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La tensión Nación-Provincia / El camino hacia octubre

Se volvió a agudizar el enfrentamiento entre Scioli y el kirchnerismo

Política

Ayer fue otro día de escalada en el clima de tensión que rige últimamente entre el kirchnerismo y el gobernador Daniel Scioli . La Presidenta les ordenó a sus funcionarios que redoblen el trabajo de desgaste del mandatario bonaerense y que refloten la idea de su continuidad en el poder más allá de 2015.

Ese libreto lo repitió ayer al pie de la letra el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. "Estamos cansados de los jetones, necesitamos gente comprometida con el proyecto ", aseguró en Santiago del Estero junto al gobernador, Gerardo Zamora. "La traición siempre fracasa", agregó sin mencionar nunca a quien todos interpretaban como el destinatario del mensaje: Scioli.

"Cristina es la única garantía de continuidad de este modelo", confesó el ministro , buscando así instalar nuevamente la idea de que es posible reformar la Constitución para permitir la re-reelección de la Presidenta en 2015. A él se sumó el senador Aníbal Fernández, quien reclamó que "si no piensan como la jefa del movimiento tienen todo el derecho a sacarse la camiseta y jugar en la vereda de enfrente".

A diferencia de otras veces, Scioli admitió ser el blanco de los ataques, aunque sin abandonar su habitual tono componedor. "A los ataques de estos dirigentes les voy a responder de esta manera, atacando los problemas reales de la gente", replicó.

De Vido no inauguró el plan contra Scioli. El jefe del Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, había apelado anteayer a la "continuidad de Cristina" y descalificó a Scioli por su supuesta "falta de compromiso" con la mandataria.

En rigor, desde que la Presidenta comenzó esa embestida contra el gobernador hace nueve días en Lomas de Zamora, le siguieron varias figuras del kirchnerismo además de De Vido, Fernández y Abal Medina: la jefa del bloque de diputados del Frente para la Victoria, Juliana Di Tullio, y el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez.

Según pudo saber ayer LA NACION de allegados a la Presidenta, la estrategia consiste en romper la supuesta certeza de que Scioli será el heredero natural de Cristina en el PJ, y que se diluye el proyecto de la segunda reelección. Cada vez más funcionarios y gobernadores lo consideran una alquimia poco convincente.

"El objetivo es evitar el deslizamiento de los apoyos de los dirigentes peronistas hacia otros candidatos presidenciales", aseguró un funcionario de Balcarce 50.

"Quedan dos años y medio de mandato. El fantasma del «pato rengo» está comenzando a asustar. Hay que eliminar a Scioli como figura para que Cristina vuelva al centro de la escena", se sinceró otro operador con llegada a los principales despachos.

La contraindicación de exhibir a la Presidenta como "única continuidad del modelo" es que así el kirchnerismo admite que no tiene candidato para 2015, o que el modelo no tiene aceptación entre los presidenciables del peronismo.

En el Gobierno preocupan cada día más las señales de autonomía de Scioli, la eventual candidatura a diputado en Buenos Aires del intendente de Tigre, Sergio Massa, y la conformación de una alianza peronista disidente que lidera el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota. Muchos gobernadores del PJ observan esas estrategias.

Un eventual triunfo adversario en las elecciones del 27 de octubre podría generar un corrimiento de los apoyos que ahora tiene Cristina Kirchner. Por añadidura, las encuestas recientes preocuparon en la Casa Rosada por la caída en la popularidad de la Presidenta y de sus candidatos. De Vido desnudó ese nerviosismo. "Cada voto para legislador debe pensarse en este modelo de inclusión, que es un voto para Cristina, además del compañero que lo representa aquí", adoctrinó en tierra santiagueña.

Del otro lado, Scioli le respondió, ahora en forma directa. "Evitando polemizar con un funcionario estoy poniendo toda mi energía en lo que ha sido mi mayor desvelo en la última semana, no enroscarme en este tipo de problemas, sino dar una respuesta a los 10 millones de padres que estaban angustiados por las consecuencias sociales que traía el conflicto docente", replicó el gobernador.

Todo el sciolismo se sumó a la defensa de su jefe. El jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, respondió que Scioli gobierna "con la certeza del 55% de los votos" y que "puso la cara" en todas las elecciones. "Ahí se ven los pingos", planteó.

Reapareció también en escena el ex senador y actual vicepresidente del Banco Provincia, José Pampuro. "Se equivocan si con estos ataques buscan condicionar la candidatura de Scioli", dijo.

 
 

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