Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Cine a la intemperie

Una aventura de película

Espectáculos

Viviana García y Griselda Moreno recorrieron América latina en una Estanciera exhibiendo films en escuelas, hospitales y plazas

Durante dos años y medio, dos jóvenes argentinas recorrieron América latina llevando cine independiente a los pueblos más recónditos del continente. Solas, a bordo de una Estanciera y con la autogestión como único recurso, se internaron en la América profunda, para compartir con gente de pueblos y ciudades de 19 países, la cultura audiovisual latinoamericana. En ese viaje nació Cine a la Intemperie, un proyecto sin fines de lucro que la cineasta y fotógrafa platense Viviana García y la periodista y fotógrafa salteña Griselda Moreno llevan adelante desde 2007. Ambas están ahora en gira por el país, presentando Cine a la Intemperie, instantáneas de dos mujeres por Latinoamérica, un documental y un libro que dan cuenta de la formidable travesía cinematográfica desarrollada por estas dos entusiastas difusoras audiovisuales. Un público mayoritariamente joven viene siguiendo cada presentación del díptico, que ya pasó por Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, San Luis, Córdoba, Buenos Aires (fue parte del Festival Internacional de Cine Mujeres en Foco), y continuará viaje por otras provincias argentinas.

"Nuestra propuesta apuesta a fortalecer la diversidad cultural, considerando la herramienta cinematográfica como un soporte fundamental de integración social e intercambio cultural, que ayuda a sembrar una mirada crítica y a concebir una conciencia colectiva en torno a cómo percibimos y comprendemos la realidad", explican las responsables de Cine a la Intemperie, un proyecto de exhibición alternativa y gratuita, con el que ambas mujeres recorrieron 52.000 kilómetros, ofreciendo casi 150 funciones, en espacios tan variados como plazas, escuelas, calles, centros comunitarios, cárceles, asilos o simples canchitas de fútbol como las que pueblan incontables barriadas latinoamericanas. Bajo las estrellas o al sol, mujeres, hombres y niños de todas las edades ocupaban las improvisadas plateas de sillas, entregándose al descubrimiento de una programación distinta en cada lugar. Un menú audiovisual en el que figuran producciones argentinas como los cortos Luminaris , de Juan Pablo Zaramella; Rosa , de Mónica Lairana, y los largos documentales Buen Pastor, una fuga de mujeres , de Matías Herrera, y Esa cajita que toco, tiene boca y sabe hablar , de Lorena García, así como films procedentes de Perú, Venezuela y Paraguay, entre otros países. "Vamos eligiendo las películas de acuerdo a las características de la comunidad, de las necesidades que nos manifiestan o que percibimos", apunta la salteña Griselda Moreno, experimentada montañista, con viajes por distintos lugares del mundo, de los cuales también da cuenta como periodista y fotógrafa, en numerosas publicaciones internacionales.

 
Una proyección al aire libre en el pueblo mexicano Colonia Lucero. 
 
"Como cineasta me preocupaba que nuestros audiovisuales no se difundieran más allá de los festivales de cine o de algún cineclub de Córdoba. Más la falta de interés de los hijos de mis amigos de ver cortos argentinos, comenzó a movilizarme. Y cuando vi unos documentales de los cuales pensé que sería muy oportuno poder exhibirlos, terminé de convencerme en armar un proyecto. Lo que hoy llamamos Cine a la Intemperie, sus inicios, fueron por 2006, toda su etapa de gestación, diseño y conformación del equipo. Le extendí la invitación a Griselda, quien en noviembre de 2007 se sumó y con quien hasta el día de hoy llevamos adelante el proyecto", cuenta Viviana García, quien con la venta de muebles y objetos de un departamento cordobés, reunió el dinero para emprender el proyecto ambulante.

Así se fue dibujando el mapa de una experiencia sin precedente, que posteriormente Viviana García y Griselda Moreno dejaron plasmada en un libro y un documental. El primero es un relato escrito a cuatro manos, y en primera persona del plural, donde las protagonistas vuelcan, sobre todo, vivencias personales, emociones, aciertos y tropiezos de su aventura itinerante. Mientras que la road movie documental, coproducida por Magoya Films y la Universidad del Cine, concentra en poco más de 60 minutos, pinceladas de una travesía que llevó a las realizadoras desde Argentina hasta México, y concluyó dos años y medio después, en nuestro país.

Postales de viaje

"Recuerdo el momento en que salimos de Salta. Vivi manejaba. Yo miraba la sucesión de lapachos de la avenida de mi casa y también la miraba a ella. Sabía que sólo nos unía el entusiasmo de este sueño. No habíamos tenido el tiempo suficiente de compartir momentos que nos demostraran las esencias de nuestras formas de ser. Tuvimos que aprender a convivir mientras nos conocíamos. Tratábamos de dividirnos las tareas y darnos espacios de acuerdo a nuestras rutinas personales. Aprendimos el verdadero sentido de la tolerancia, del ceder, del aceptar, del entender. La sensibilidad, el respeto, el creciente cariño y los detalles fueron esenciales. Fue una gran experiencia. Hoy, nos miramos, sentimos y queremos como hermanas", sostiene Griselda Moreno.

Moreno es especialista en periodismo y fotografía de aventuras, experta montañista, que se sumó al proyecto a poco de conocer a Viviana García, en un refugio de alta montaña en Catamarca, mientras esta última filmaba un documental.

El itinerario en números

  • Estuvieron 2 años y 5 meses de viaje
  • Recorrieron 19 países
  • Hicieron 52.000 kilómetros
  • Realizaron 143 proyecciones
  • Tuvieron 27.000 espectadores
  • Difundieron 500 audiovisuales
TEMAS DE HOYLa pelea con los holdoutsEl brote de ébolaColoquio de IDEAElecciones en AFA