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Cruces entre testigos por las bóvedas de Báez

Política

Triviño y dos testigos fueron careados por las fotos supuestamente tomadas en la casa del empresario

Por   | LA NACION

RÍO GALLEGOS.- Sergio Triviño, el hombre que según la denuncia de la diputada Elisa Carrió desarmó y fotografió la bóveda que Lázaro Báez supuestamente había montado en un sótano de su chacra, negó este relato durante el careo que mantuvo aquí, anteayer, con Fabián Coli y Mirta Mayorga, la pareja que filtró las imágenes. La medida había sido solicitada por el juez federal Sebastián Casanello y cumplida en Río Gallegos por el juzgado federal.

Según los primeros trascendidos, Coli y Mayorga habían ayudado a Triviño a bajar las fotografías que había tomado durante el desmantelamiento de la bóveda en la que también habría participado. Pese a que los denunciantes habían pedido que los tres integraran el Programa de Protección de Testigos, sus nombres trascendieron el mismo día de su denuncia. Y también se conocieron los desencuentros entre los testigos.

Los tres habían prestado declaración testimonial en la fiscalía federal hacía dos semanas. Allí, la fiscal Patricia Kloster, que investiga a Lázaro Báez en una causa abierta por presunta cartelización y sobreprecio en la obra pública, les tomó declaración testimonial cuando Casanello derivó la causa de la bóveda al Sur sin demasiados trámites. Antes de devolverla a Buenos Aires, la jueza federal dio vistas a la fiscalía y allí se tomaron testimoniales y se dejó copia de las pruebas.

Esas testimoniales derivaron en el pedido de careo de ayer, dado que mientras que Coli y Mayorga señalaban a Triviño como dueño de las polémicas fotografías, el soldador empleado de Austral Construcciones lo negó en esa instancia.

La diputada nacional Elisa Carrió, después de conocida la denuncia, aseguró que Triviño había dicho que las fotos "eran su seguro de vida; después se arrepintió" y agregó: "Nosotros tenemos el deber de llevarlo a la Justicia. Yo tengo certificada con escribano información personal suya por si luego se desmiente".

Según pudo reconstruir LA NACION, en el careo del jueves a la noche, Triviño, de 41 años, negó toda vinculación con las fotografías y haber desarmado la supuesta bóveda. En el tiempo que duró el encuentro entre él y la pareja de ex amigos, hubo tensión, nerviosismo y contradicciones. En la declaración, aceptó que se conocían y que se habían reunido, y afirmó que les había llevado su computadora para que la pareja le compartiera música. Por su parte, Coli y Mayorga se mantuvieron en sus dichos; ellos aseguran que Triviño les dio las fotos.

Mientras que Coli y Mayorga se acogieron al Programa de Protección de Testigos y cuentan con custodia policial, Triviño desistió del Programa de Protección a Testigos y volvió a su puesto en la empresa de Báez. El jueves a la salida del juzgado sólo confirmó ante la prensa que seguía trabajando en Austral Construcciones.

Según contaron fuentes cercanas a Triviño, él había compartido las fotos con la pareja para intentar difundirlas, pero luego se arrepintió y los llamó para que no las difundieran. Sin embargo, la llamada llegó tarde. La noche en que se dieron a conocer recibió un fuerte mensaje de parte de Báez: "Me golpeaste a mí y golpeaste a la Presidenta". Esa misma noche tuvo una fuerte discusión con Coli, el amigo que lo había ayudado a bajar las fotos de su cámara digital..

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