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Adrián Suar

El paladín de la comedia

Espectáculos

Su personaje en Solamente vos marca un antes y un después en su carrera, afirma el actor, que consolidó su apuesta por el género más allá delcine y teatro

Por   | LA NACION

"Ahora soy famoso", dice Adrián Suar con una sonrisa y aclarando que lo dice en chiste, pero que en realidad a veces lo siente en serio. Es que por primera vez en su carrera percibe el reconocimiento del público familiar, de los chicos. "Piñón Fijo" continúa con la costumbre de reírse de sí mismo, pero sabiendo que, más allá de las bromas, lo que Solamente vos le da, lo que Juan Cousteau le regala, es mucho más que el buen rating conseguido (la tira de El Trece tiene un promedio de 17,4 puntos). Gracias a este padre de cinco, hombre separado siempre listo para aclarar que es panicoso y fóbico, enamoradísimo de la chica de su mejor amigo y cuyas manos indefectiblemente le sobrevuelan el pecho como para contener tanta emoción que lo desborda se confirmó lo que el cine y el teatro ya venían contando: Adrián Suar es un gran comediante.

-¿Se puede aprender a hacer comedia?

-No, yo creo que uno viene con eso, pero sí se aprende el ir dejando de lado las mañas, los errores, se puede pulir lo que se tiene con reflexión y autocrítica. Los años, el oficio y la experiencia te van serenando y la confianza también. Para mí, Un novio para mi mujer fue como un punto de quiebre, después vinieron Igualita a mí, Dos más dos , y las obras de teatro El año que viene en el mismo lugar , La guerra de los Roses; esos momentos me dieron la confianza y esa confianza la capitalicé para mejorar. Me fui dando cuenta y probando cuáles son mis debilidades y cuáles son mis fortalezas.

-¿Cuáles son tus debilidades y fortalezas?

-Creo que aprendí a jugar a la comedia con mucha verdad. Se trata de ir hacia el ridículo, pero sin ser un payaso. A veces me sale, a veces no, pero estoy muy conciente de eso. No le tengo miedo al ridículo, al contrario, lo disfruto. Sé qué hacer con esa herramienta, sé dónde aterrizar ese avión. No soy un loquito. La mezcla de la comedia con la situación verdadera, esos momentos de emoción y situaciones de fuerte identificación se da mucho en las escenas con Nati (Oreiro). La historia de amor genera eso de "esto podría pasar". Pero eso también ocurre con los chicos, con Muriel (Santa Ana). Ésa es la llave que nosotros tenemos con el programa, eso fue lo que encontramos.

-¿Qué te criticás cuando te ves?

-A veces me acelero un poco, yo soy un actor al que le gusta el ritmo pero no significa que siempre tenga razón. Tengo mis neurosis, con los años lo pude mejorar, me tranquilicé un poco. Hay actores que respiran la comedia de maneras distintas. Pero yo también cambio. Depende mucho de quién esté enfrente. Es que acá tengo al mejor seleccionado (ver página 5).

-¿Cómo encaja esta tira en tu carrera?

-Cuando tomé la decisión de hacerla tenía muchas ganas. No sé cuántas tiras más haré en mi vida, y la estoy disfrutando mucho, porque es una buena edad para hacer este personaje. Llegué con el empuje del reconocimiento de la gente que no tuve nunca. Hasta ahora estaba claro que el productor le había ganado al actor y está bien, porque yo trabajé para que fuera así. Soy consciente de que el aporte más importante que hice a la TV es como productor. Pero en los últimos años siento que me redescubrieron como actor. Creo que gracias a Sin código, la gente empezó a ver al comediante en eso que se armaba con Nancy (Duplaá) y Nicolás (Cabré).

-¿Te sentís más cómodo en la comedia que en el drama?

-Sí, creo que son personajes que encajan en mi naturaleza como actor. En ese sentido aprendí a conocer dónde puedo estar mejor. Me acuerdo que en La banda del Golden Rocket yo era el tonto, el más boludo de los tres. Yo hacía comedia y la gente se preguntaba si yo era así de boludo. En serio (se ríe).

-Hay cierto estigma con el actor que elige el camino del humor.

-Soy un defensor a ultranza del comediante. Durante muchos años, ahora menos, se decía que el actor de comedia tenía menos recursos que el dramático. Yo no creo eso en absoluto. Para mí, gana cien a cero el comediante. Bueno, exagero, porque como siempre fueron tan vapuleados, salgo en defensa de los comediantes. Es que siento que el trabajo del comediante es de artesanía, de respiración, de saber dónde decir, del remate, de llevar el ritmo de las escena. Hablo del comediante fino, ése que ante una situación dramática no se pone solemne y le encuentra humor. Ése es el comediante al que me refiero, porque lo digo y lo voy a defender siempre: en la ficción convive el drama con la comedia. Y a veces esa convivencia se lleva con solemnidad y yo soy cero solemne.

Lo dice convencido y hay que creerle, porque con sólo mirar esas escenas en las que su personaje, él, se transforma en protagonista de videoclips tan absurdos como desopilantes, está claro que la solemnidad no forma parte del repertorio del Suar comediante.

-Cuando aparece el melodrama en la tira, cambia el registro con esos momentos musicales.

-Desde el principio, en la búsqueda del sello de la tira pensé en esa situacion del artista en escena cantando conmigo. Lo probamos con David Bisbal, que fue el primero y quedó muy gracioso. Ahora vendrán Cae, Alejandro Lerner, Patricia Sosa y Cristian Castro, entre otros. Creo que funciona porque surge de eso que uno hace en su casa. Cantás cualquier cosa, tarareás, te soltás. Mostramos esa sensación de libertad que te da cantar el tema que te gusta e irte al carajo.

-Esas escenas encajan perfecto con el personaje.

-Puede ser. Se trata de un padre más imperfecto, tal vez más real, que transmite valores a sus hijos y eso es lo que me devuelve la gente. Este personaje es un antes y un después en mi carrera. Incluso se sumó un público que no tenía, los chicos de seis o siete años. Me saludan los adolescentes, que antes no me registraban. Mi público era el de mi generación, los de cuarenta, las chicas de Pelito, que están intactas, o gente de treinta y pico para arriba. Ahora se da algo que nunca pensé que iba a pasar.

-Estás para hacer algún Gran Rex a lo Violetta.

-Con Nati lo pensamos. Tal vez para fin de año hagamos algo. Es que el público familiar es muy fiel, te sigue a todos lados.

-¿Todo lo que está pasando con este ciclo y el personaje funciona como una confirmación del camino a seguir como actor?

-Sí, pero eso vale sólo para este programa, porque después barajás y das de nuevo y esa posibilidad de dar en la tecla es muy azarosa. Esa fórmula no la tiene nadie, creés que la tenés pero no la tenés. Yo no la tengo.

Y puede ser que tenga razón. Puede ser que los ingredientes para conseguir un éxito televisivo y que una ficción y un personaje conecten con los espectadores del modo que lo hace Solamente vos sean un misterio irrepetible, pero si alguien tiene posibilidades de volver a encontrar el premio mayor es Adrián Suar, el comediante que, por esta vez, le ganó algo de terreno al productor que lleva dentro..

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