokar y es crítico opina que la misión de Justicia Legítima no es cambiar la Justicia, sino que cambie de manos: "Como dice Lorenzetti, los K están replicando en el Poder Judicial lo que ya hicieron en otras instituciones. Primero dan una batalla cultural -para la que Justicia Legítima es bien funcional-, luego quitan recursos y finalmente ponen gente que les responda, que no necesariamente es iletrada".

"El Catedrático"

Slokar es un hombre ambicioso, de convicciones firmes y carácter difícil, coinciden quienes lo conocen bien, que sueña con un lugar en la Corte Suprema. En el Ministerio de Justicia le decían "el Catedrático" y aún lo recuerdan por sus ojos claros, su soberbia y sus malos modos. Sin embargo, todas las fuentes consultadas reconocen su vocación transformadora y que antes de tomar decisiones las estudiaba. "Él lideró un proceso de reforma en el sistema penitenciario federal, tanto en lo referido a transparencia como a derechos humanos, pero las cárceles siguen siendo un desastre total", dijo una ex funcionaria.

Lo mismo opinan muchos en la Casación, adonde llegó con la misión de renovar un tribunal con el que el Gobierno se había enfrentado dura y públicamente por demorar los juicios por violaciones de los derechos humanos durante la dictadura. A poco de asumir provocó la primera crisis interna del máximo tribunal penal del país, porque cuestionó el sistema de subrogancias que se utilizaba y pidió la renuncia de dos de sus pares, Luis María Cabral y Mariano González Palazzo. "Mientras sus colegas van en bote y pelean y hacen acuerdos por los salvavidas, él va en transatlántico y tiene previsto un helicóptero para ir a donde quiere", resume un magistrado.

Nació el 23 de febrero de 1963, en una familia de clase media. Pasó su infancia y su adolescencia en Hurlingham, donde sus padres tenían una librería. Hijo de la escuela pública, siempre fue muy estudioso y excelente alumno. Solía jugar tenis, pero entre leer y jugar, siempre elegía lo primero. Hincha de Independiente, tiene una hermana más grande, esposa de un militar. Es divorciado y la madre de su único hijo, Guido, es española.

No es un improvisado y no llegó adonde llegó por vínculos políticos. Quienes lo quieren y quienes lo critican reconocen que es un académico valioso y que tiene experiencia. Escribió centenares de artículos y capítulos de libros y dio conferencias en toda la región sobre criminología, sistema carcelario y sistema penal.

Empezó a estudiar derecho en la Universidad de Buenos Aires junto con un amigo del colegio, también de Hurlingham, y ahora juez federal, Julián Ercolini. Cuando cumplió 19 años, ingresó como meritorio en el Juzgado Penal Nº 1 de Morón y, un año más tarde, consiguió su primer cargo. Hizo toda la carrera trabajando en ese tribunal y llegó a ser secretario de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal de Morón.

Antes de recibirse de abogado, empezó a dar clases como ayudante alumno en la cátedra de Esteban Righi, el ex procurador general de la Nación y abogado del matrimonio Kirchner. Gracias a él conoció a Zaffaroni, que le dio una carta de recomendación para estudiar en España. Allá cursó un posgrado en delitos socioeconómicos en la Universidad de Barcelona e hizo una maestría en justicia criminal y criminología crítica.

De regreso, volvió a Tribunales y retomó las clases, pero cambió de cátedra en la UBA. Dejó a Righi y adoptó a Zaffaroni como su tutor. Para escribir en coautoría con él y el fiscal Alejandro Alagia el famoso Tratado de Derecho Penal trabajaron cinco años y recolectaron información en todo el mundo. Durante ese tiempo fue investigador del Conicet. Tantos años cerca del juez de la Corte hicieron que Slokar comparta con él no sólo una visión sobre el derecho penal y el sistema democrático, sino también ciertos modismos.

Es titular de cátedra designado por concurso en la UBA y en la Universidad Nacional de La Plata y, también por concurso, fue elegido en 1999 defensor general en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La Cámara de Casación, donde es juez desde 2011, no es un ámbito extraño para él. Durante cinco años, entre 1994 y 1999, en pleno gobierno menemista, trabajó como relator de Jorge Casanovas, el ex ministro de Justicia bonaerense fallecido, que personificó la política de seguridad de "mano dura".

"Alejandro no es una persona manejable, sino que actúa por convicciones propias. Es decente y honesto, no sólo en lo económico, sino intelectualmente. Podrá tener una personalidad difícil de llevar, pero conoce el funcionamiento de las instituciones. Por haber sido secretario de política criminal, sabe lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer en el Estado, de modo que no habla pavadas", dice un fiscal.

Slokar celebró este verano sus 50 años con una gran fiesta. Además de un típico video de su vida, proyectó uno más bien político, donde se mostraron "logros del modelo". Muchos invitados aplaudieron a rabiar cuando apareció Néstor Kirchner en pantalla. Otros se sorprendieron y criticaron que el ahora camarista no incluyera referencia alguna a la militancia radical que tuvo en la juventud.

Quién es

  • Nombre y apellido: Alejandro Slokar
  • Edad: 50 años
  • En la academia: estudió derecho en la UBA, hizo posgrados en España y se especializó en derecho penal. Tiene una destacada vida académica, y es profesor en la UBA y en La Plata.
  • En la Justicia: comenzó su carrera judicial en los tribunales de Morón. Es juez de la Cámara de Casación Penal y fue secretario de Política Criminal de Néstor Kirchner.
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