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Superman

Un héroe de otro planeta

Espectáculos

El Hombre de Acero se centra en la tensión entre el origen extraterrestre del superhéroe y sus lazos humanos

Por   | LA NACION

LOS ÁNGELES.- Todo está en penumbras en el escenario 23 de los estudios Warner. En este galpón, casi una postal de Hollywood -aunque técnicamente esté ubicado a unos kilómetros de la zona que es sinónimo del cine industrial-, la falta de luz no es casualidad sino ambientación. Alcanza con dar unos pasos para que la fantasía y la imaginación remonten vuelo y aterricen en Kansas, más precisamente en el granero de la granja de la familia Kent, allí donde papá Jonathan (Kevin Costner) escondió la nave-moisés que trajo a su hijo Clark a la Tierra. Y ahí nomás está el traje azul con la capa roja que usará su hijo cuando se haga cargo de su destino como Kal-El, ese ser del planeta Krypton que hace 80 años, cuando salió su primer cómic, se transformó en el superhéroe por excelencia, el más clásico y el de las tantas versiones y que está a punto de estrenar la última. El Hombre de Acero, que Warnerexpondrá el jueves, vuelve a presentarnos a Superman y lo hace regresar al principio que todos conocemos. O creemos conocer.

"En el núcleo de nuestra película está la premisa de que el personaje es un extraterrestre, un hijo de Krypton, pero que su crianza terrestre lo hizo tan humano como cualquiera de nosotros. Esa tensión entre sus orígenes y sus experiencias le da sentido a nuestra historia. Desde el punto de vista del personaje, él se siente humano; la gente que ama, su madre, su padre, son humanos. Puede que tenga poderes especiales, pero cuando se trata de pelear, las personas por las que está dispuesto a dar su vida son humanos", explica Zack Snyder ( 300 , Watchmen ) el director del film y el más apasionado defensor de su personaje que se pueda encontrar. A menos que uno esté hablando con el mismísimo Superman, claro.

"Yo soy él y él soy yo", dice Henry Cavill, el actor británico elegido para ser el salvador de la humanidad, y nadie que tenga vista se lo podría discutir. Cavill, de 30 años recién cumplidos, parece haber sido diseñado para interpretar a Superman. Tiene la altura, el color de pelo, de ojos, la sonrisa y la amabilidad del ícono de la cultura popular norteamericana por antonomasia que esta película se ocupará de recordarnos desde un principio, le pertenece a todo el planeta, aunque ni siquiera sea terrícola.

"Acá se hace la pregunta que ninguna de las otras películas o series sobre el personaje se hizo antes: ¿cómo se siente este alienígena todo poderoso en nuestro mundo? ¿Y cómo se sienten los humanos con su presencia en la Tierra? Imaginate si un día el noticiero anunciara: «Hay un extraterrestre que ha estado viviendo entre nosotros, que luce como nosotros, pero no es como nosotros». Pará un minuto: ¿quién es este tipo? ¿Nos puede contaminar? ¿Nos va a matar? ¿Planea invadir nuestro planeta? La gente entraría en pánico. O tal vez no. Todas esas grandes preguntas surgen en el desarrollo de esta película", se entusiasma Cavill, que, aunque ya vio varias veces el film, sigue pensando que "es el bebe más lindo del mundo. Aun si los demás dijeran que es feo, para mí sería una belleza. No puedo ser objetivo".

El negocio de los superhéroes es uno de los más rentables y prolíficos del Hollywood actual y aunque los cómics aportan una larga galería de personajes siempre listos para saltar a la pantalla, lo cierto es que acá pocos quieren arriesgarse a que el público no esté interesado en conocerlos. Y por eso Batman, El Hombre Araña y los X-Men siempre están volviendo y para eso recurrieron al viejo truco del relanzamiento, viejos conocidos de regreso al origen. Algo que David Goyer y Christopher Nolan (sí, el Nolan de la oscura trilogía de Batman, que, en este caso, es productor) tomaron casi literalmente al crear la historia de El Hombre de Acero.

Así, aquí todo empieza en un planeta llamado Krypton que está, como siempre supimos, al borde de la destrucción. La novedad es que ahora nos enteraremos el porqué.

"No se trataba sólo de hacer una historia sobre el origen de Superman, sino más bien de que íbamos a tener a este personaje tomando un montón de decisiones que no se iban a entender si no contábamos de dónde viene este tipo, a menos que supieran lo que Jonathan le dijo cuando era chico y que vieran lo que sucedía en Krypton al momento de su nacimiento y lo que Jor-El (Russell Crowe) sacrificó. Sin esa información sería un personaje mucho menos interesante", detalla Snyder, un confeso fanático de los efectos especiales y las escenas de acción, que decidió que la película tenía que transmitir visualmente la sensación de que la velocidad y la manera en que se mueve Superman dificultaban la tarea de seguirlo con la cámara.

"Desde un principio sentimos que la película tenía que tener fuertes elementos de la ciencia ficción. Nos obsesionamos en darle toda la forma de una historia de invasión", dice el director, que aceptó hacer el film luego de leer el guión junto con su esposa y productora, Deborah, mientras Nolan y su esposa y también productora, Emma Thomas, esperaban sentados en el auto fuera de su casa. Así, desde el inicio mismo del proyecto, ésta fue, de alguna manera, una historia de familias cruzadas y paternidades compartidas (ver aparte).

La identidad y la capa

"Mientras hacíamos esta película Zack y yo concretamos la adopción de nuestros dos hijos y una de las trabajadoras sociales nos comentó que para ella la de Superman es una de las mejores historias sobre adopción que existen. Yo nunca lo había pensado así, pero me parece que es cierto. En muchos sentidos, se trata de una cuestión de familia", cuenta la productora Deborah Snyder. Y aunque parezca raro, lo cierto es que entre efectos digitales sorprendentes, villanos interplanetarios y muchos personajes usando capas y volando en brillantes naves espaciales, El Hombre de Acero también es una historia sobre una crisis de identidad de alto riesgo.

"Creo que todo el mundo se puede identificar con esa sensación de que el mundo no te comprende y de que tenés que luchar por encontrar tu lugar en él, pero la gran diferencia con Clark

Kal-El es que la decisión que tome sobre su vida tendrá un efecto directo en la suerte del universo. Sus padres terrestres le intentan explicar la dimensión de ese paso en su vida. Y aunque son ellos los que le enseñan a lidiar con su lugar en la Tierra, finalmente, será la presencia de Jor-El la que lo habilitará a cumplir con su destino", adelanta Goyer, el guionista que acompañó a los Nolan en su recorrido con Batman, un experto en esto de mostrarnos los costados menos explorados de los héroes de toda la vida. Y el que finalmente presenta una Lois Lane digna del objeto de su afecto. El hecho de que esté interpretada por la magnífica Amy Adams también ayuda bastante.

"Hace unos días alguien me comentó: «Superman es un buen tipo, eso ya lo sabemos, pero ¿es cool? ¿Es Superman cool?», me decía como queriendo implicar que no lo era, claro. Y eso me llevó a preguntarme: ¿hacer lo correcto no es cool? Superman es el primer voluntario, el tipo que sin una gota de egoísmo siempre está para ayudar a quien lo necesite. No se trata de buscar la gloria, sino simplemente del deseo de ayudar al prójimo", resume el director, que entendió que ésa es la verdadera identidad del héroe, lo que estuvo siempre y ahora en este nuevo comienzo sigue ahí, inoxidable como el acero..

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