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Lavado

Fariña dejó muchas dudas ante el juez

Política

Al declarar ante Casanello intentó justificar sus gastos y lujos con honorarios por negocios, pero evidenció varias inconsistencias; dijo que le regalaban vuelos y autos, y que su padre le compró un departamento que era de Cecilia Bolocco

Por   | LA NACION

Leonardo Fariña, un estudiante de contabilidad hasta hace tres años, que no terminó su carrera, se presentó en la Justicia como un mago de los números que iba a reestructurar el grupo económico de Lázaro Báez para permitirle oxigenar su situación financiera. Pero se quejó de que el patagónico no le pagó y por eso puso un abogado laboralista para reclamarle sus honorarios. Mal no le fue, porque se cobró con un campo que compró para Báez en Mendoza por 5 millones de dólares, según declaró ante la Justicia.

En su indagatoria -a la que accedió LA NACION-, Fariña dijo que cobró por trabajos de auditoría cuantiosas sumas , pero, aun así, todo lo que admitió haber ganado no le alcanzó para justificar su tren de vida, que incluyó el departamento de 300 metros cuadrados en un piso 23 de Libertador al 2300, donde vive.

Dijo que su padre, ex empleado bancario, lo compró en un millón de pesos. El departamento estaba a nombre de la firma Diego SA, que pertenecía a Cecilia Bolocco. La ex modelo chilena recibió el departamentos como parte del divorcio del ex presidente Carlos Menem. Fariña la nombró y la dejó en condiciones de que sea citada a declarar.

Las cuentas no le daban para justificar los aviones privados que usó para viajar a México y Uruguay. Fariña dijo que esos viajes fueron pagados por el empresario Carlos Molinari, que aparece como su empleador y para quien dijo que realizó trabajos de auditoría y consultoría. Ahora supuestamente están distanciados y Fariña también le reclama dinero por sus tareas.

Declaró además que algunos vuelos fueron por canjes generados por su esposa, Karina Jelinek. Cuando el fiscal Guillermo Marijuan le preguntó qué significaba eso, puso como ejemplo, un tuit que le mandó: "Gracias a London Suplay (sic) por el vuelo". London Supply es la empresa que apareció haciendo un aporte de capital en la ex Ciccone.

Por momentos se mostró como un Madoff de 26 años, con rodete, e intentó justificar los ingresos que le permitieron manejar dos Ferrari, un Audi, un BMW 4x4, y volar en jets privados a México, Miami y Uruguay. Dijo, por ejemplo, que Federico Elaskar, el financista de SGI para quien trabajaba, compró un avión en Estados Unidos (matrícula N-955HG), pero que lo tuvo que devolver porque no pagó. Los vuelos de ambos tienen justificaciones sospechosas: Elaskar dijo por ejemplo que le pagó un avión privado para un vuelo relámpago a Uruguay por 2800 dólares ida y vuelta "para darle un beso a su novia". Fariña regresó de Estados Unidos en otro avión privado, regalo de Molinari, tras recibir las llaves de la ciudad de Miami de manos de su alcalde, Tomas Regalado. Con la misma intención de justificar sus cuantiosos gastos, dijo que fue Molinari quien le pagó su boda con Jelinek, como una manera de publicitar su empresa de alquiler de autos de lujo, para los que había adquirido las Ferrari, el BMW y el Audi con los que se exhibía.

Fariña dijo que trabajó en una empresa de leasing que le pagó entre 300.000 y 400.000 pesos en comisiones, lo que lo conectó con Austral Construcciones para ofrecerle camiones de Iveco por este mecanismo. Así conoció a Martín Báez y se metió en los negocios de su padre, Lázaro, primero para hacer una auditoría de Austral y luego de todo su grupo económico. Su diagnóstico era que la empresa tenía un alto índice de endeudamiento, "exceso de pasivos" y no contaba con flujo de caja, por lo que diseñó un fideicomiso con el Banco Nación por 350 millones de pesos para sanearla.

Además relató que pensaba instrumentar un sistema de descuento de cheques con los proveedores de Austral a través de SGI, cobrándoles menores comisiones que en el Sur, para recuperar los valores de la constructora y reducir su deuda. Pero su boda y su alta exposición hicieron que Báez se deshiciera de sus servicios. Mandó a sus hombres, el contador Daniel Pérez Gadín y el abogado Jorge Chueco.

Fariña se mostró locuaz, extrovertido e incontenible en su exposición cuando habló ante el juez federal Sebastián Casanello, incluso para hundir a Elaskar: dijo que las líneas de crédito de su financiera no eran suficientes para hacer frente al negocio del cambio de cheques y que no le mandó a Pérez Gadín para que le robara SGI. "Elaskar dijo que se fue en bancarrota. ¿Cómo hizo para comprarse una Ferrari 458 Italia, una Masseratti Stradalle y dos McLaren MMPC4 y haberse comprado un barco al cual me invitó en los Estados Unidos, junto a mi esposa?"

El estudiante de contabilidad hizo su declaración más sorprendente cuando relató que al hablar con Jorge Lanata para su programa de TV, sabía que lo estaban grabando con una cámara oculta.

"Apliqué lo que en el ajedrez llaman la estafa Marshall. Frank Marshall en 1912 jugó un partido de ajedrez en el cual en el último movimiento sacrificó una reina, cosa que teóricamente no se puede hacer. Eso le dio la posibilidad de hacer un enroque y con su torre marcó el jaque mate. Yo le hice al señor Lanata lo mismo. Un relato de aquellas presuposiciones que el periodismo divulgó sobre mí durante 24 meses y terminó haciendo denuncia sobre la base de meras reproducciones periodísticas." Así, dijo que como sabía que esto lo iba a investigar la Justicia e iba a probar que todo era falso, iba a verse reivindicado.

Sugestivos mensajes de texto

Fabián Rossi instó a Fariña a que cambie de abogado

  • Horas antes de su indagatoria Fariña fue presionado a través de mensajes de texto por Fabián Rossi, el esposo de Iliana Calabró, para que cambie de abogado, y le hizo sugestivas recomendaciones
  • "Imagino que no vas a ir en contra de la persona que sólo trató de ayudarte", le dijo, en un SMS incorporado a la causa. Fariña le dio su teléfono al juez Casanello, que lo fotografió y sumó al expediente. En otro mensaje, le pidió que contrate como abogado a Nicolás Maciel, en lugar de Iván Mendoza, su letrado
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