Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Bicis vs. coches: la hora de la empatía vial

Buenos Aires

Aunque el respeto y el cuidado del otro son valores que deben ser respetados, más allá del medio de transporte que se utilice, el comportamiento ciudadano no lo refleja

Por   | LA NACION

Cuando, a principios de los 90, los fans de Talking Heads nos enteramos de que David Byrne, el líder de la banda, se presentaría en Buenos Aires, sencillamente alucinamos. Talking Heads acababa de separarse y su creador venía para tocar las canciones de Rei Momo, su debut solista, un disco basado en ritmos latinos. La amplia mayoría ni siquiera teníamos idea de quién era Celia Cruz (con quien Byrne cantaba "Loco de amor") y dábamos por sentado que esa repentina pasión salsera no era más que un capricho cool de quien se atrevía a ser infiel a su leyenda con un amor exótico y pasajero. Pero las cosas no eran así. Y es el propio Byrne, en su notable Diarios de bicicleta, quien años más tarde reconstruiría con asombro el shock que le causaron los prejuicios de su público porteño. "Me quedé bastante sorprendido durante aquel concierto -escribe-. Daba por sentado que, aunque la generación actual no los tocara, los compases de la música latina eran muy familiares aquí, pero no lo eran. Me equivocaba al suponer que esos contagiosos ritmos latinos que tanto suenan en Nueva York serían conocidos." Estuve en ese show y recuerdo muy bien la gélida perplejidad que sobrevoló Obras cuando Byrne y los suyos entonaron "Todo cambia", himno folk que hasta entonces sólo habíamos escuchado en la voz de la nada cool Mercedes Sosa. ¿Qué íbamos a hacer cuando terminaran de cantarla? Si aplaudíamos, nos convertiríamos en súbitos amantes del folklore, escenario incompatible con el pedigrí postmoderno del que nos enorgullecíamos. Y silbar no era una opción, ya que por muy confundido que estuviera nuestro ídolo no dejaba de ser un mito viviente. La duda era mezquina y nos impedía disfrutar de la (hermosa) música que sonaba en el escenario, pero así es el esnobismo. Al final, condescendimos a aplaudir tibiamente.

La anécdota que cuenta Byrne es una historia menor de Diarios de bicicleta, pero expresa el tipo de desencuentro que generan las modas, sobre todo cuando el público no evoluciona al mismo ritmo que las tendencias. En eso pensaba yo el otro día a bordo del taxi matrícula 8776, cuando en pleno embotellamiento en Alem, entre Perón y Sarmiento, el taxista se negó a darle el paso a una chica arriba de una bici.

-Por favor, ¿me dejarías pasar?, pidió la chica.

-No-, contestó él.

-Dale, ¿no ves que los colectivos me pueden pisar?

-¿Y qué querés que haga?

-Que me dejes pasar cuando se adelante el colectivo. ¿A vos te gustaría que te nieguen ayuda cuando estás arriba de una bici?

-Y... mirá, yo no andaría en bici.

El taxista arrancó en cuanto pudo, se pegó a la cola del colectivo que teníamos delante. De reojo vi que la chica alcanzaba a doblar. Me vino a la memoria la imagen de Leonela Noble, la chica atropellada en enero por un taxista que iba a contramano en Santa Fe y Montevideo. Y también pensé en Gustavo, el conductor del Duna que el último domingo de mayo soportó que un colérico miembro de Masa Crítica se subiera al techo de su coche para protestar por el golpe que le dio a la bicicleta del accidentado. ¿La moda y tendencia del uso de la bicicleta exige una evolución que parece superar al porteño medio?, le pregunté a Matías Kallwill, padre del proyecto "La vida en bici". "En parte, sí -me contestó-, porque lo que necesitamos es construir empatía vial. La buena convivencia, el respeto y el cuidado del otro son valores universales que van más allá del transporte que elija cada uno. El uso de la bicicleta es una oportunidad de pacificar el tránsito y una herramienta para vivir mejor, no un fin en sí mismo ni una bandera para enfrentar a los demás." Mientras lo escuchaba, recordé la cara del taxista, que buscaba mi aprobación con un gesto en el espejo retrovisor. Si es verdad que todo cambia, me dije, sería tan bueno que cambie a partir de hoy..

REDES SOCIALES
 

TEMAS DE HOYElecciones en AFAReforma del Código Procesal PenalPresupuesto 2015Damián Stefanini