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Argentinos en España

Cada vez son más los actores y teatristas que no sólo son reconocidos en la escena española por sus buenos trabajos sino también porque dejan su impronta y su excelencia

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PARA LA NACION
Martes 18 de junio de 2013
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MADRID.- El prejuicio no siempre implica una valoración negativa. Eso ocurre con el teatro argentino en España. Hay un grupo de embajadores en los escenarios de Madrid, que también recorre el país, que representan con su trabajo y su talento una expresión tan original como destacada. Además, aportaron una mecánica de producción que antes de que la crisis económica azotara la península era mirada con asombro, pero hoy es imitada: la autogestión.

La programación de las salas madrileñas, oficiales, independientes y comerciales, cuentan con una nutrida presencia de artistas argentinos. Silvia Luchetti le da vida a María, en Sonrisas y lágrimas (más conocida como La novicia rebelde ); Pablo Messiez es uno de los grandes referentes del teatro del momento, no sólo argentino, sino español; Noelia Noto, ganadora del Premio Max por su labor, ofrece su histrionismo en variadas propuestas; Tomás Pozzi actúa en La chunga , de Mario Vargas Llosa, en el Teatro Nacional; Zenón Recalde es una de las figuras del musical español; Adriana Roffi se afianza con sus textos y dirección como una realizadora destacada, y Carolina Román actúa dirigida por Tristán Ulloa en una obra más argentina que el dulce de leche.

La lista continúa. También se suman a ella Patricia Clark, Paola Matienzo, Fernanda Orazi, Hernán Romero y Nelson Dante, sólo por nombrar algunos de esta generación que promedia los 40 años. La cita para la foto grupal es en Las Cibeles. Sólo Messiez está ausente con aviso: esa noche estrenaba un espectáculo. Se vive un clima festivo, de alegría, sin egos, cada uno comparte sus vivencias, sus trabajos y sus recuerdos de la Argentina.

Zenón Recalde, Carolina Román, Silvia Luchetti, Tomás Pozzi, Noelia Noto y Adriana Roffi, custodiados por La Puerta de Alcalá
Zenón Recalde, Carolina Román, Silvia Luchetti, Tomás Pozzi, Noelia Noto y Adriana Roffi, custodiados por La Puerta de Alcalá. Foto: Adrián Quiroga

Silvia Luchetti

A 100 km de Madrid, en Casavieja, un pueblito de 1700 habitantes, vive una argentina. Allí se practica el trueque entre los vecinos y un grupo de cooperativas, como alternativa a la crisis. En esta paz, Silvia Luchetti tiene su casita con una huerta. Gran contraste entre este escenario verde y el del corazón de la Gran Vía. Allí, interpreta a María en la exitosa versión española de La novicia rebelde, que pronto se mudará a Barcelona por una temporada.

Hija de Edith Scandro, quien cantó junto al Club del Clan y fue solista del Teatro Colón, Silvia siguió la tradición de la familia. Precoz, su debut fue a los 8 años, cuando su madre se presentó junto con la sinfónica de Mar del Plata, casualmente con el tema "Do-re-mi", de La novicia rebelde.

Silvia completó la Escuela Nacional de Danza, integró el Ballet de Julio Bocca, estudió en el Conservatorio Municipal de Música y se formó como actriz. En Buenos Aires pisaba fuerte (Los miserables, Fiebre de sábado por la noche, La Bella y la Bestia), pero decidió estudiar en Londres y luego probar suerte en Madrid. Desde que llegó, hace 13 años, no paró de trabajar: volvió a participar de Los miserables, como Cosette; fue Babette en La Bella y la Bestia; fue Christine en El fantasma de la Ópera; trabajó en Mamma Mia!; protagonizó Evita y Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, de Bertolt Brecht y Kurt Weill, entre otras. "El nivel de los artistas argentinos de musical es altísimo, pero aquí se está gestando un cambio. Me gusta poder formar parte. Como artista y como docente veo cómo van surgiendo escuelas y productoras."

Su acento argentino casi no aparece en la conversación: "No me hago «la gallega», como me dicen algunos. Se me pegó esta manera de hablar y ¿por qué voy a hablar de otro modo si así se me entiende mejor, cuando soy yo la extranjera? Así es más fácil la comunicación y todo fluye mejor".

Pablo Messiez

Primer encuentro. Domingo. Anochece y acaba de granizar en Madrid. El frío cala los huesos en Atocha. Una larga fila espera su turno para ingresar a la Sociedad Cervantina, allí donde Juan de la Cuesta publicó la primera edición del Quijote, de Miguel de Cervantes. Los responsables de la sala reparten paraguas a los espectadores que esperan pacientes en la calle. Pronto comenzará Las plantas, escrita y dirigida por el argentino Pablo Messiez, un unipersonal tan bello como desgarrador.

Segundo encuentro. Acaba de terminar Muda, también de Messiez. Son cinco las salidas que los actores deben realizar para satisfacer los aplausos del público. Dos argentinas, Fernanda Orazi (una actriz descomunal) y Marianela Pensado, junto con Oscar Velado, representan esta pieza.

Pablo integró el elenco de Un hombre que se ahoga y La noche canta sus canciones, entre otras, mientras daba sus primeros pasos en la dramaturgia. Desde hace cuatro años vive en Madrid, donde fue dirigido por Will Keen en Hamlet, interpretando a Horacio. Abocado en el presente como realizador debutó con Antes, nada más y nada menos, en el teatro Fernán Gómez, cuando la sala reabrió sus puertas luego de una reforma. Luego vendrían la tan comentada versión de Las criadas, con Tomás Pozzi (ver recuadro), Fernanda Orazi y Bárbara Lennie (una actriz muy conocida en España que fue dirigida por Pedro Almodóvar). Además, dirigiría a Alberto San Juan (el protagonista de la película más taquillera del cine español, Días de fútbol) en Rumbo a peor, de Samuel Beckett.

Pablo es un docente reconocido y prepara una obra en verso, Las palabras, y crece día a día: "Me halaga mucho, me hace muy feliz este momento. Extraño a mi familia y amigos, pero estoy muy a gusto aquí, y fui armando mi propia familia. Quizá me gustaría ir y volver, intentar estar en los dos lados. No lo sé. Acá me siento en casa". En julio llevará Los ojos al Cultural General San Martín.

Noelia Noto

"Acá empecé de cero. Vine a ver cómo vibraba con Madrid. La vida de uno no pasa siempre por tu profesión", dice Noelia Noto, instalada desde 2006. A los 11 años, Noelia brillaba en los escenarios como Annie, junto con Raúl Lavié. En la Argentina también fue un rostro más que conocido gracias a trabajos en Pelito, Clave de sol, Alta comedia, Princesa, Casi todo, casi nada, Gasoleros o El garante, entre otras. Noelia tuvo varios trabajos, mientras se presentaba a audiciones y tomaba clases con Tamzin Townsend, quien la eligió para Carnaval, de Jordi Galcerán (El método Grönholm). Noelia no sólo actuó ahí, sino que fue elegida por sus colegas, entre más de 350 actrices, y obtuvo en 2009 el Premio Max por su labor. "A mí no me conocía nadie y la votación era entre todos los trabajadores del teatro: directores, productores, actores. Cuando subí a retirar el premio di un discurso muy largo. Tenía una gran necesidad de decir tantas cosas. Los argentinos nos destacamos por una cuestión de frescura, de espontaneidad, de verdad, aunque a veces esas mismas cualidades nos complican la existencia. A los pocos días llegó un telegrama del entonces presidente Zapatero, que me felicitaba por el premio y mi condición de extranjera."

En España, trabajó en la TV en La tira y Marco, basada en De los Apeninos a los Andes. También filmó Un buen hombre y Lo contrario al amor, y en breve se estrenará La llamada. Ahora, le pone le voz a La Maga en el espectáculo La rayuela, que celebrará el aniversario de la novela de Julio Cortázar, y también, junto con Carolina Román, De macanudas para abajo, que transcurre en la Argentina. "Mi ideal sería mantener la residencia acá y poder volver a trabajar a la Argentina. Al final, la tierra tira."

Tomás Pozzi

"[Tomás] Pozzi es una turbina, brillante y divertidísima, que imprime una retorcida verdad a ese registro high camp y se lleva la función. Su arrolladora interpretación en clave cómica (es) un verdadero tour de force", publicó El País sobre su antológica interpretación en Las criadas, en la versión de Pablo Messiez. Allí llamó la atención del medio local y se convirtió en uno de los artistas más versátiles y originales de los escenarios.

Actúa desde los 9 años y es egresado del Conservatorio. "Allá hacía cosas muy alternativas, de todo un poco. Hasta que me convocaron para un reemplazo en un Festival en España con la obra MK 054. Iba a venir por tres meses y me fui quedando. Acá me pasaron cosas insólitas." Hoy Tomás participa de La chunga, en el Teatro Nacional Español, escrita por Mario Vargas Llosa, donde le da vida al personaje más aplaudido de la obra. "Un día en un ensayo fuimos a una oficina a hacer Skype con él. Sabía todo de todos. ¡Sabía quién era yo!", cuenta fascinado de su encuentro virtual con el premio Nobel. Luego llegarían otros y compartiría cenas con el escritor.

Instalado definitivamente en Madrid, trabajó en la TV (Tirando al mar, Los Serrano, Amar en tiempos revueltos, etc.), hizo cine y participó de Mad Dogs, junto a Ben Chaplin. Tomás no para nunca: cuando no participa de producciones ajenas, realiza sus propios unipersonales (Las flores pa los muertos), y hasta se animó a la danza en Naked ("soy un caradura al por mayor").

Pronto comenzará a grabar una serie para Tele 5 y tiene muchas propuestas de trabajo en teatro: "Madrid es muy chico y el circuito teatral, más aún. Acá te terminás cruzando con argentinos que hacen teatro, en cambio en Buenos Aires es más difícil porque la cartelera es muy amplia. Es algo desaforado, hay tanta oferta que te perdés".

Adriana Roffi

Hay una sala en La Latina que remite a los inicios de Timbre 4. En ese edificio de departamentos funciona un teatro, La Portera. Los responsables de la sala organizan el ingreso para que los espectadores no molesten a los vecinos. Allí, la argentina Adriana Roffi presentó Cuándo volveré a verte es el título de mi canción favorita, escrita y dirigida por ella, que debió agregar funciones a pedido del público. Ensaya Las hermanas Rivas, escrita junto con Mariano Rochman, también argentino, inspirada en La intrusa, de Jorge Luis Borges.

En Buenos Aires había estudiado con Agustín Alezzo, con Augusto Fernandes y Sergio Amigo. Allí integraba un grupo, un verdadero semillero, con María Figueras, Malena Figó, Diego Gentile, Lorena Romanin, Ileana Rippel, Mariana Otero y Rodrigo Barrena, entre otros.

Después de un paso por los Estados Unidos, hace 14 años Adriana se mudó a España. "Estaba por entonces desconectada del teatro. Hasta que mi amigo Luciano Cáceres me empezó a empujar para que volviera al teatro y me contactó con Javier Daulte." Adriana fue la asistente de dirección de 4D Óptico en Barcelona. "De día trabajaba de camarera porque no tenía papeles. De noche iba al teatro. Pasé por esa explotación en un momento donde España estaba más dulce. Hoy soy española. Nunca me casé con nadie para lograr la ciudadanía, esa oferta es bastante común. Y acá además formé mi familia: tengo a mi hijo, a mi mamá y a un hermano." Alejada de la actuación, Adriana conoció a Daniel Veronese, quien la convocó como asistente para Mujeres que soñaron caballos y Los hijos se han dormido, de Daniel Veronese. Y luego Luis Homar la llamó para secundarlo en Luces de bohemia, de Valle-Inclán. "Daniel me impulsó para que empezara a dirigir mis propias obras. De él aprendí que el teatro tiene que ser personal en un inicio, y luego se va tomando distancia."

Carolina Román

"Tengo la impresión de que toda mi vida fue de autogestión", dice Carolina Román, actriz y dramaturga, recordando que ya en el colegio escribía obras, las interpretaba y diseñaba el vestuario y las luces. Nacida en Formosa, se mudó a los 16 años a Buenos Aires, donde estudió con Raúl Serrano y realizó performances en el mítico Ave Porco.

Desde hace 13 años vive en Madrid, donde desembarcó para vivir una aventura. Aquí tuvo muchos empleos, pero el más recordado fue el de gestora en una milonga con Nelson Dante, hoy su compañero de elenco en En construcción: "Vendíamos zapatos, vino, ropa, empanadas, llamábamos a artesanos para compartir el espacio, nos ganábamos la vida como podíamos, pero era un momento de bonanza en España, donde todas las perspectivas eran buenas". Luego vendrían algunos papeles en la TV, como El comisario y Ciudad sur (la versión española de Campeones).

"Empecé a escribir tímidamente. Primero me animé con Adentro, que es también el nombre de mi compañía. Y fue naciendo En construcción, que habla sobre los inmigrantes y la crisis. Hoy los espectadores se ven reflejados en esta historia", dice sobre la obra que escribió con Dante. Está dirigida por el marido de Carolina, Tristán Ulloa (Lucía y el sexo), los actores cantan un tema de Fito Páez y se despiden bailando un tango. "A los primeros castings que iba trataba de ocultar un poco mi acento, sentía que me limitaba, pero no puedo renegar de él y ahora lo recontra uso para actuar." Carolina, mamá de Max (por Max Estrella, de Luces de Bohemia), de cuatro años, pronto se recibirá de psicoterapeuta. Aquí sembró sus raíces: "Siempre voy a ser extranjera. Vivo en una especie de limbo eterno. Pero elijo este lugar. Buenos Aires te traga. Hay mucha agresividad. Acá, en cambio, todo es más amable".

Zenón Recalde

"Me daba terror el escenario", dice Zenón Recalde cuando recuerda sus inicios en el colegio, el Belgrano Day School. Sí se animaba a la batería en las obra. A los 19 años logró su primer contrato en New York Swing & Blues, en el Astral. Zenón estudiaba para contador, y casi se recibe si no hubiese tenido una continuidad laboral con obras como El jorobado de París II, Todo corazón, Drácula, La vuelta manzana, La Bella y la Bestia, Los miserables y Grease, entre otras. Hasta que el corralito lo sorprendió en 2001 y se llevó los ahorros que había logrado con tanto esfuerzo. Ese mismo año se había postulado para la beca del Fondo Nacional de las Artes. "Iba caminando por la plaza San Martín y me avisan que había quedado seleccionado para estudiar en Londres. Llegó en un momento justo." Zenón logró ingresar en la Royal Academy of Music, donde estudió teatro musical y texto y se recibió con mérito. Jamás va a olvidar que el día que obtuvo el diploma a su lado estaba el mismísimo Elton John.

Sin escalas, y directo desde Londres, viajó a Madrid y se quedó para siempre: "Si hubiese sabido que no iba a volver más, me habría agarrado una angustia terrible", reflexiona en el café Oriente, frente al Palacio Real. Aquí integró las producciones de El fantasma de la ópera, Mamma Mia!, Jesucristo Superstar y Fiebre de sábado noche (donde además ofició como director residente durante la gira nacional). Zenón es director de niños de la producción El rey león y luego de sus propias producciones, Y Dios creó un musical y Poker de voces, acaba de estrenar ¿Hacemos un trío? "En Madrid me instalé, compré mi casa y tengo una vida muy libre. Tengo un cuarteto de jazz, una banda de soul, mi novia. Soy feliz."

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